LA TERCERA EDICION IMPRESA | domingo 25 de diciembre de 2011
El artista cierra su mejor año, donde llegó a estar con tres celebradas películas en las salas.
Hace algunos años, Ryan Gosling (31) era un prometedor actor de Hollywood, uno como tantos otros. Hoy, este joven de media sonrisa, de ceño amigablemente fruncido, de figura estilizada y abdominales como de photoshop, pareciera tener el mundo a sus pies. El más apetecido, el más cool, el más sexy, el mejor vestido. Títulos como esos diariamente le llueven de revistas y blogs. Títulos que, por suerte, no se explican por sí mismos, sino que son efectos de la explosión de su carrera como actor.
Porque luego de un período de inactividad (tras el filme Lars and the real girl, de 2007), Gosling protagonizó en los últimos dos años nada menos que cinco estrenos. Descontando el drama junto a Kirsten Dunst, All good things, con el que no pasó mucho, los demás son todos títulos prominentes. Cada uno de ellos exitosos en su género y películas de las que el canadiense ha salido muy bien parado. Tras ellas, dejó de ser solo el chico de Diario de una pasión (2004) o la promesa indie de Half Nelson (2006).
En Chile este año lo tuvimos en salas con Blue Valantine, uno de los mejores dramas románticos de los últimos años, capaz de observar como pocos la naturaleza del nacimiento y la decadencia de una relación (protagonizado junto a Michelle Williams, otra que vive sus mejores días como actriz). También en la original Loco y estúpido amor, donde se lucía como un eficaz galán de bar y guía personal de Steve Carrell. Una actuación que vino a demostrar que la comedia también se le da bien y que posibilitó su doble nominación a los próximos Globos de Oro. Una es por esta, como mejor actor de comedia o musical, y la otra es por The ides of march, en la categoría que premia a los protagónicos de cintas dramáticas.
La última es la nueva aventura tras las cámaras de George Clooney, quien desde Confesiones de una mente peligrosa (2002) dirige religiosamente cada tres años, una cinta. Gosling hace acá de encargado de comunicaciones de un candidato (interpretado por el propio Clooney) que se presenta en las primarias del Partido Demócrata. El crítico Roger Ebert, confeso admirador del trabajo de Gosling, apuntó que la fortaleza de la cinta recae en la actuación del mismo. La película llega en febrero a cines locales con el nombre de Secretos de estado.
También aterrizará en las salas, en abril, la esperada Drive, donde Gosling consagra su versatilidad -se trata de un violento y estilizado thriller de acción- y da un salto interpretativo mayúsculo, adentrándose en los difíciles terrenos de la introspección y la contención emocional. Su personaje habla poco y dice mucho. Aunque, por sobre todo, maneja mucho. Es un conductor especialista en escenas de riesgo para cine, pero que esporádicamente presta servicios para trabajos sucios con un singular código moral: no carga armas, no participa de los atracos, sólo conduce (y vaya cómo). El personaje está tan definido por su oficio y pasión, manejar, que nunca dice, ni sabemos, su nombre. Solo es the driver.
La cinta, que suma ya un buen caudal de premios y elogios -desde Cannes, que galardonó a su director, el danés Nicolas Winding Refn, hasta menciones como la mejor del año a la hora de los balances (Rolling Stone)-, es prueba, además, del buen olfato que está teniendo el actor para elegir proyectos. O para rodearse de nombres indicados, pues valga decir que fue el propio Gosling quien convenció a Winding Refn de sumarse a la cinta.
"Con el director conectamos con la idea de que manejar un auto puede ser una experiencia existencial", le dijo hace poco al diario británico The Guardian. "Puedes poner tu identidad a salvo, porque no estás siendo realmente observado. Estábamos los dos interesados en usar el auto como un vehículo que lleva al espectador hacia el subconsciente del conductor".
Su último año fue agitado, nadie lo duda. Menos él. Llegó a decir que hubiese sido bueno tener tiempo entre los estrenos para que el público olvidara un personaje y aceptara uno nuevo, a propósito de haber presentando tres películas simultáneamente. Lo interesante es que el año que viene podrá ser tan o más movido: estrenará, al menos, tres películas. Todas, en el papel, más que interesantes.
Ya rodó The place beyond the pines, con el mismo director de Blue Valentine (el notable Derek Cianfrance). Allí es un motonetista acróbata que considera cometer un crimen. Vendrá también The gangster squad, un thriller ambientado en la California de los años 50, con Emma Stone, Sean Penn y Josh Brolin. Otra más para el 2012: Only god forgives, de nuevo con el director de Drive, será una película de acción y mafia ambientada en Tailandia, con lucha Muay Thai incluida.
Y, como si todo eso fuera poco, ya está fichado para el rodaje de Lawless, la nueva cinta del elogiado Terrence Malick (El árbol de la vida), además de comprometido para protagonizar una nueva adaptación de la novela fantástica La fuga de Logan (que fue llevada con éxito al cine ya en 1976). El nuevo Gosling -más versátil, más maduro; mejor actor- llegó para quedarse.
1 Drive
Una de sus interpretaciones más alabadas, se estrenó en Cannes este año.
2 Loco y estúpido amor
Uno de sus éxitos de taquilla que, además, le valió una nominación al Globo de Oro.
3 The ides of march
Dirigido por George Clooney, su rol también lo tiene postulando al Globo de Oro.