Malvinas: Chile se prepara para ofensivas cruzadas de Argentina y Reino Unido

Buenos Aires alista arremetida diplomática por 30 años de guerra con Londres.

por Phillip Durán
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Una completa revisión de las normas y acuerdos de tráfico marítimo y comercio internacional ha realizado en las últimas semanas la Cancillería chilena. La razón: fijar una postura ante posibles presiones de Argentina con miras a impulsar una suerte de bloqueo regional contra las islas Malvinas, controladas por Reino Unido.

Los análisis en RR.EE. comenzaron tras varias señales de que este año Buenos Aires endurecerá su discurso y lanzará una ofensiva diplomática contra Londres, con motivo de la conmemoración de los 30 años de la guerra por el control de las islas. Abril, mes en que comenzó dicho conflicto en 1982, es una fecha esperada con atención en Santiago.

En ese contexto, el escenario previsto por RR.EE. es de presiones cruzadas desde Buenos Aires y Londres, con Santiago en el medio. Un ejemplo: en septiembre pasado, Cristina Fernández dijo en su intervención ante la Asamblea General de la ONU que si el Reino Unido no se allana a conversar "en un tiempo razonable", ella se vería obligada a revisar algunos acuerdos, como el firmado entre Argentina e Inglaterra en 1999 que "dispuso la reanudación de un vuelo regular semanal de Lan Chile entre Punta Arenas y Malvinas, con escalas mensuales en Río Gallegos".

"Santiago será emplazado a apoyar o rechazar la decisión transandina", dicen algunos diplomáticos. Hasta ahora, el gobierno de Cristina Fernández sólo ha eliminado un subsidio a los pasajes. Y el embajador de Reino Unido, Jon Benjamin, ha hecho consultas informales a Lan para saber si la empresa mantendría estos vuelos, uno de los pocos vínculos de la isla con el continente.

Según fuentes diplomáticas chilenas y británicas, parte de ese escenario con gestiones cruzadas ya se ha ido configurando. En diciembre, Argentina logró el apoyo de los países de Mercosur, incluido Chile, para vetar a los barcos que enarbolen la bandera de Malvinas. Esto gatilló gestiones de Benjamin, quien transmitió la molestia de su país.

Y la semana pasada, el canciller de Inglaterra, William Hague, dijo que las naciones de Mercosur se habían comprometido con Londres a no avanzar hacia un bloqueo. Esto activó inmediatamente al ministro de RR.EE. de Argentina, Héctor Timerman, quien telefoneó a sus pares de la región, incluyendo al chileno, Alfredo Moreno, para pedirle una señal pública de respaldo: Santiago ratificó así su decisión de vetar a los buques con bandera de Malvinas.

Sin embargo, en Chile explican que esta última medida es sólo "testimonial" del tradicional respaldo de La Moneda a la reivindicación soberana transandina sobre las islas. La razón: si las naves bajan el emblema y lo cambian por la bandera original del Reino Unido, de todas maneras pueden atracar en costas chilenas.

En RR.EE. admiten que sería difícil "decir que no" a Argentina, considerando que desde hace años se viene trabajando en una buena relación, que contrasta con los tensos vínculos que se mantienen en el norte con Perú y Bolivia. Sin embargo, altas fuentes chilenas explican que la decisión que se ha ido delineando ante eventuales presiones es que no hay espacios para avanzar hacia medidas más duras contra Malvinas.

"Nos atendremos al pie de la letra a las normas de la Organización Mundial de Comercio", dicen en RR.EE., donde agregan que quizá Buenos Aires no se arriesgue a pedir respaldos que pueda no conseguir.

Además, en Chile esperan con inquietud que Inglaterra desclasifique documentos secretos en que se grafique el apoyo que el régimen de Augusto Pinochet entregó a Londres en los 80, durante la guerra con Argentina. Aunque esto podría complicar el escenario, desde Buenos Aires dicen que no cobrarán cuentas viejas al actual gobierno de Sebastián Piñera.

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