LA TERCERA EDICION IMPRESA | viernes 27 de enero de 2012
Para sus dos shows en Movistar Arena, el artista trae un escenario donde seis columnas se mezclan con pantallas gigantes.
Puede que su potencial radique en la destreza interpretativa y en el histrionismo bajo los focos. Pero hay algo que Michael Bublé (36) ha depurado a la par con el voluminoso incremento de su popularidad: la sofisticación con que ha ido armando su montaje escénico. Casi como cualquier figura rockera. The crazy love tour es el nombre de la gira que ha mostrado el aparataje más monstruoso en la trayectoria del canadiense, la misma que arribará el 17 y 18 de marzo al Movistar Arena.
Y la misma que tiene a Bublé como protagonista absoluto -con 18 temas y su humor de Rat Pack-, aunque también con un claro cerebro operando en penumbras: el arquitecto británico Mark Fisher. Se trata de uno de los diseñadores de escenario más influyentes de los últimos 30 años, capaz de armar los últimos cuatro periplos de The Rolling Stones, los tres más recientes de U2 -incluyendo el 360° que pasó en 2011 por el Nacional- y la mastodóntica muralla que Roger Waters traerá con The Wall en marzo próximo a Ñuñoa. Desde 2010, Fisher se asoció con el crooner para despojarlo de su estampa de cría de Las Vegas y los casinos, y darle una estampa más moderna y tecnologizada.
Por ello, su montaje incluye seis imponentes columnas de iluminación desplegadas en un escenario de 22 por 9 metros. Entre cada una de ellas asoman videos que muestran al intérprete en diversas facetas e incluso en las ciudades por donde pasa el tour. Con un peso total de 1.400 kilos, las hileras van desplegando una iluminación diversa -con más de 100 luces móviles- y generan distintos ambientes. Además, la tarima tiene un tablado móvil más pequeño que sirve para acercar al artista al público cuando canta Home.
Un truco que, en el caso santiaguino, será bastante útil. Sus dos shows se alzan entre los más exitosos de la temporada 2012 y han despachado un total de 22 mil entradas (Feriaticket). El aterrizaje de Bublé se estima para el viernes 16 desde México. Su staff tiene 30 personas y, hasta ahora, no vendrá a Chile con su esposa, la argentina Luisana Lopilato, quien se irá directamente a Buenos Aires.
A cambio, otro aliado podría acompañarlo en su debut chileno: Humberto Gatica, el productor local que reside en EE.UU. y que ha participado en todos sus álbumes, alzándose como gran responsable de su estilo. "Hemos hablado y estamos coordinando para toparnos en Santiago y mostrarle atractivos del país", dice Gatica.