LA TERCERA EDICION IMPRESA | lunes 16 de enero de 2012
Más de 400 mil semillas de esta especie -creadas in vitro- serán arrojadas en 10 caletas de la región.
A nivel mundial, el erizo rojo -que se encuentra desde el sur de Perú hasta la costa austral de Chile- es la especie más explotada de su tipo: los equidermos. En nuestro país, cada año se venden entre 20 a 34 mil toneladas, el 95% de las cuales va hacia Japón, donde el producto es altamente consumido. Un interés que partió en la década de los 70, que lo convirtió en uno de los recursos pesqueros más importantes del país, pero que ha provocado su sobreexplotación y la vulnerabilidad de la especie. Para revertir esta tendencia, el Centro de Investigaciones Marinas Quintay (Cimarq) de la U. Andrés Bello, con el apoyo de Fundación Minera Los Pelambres y Corfo Innova, desarrolló un ambicioso plan de recuperación, que pretende sembrar 400 mil semillas de erizo rojo en 10 caletas de la Región de Coquimbo. "En diciembre, llevamos 5.000 erizos hasta la caleta Totoralillo Sur, y este viernes acabamos de llevar otros 5.000 más hasta la caleta de Pichidangui", cuenta Pablo Bonati, uno de los investigadores del proyecto y miembro de Cimarq. Si todo sale bien, el proyecto debería terminar a mediados de 2012, beneficiando a más de 400 personas que viven de la extracción del erizo.
Delicado cultivo
"Para trabajar con erizos se requiere saber harto del tema", dice Bonati. Es que crear semillas de erizo para su posterior siembra es un largo y complejo proceso.
Primero, se deben sacar óvulos y espermios de erizos hembras y machos. Luego viene una fecundación in vitro, desde donde se obtienen larvas que son depositadas en tanques especiales. Estos tanques deben estar en completa oscuridad y a uno o dos grados más que la temperatura normal del agua, es decir, si el mar tiene 10 grados, los tanques deben estar a 12. Su agua es cambiada día por medio y las larvas son alimentadas con microalgas especiales. Todo este proceso dura 25 días. Luego se trasladan a otros tanques más grandes, de seis metros de largo por uno de ancho, donde se fijan a placas y crecen desde medio milímetro hasta dos centímetros: la dimensión ideal para sembrarlos en las caletas. "Todo este proceso de crecimiento dura como mínimo ocho meses", explica el experto.
Sustentabilidad
El objetivo del proyecto es que estas nuevas poblaciones de erizos sean cuidadas por los mismos pescadores de las caletas. Es por eso que los habitantes de las zonas beneficiadas han recibido capacitación sobre el tema, para que el recurso sea sustentable en el tiempo y el esfuerzo no sea en vano. "El erizo rojo es un recurso muy valioso para las comunidades pesqueras a lo largo de nuestro país. Con su siembra en sectores donde fue sobreexplotado y con la directa participación de los pescadores, no sólo contribuimos al futuro de esas comu- nidades, además sembramos en ellas la noción de que la sustentabilidad de los recursos es una tarea de la cual ellos también forman parte", explica Bonati.
El proyecto significa una inversión de 234 millones de pesos, financiados por Corfo Innova, Fundación Minera los Pelambres y la U. Andrés Bello. Los desafíos futuros de los investigadores están enfocados en lograr que las tasas de permanencia de los ejemplares repoblados aumenten. Para esto usarán diversas técnicas, entre ellas, métodos de marcaje de fácil detección y aplicación, además de la medición del aporte de los erizos repoblados a la recuperación de bancos naturales.