LA TERCERA EDICION IMPRESA | viernes 27 de enero de 2012
33 días contará el origen de la obra, inspirada en el bombardeo del pueblo vasco en 1937.
Todo ocurrió en el viejo atelier número 7 de la rue des Grands Augustins, a dos palmos del Sena y tan lejos de una España temblorosa que ya rumiaba la masacre mutua. Fueron 33 días los que el artista tardó en ejecutar el Guernica, una de las obras capitales de la historia del arte y símbolo universal de los horrores de la guerra, aunque ni él ni nadie lo supiera entonces.
Pablo Picasso había recibido con cierta renuencia el encargo que una delegación del Gobierno de la República, integrada por Max Aub, Juan Larrea y José Bergamín, le había hecho en enero del 37 en su residencia parisiense de la rue de la Boëtie: un gran mural para decorar una de las entradas al Pabellón Español de la Exposición Internacional de París. Pero el bombardeo indiscriminado, durante la Guerra Civil Española, de la Legión Cóndor sobre la población civil de la villa de Gernika el 26 de abril de aquel año le hizo cambiar de opinión. Picasso se puso a pintar de forma frenética, mientras su amante, Dora Maar, documentó en fotos el proceso.
Esta es la historia -la historia de un cuadro, aunque también la de los líos sentimentales de un genio y sus mujeres- que contará 33 días, el filme que dirigirá el cineasta Carlos Saura (Goya en Burdeos) sobre una idea original del productor Elías Querejeta y en la que, con toda probabilidad, el actor francoespañol José García pondrá rostro y voz al pintor malagueño.
El rodaje partirá en junio entre París y Gernika; en una nave industrial de la localidad vasca será reconstruido, centímetro a centímetro, el estudio que Picasso utilizó en el palacete situado en la confluencia de la rue des Grands Augustins y del Quai des Grands Augustins de París, justo donde se encontraba -y se encuentra- Lapérouse, uno de los restaurantes más célebres y caros de la ciudad. El pintor alquiló sin pensárselo el estudio que había localizado Dora Maar, y lo hizo fascinado por dos cosas: una, el propio espacio de techos altos y luz insultante, y dos, la historia del lugar. Y es que antes de él había vivido allí el gran actor de teatro francés Jean-Louis Barrault, había sido acuartelado el escritor surrealista Georges Bataille al movimiento izquierdista Contre-attaque... y allí había situado Balzac la acción de su libro La obra maestra desconocida.
33 días será el reencuentro de Querejeta con Saura, quienes no se daban la mano en un proyecto desde que rodaron juntos Dulces horas, hace ya 30 años. Antes de eso, trabajaron en películas esenciales de la cinematografía española, como La caza y Cría cuervos.
En el filme, Saura narrará la elaboración del Guernica, pero sobre todo mostrará un triángulo amoroso: el de Picasso junto a su joven esposa Marie-Thérèse Walter y su fiel amante, la fotógrafa Dora Maar. La primera visitaba al pintor en su estudio por las mañanas. La segunda, lo hacía por las tardes. Hasta que un día, un error de agendas y horarios propició un encuentro inesperado y... ahí alcanza su cénit el guión de esta película.
"Dora Maar fotografió todo el proceso de creación del Guernica, que unos dicen fue de 33 días y otros, de 35, pero yo creo que es más riguroso lo de 33", explica el productor, quien propuso el proyecto hace más de un año. La película será una coproducción entre España, Francia y Canadá.
"Quiero recrear alrededor del Guernica el mundo personal de Picasso, cómo el hecho de pintar este cuadro fue casi una salvación para él en un momento de crisis personal, y sobre todo quiero retratar su relación con Dora Maar, un personaje que me ha interesado toda la vida", cuenta Saura, quien admite su obsesión por el tema: "Llevo desde octubre documentándome sin parar, rodeado de libros por todas partes... La verdad es que estoy casi saturado de Picasso".
En el Guernica, el malagueño no pintó bombas ni aviones, sino que plasmó simbólicamente su repudio contra la guerra con imágenes de toros que, según él, reflejan la "brutalidad y oscuridad", mujeres gritando aturdidas y una paloma con un ala caída y el pico abierto. La obra viajó por Europa y EEUU, sufriendo varios daños. Tras el triunfo franquista, en 1939, Picasso pidió que la obra no volviera hasta que se restableciera la democracia. La pintura quedó en el MoMa de Nueva York por cuatro décadas. Retornó en 1981, ocho años después de la muerte del artista, y desde 1992 está en el Museo Reina Sofía.
Hace unos días, el director del Museo del Prado, Miguel Zugaza, reabrió el debate sobre un posible traslado de la obra de Picasso al museo. Querejeta y Saura, metidos ahora hasta el pescuezo en la vida y la obra del artista, opinan al respecto: "Me parece estupendo, Picasso tendría que estar en El Prado, compartiendo un mismo espacio con Goya y Velázquez", dice Querejeta. "La verdad es que estaría bien, porque es lo que él deseaba, aunque también está bien donde está", zanja Saura.
Carlos Saura
Nace en 1932. Entre sus filmes está Cría Cuervos (1975), premio del Jurado en Cannes, y La noche oscura (1989).
El rodaje
parte en junio, con grabaciones entre Gernika y París , donde Picasso instaló su taller para ejecutar la obra.