Novela gráfica revive historia de onas en zoológicos humanos

Raptados narra la caza y exhibición de aborígenes en Europa, en el siglo XIX.

por Rafael Valle
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Para ampliar el catálogo de su zoológico en Hamburgo, el domador y comerciante Carl Hagenbeck empezó en un momento a pagar por seres humanos de razas exóticas, desconocidas, a fin de exhibirlas en algo parecido a su entorno natural. Así se escribió el destino de varias decenas de indígenas chilenos que, literalmente, entre 1881 y 1889 fueron cazados como animales para ser llevados a Europa.

Alvaro "Huevo" Díaz (43) supo de lo anterior durante los años que vivió en Alemania y decidió que allí había un relato por contar, especialmente, porque es un capítulo del que poco o nada se habla en nuestra historia oficial. "Quise escribir un guión. Siempre pensé que íbamos a hacer una película con esto, pero era a más largo plazo, así que me centré en lo de la novela gráfica por la cercanía que tengo con el tema", dice el escritor, un casi mítico colaborador de Trauko. Participando, de hecho, en un libro de homenaje a la desaparecida revista chilena de cómics, Díaz conoció al dibujante Omar Campos, Oniri (40), que se convirtió en su socio en Raptados, que sale a la luz con el apoyo del Fondo del Libro y tras dos años de trabajo.

Investigando, la dupla se enteró que grupos de kawéskar (alacalufes), mapuches y selknam (onas) habían terminado en zoológicos de Europa. Díaz tomó algunas historias de los primeros y principalmente de los últimos, tras conocer los estudios que sobre ellos hizo la antropóloga franco-norteamericana Anne Chapman y el sacerdote germano Martin Gusinde. "Era más exótica la historia con los selknam. Pensando en una novela gráfica, tenía más movimiento. Además, es la cultura indígena que quizás es más visible en el extranjero, por el tema de los cuerpos pintados, lo que podía ser más interesante para que este libro trascienda afuera", explica.

Raptados, la primera novela gráfica local que se lanza en 2012, se basa en hechos reales y se centra en una pareja de aborígenes que es llevada junto a sus compañeros de clan al Viejo Continente. La mujer termina en un zoológico alemán y su esposo en uno de París, donde es obligado a adoptar las costumbres occidentales. Siguiendo la idea original, el relato es cinematográfico en espíritu, pero también experimental en lo estético. Oniri, el ilustrador, trabajó un tiempo en animación en 3D, "y cuando volví a dibujar me di cuenta de que quería inventar otras cosas, entonces empecé a utilizar materiales para crear texturas de fondo. Tengo un stock súper grande de texturas de fotos que aplico junto con el color, texturas que pueden ser de hongos en una pared, papel arrugado, madera, etc.".

Con 140 páginas, Raptados es un cóctel de drama, acción, romance y suspenso, con el mentado toque orgánico en los colores y algunos guiños, como la aparición de un cantante sospechosamente idéntico a Serge Gainsbourg en un burdel parisino. Más allá de las licencias visuales y creativas, lo importante para sus autores es recuperar un episodio perdido en la historia chilena de los derechos humanos. "Hay escritos del gobernador de Magallanes de la época y siempre las descripciones de los onas son pésimas, como si fueran animales salvajes. Y creían que eran monstruos casi, porque estaban pintados y engrasados enteros, por el tema del frío", dice el guionista. Raptados será lanzado el 20 de enero en el Museo de la Memoria.

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