Científicos descubren 24 nuevas especies a tres mil metros bajo el mar Antártico

Se trata de animales que no necesitan luz solar y que viven asociados a chimeneas submarinas de las que aprovechan sus químicos.

por Francisco Rodríguez I.
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Durante los últimos dos años, el biólogo marino y profesor del Departamento de Zoología de la Universidad de Oxford, Axel Rogers, se aventuró -junto a un equipo de científicos de la U. de Southampton y el British Antarctic Survey- por los fríos mares antárticos para explorar el fondo marino de una zona conocida como el mar de Scotia, en el Océano Atlántico Sur. Y aunque tuvo que sortear tormentas, olas de hasta 16 metros y temperaturas bajo cero todos los días, el esfuerzo valió la pena: tres mil metros bajo el Océano Antártico dieron con una serie de fuentes hidrotermales que alojaban al menos 24 especies no descritas hasta ahora por la ciencia.

"Es un mundo perdido", dice Axel Rogers a La Tercera, desde Inglaterra, sobre la investigación publicada en la revista PLoS Biology.

Rogers, quien es líder de esta investigación, explica que las fuentes hidrotermales que hallaron son verdaderas chimeneas que expulsan agua caliente y diversos materiales a 400 grados Celsius, lo que permite crear un hogar para diversas especies, varias de ellas no descritas por la ciencia, que viven sin necesidad de luz solar y que se han adaptado a los químicos, el calor y forma de vida que les otorgan las chimeneas marinas. "La fauna que encontramos es completamente nueva y es la única comunidad de este tipo que existe en esas latitudes en el mundo ", dice.

Entre las especies descubiertas destaca una enorme comunidad de un nuevo tipo de cangrejo Yeti, anémonas, caracoles, estrellas de mar y un pulpo pálido. "Los más espectaculares son una nueva especie de cangrejo Yeti que tiene una densa capa de pelos en la superficie ventral (inferior del pecho). Al parecer, alojan una comunidad de bacterias en estos pelos", dice Rogers, quien agrega que también encontraron una serie de bacterias y microorganismos que están analizando.

Exploración robótica

En 1977 se descubrieron las primeras especies asociadas a fuentes hidrotermales en las cercanías de Islas Galápagos, en Ecuador.

Desde entonces, los científicos han explorado una decena de otras zonas similares a lo largo del mundo, y aunque en 1966 una exploración logró obtener algunas fotografías que dieron a conocer la existencia de estas "chimeneas" en el mar de Scotia, nada se sabía sobre la vida que alojaban a su alrededor.

En ese sentido, fue crucial el uso de los submarinos robóticos (ROV) que utilizaron los científicos para explorar la zona, acercarse a las fuentes hidrotermales y obtener imágenes y videos de alta calidad. "Muchos animales, como los gusanos de tubo, los mejillones, los cangrejos y los camarones que se encuentran en los respiraderos hidrotermales en los océanos Pacífico, Atlántico e Indico, simplemente no estaban allí", dice.

El equipo cree que las diferencias entre los grupos de animales que se encuentran alrededor de estas chimeneas en la Antártica y las que hay alrededor de otros lugares sugieren que el Océano Antártico puede actuar como una barrera para algunas de estas especies y que los ecosistemas de estas fuentes son mucho más diversas de lo que se creía hasta ahora. "Donde quiera que miremos, ya sea en los arrecifes de coral de aguas tropicales iluminados por el sol o en estas chimeneas en la Antártida envueltas en la oscuridad eterna, nos encontramos con ecosistemas únicos que tenemos que entender y proteger."

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