Casi se triplica número de chilenos que retornan al país en medio de la crisis

La falta de empleo y el endurecimiento de las medidas contra los inmigrantes están golpeando fuerte a los chilenos residentes en Europa y Estados Unidos.

por Carlos Pérez y Jorge Poblete
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En 2005, Antonia (34) y su marido, Jorge, decidieron dar un vuelco en su vida. En busca de mejores expectativas se fueron a España, seducidos por amigos que les hablaban de buenos sueldos y una excelente red de protección social. Así fue. El encontró rápidamente trabajo como jefe de obras y pasó de ganar $ 700 mil al mes en Chile a $ 2 millones 800 mil en Madrid. "Arrendamos un departamento, gastábamos 400 euros en efectivo (280 mil pesos) cuando íbamos al supermercado, salíamos a comer afuera seguido y viajábamos con los niños a lugares como Lisboa y París", recuerda Antonia. Pero en 2010 todo se desplomó. Los 400 euros para mercadería se redujeron a 100 y se acabaron los viajes. En junio de este año, la presión sobre los inmigrantes hizo que perdieran su tarjeta de residencia y, con eso, el permiso de trabajo y la asistencia social. No les quedó más que vender lo que tenían para comprar los pasajes de vuelta. Desde hace tres meses arriendan una casa en Puente Alto.

No son los únicos. Aunque no existen registros oficiales específicos, los datos que acumula el Servicio de Aduanas permiten una aproximación certera sobre cómo ha crecido el número de chilenos que regresaron en medio de la debacle económica en EE.UU.y, más recientemente, en Europa. En 2007, un año antes de que estallara la crisis en EE.UU., la entidad recibió 383 solicitudes para ingresar enseres y automóviles de parte de chilenos que volvían después de varios años de residencia en el extranjero. Cantidad muy parecida a la de años anteriores (350 en 2006, por ejemplo). Pero en 2009, la cifra se disparó a 620. Y siguió creciendo: en 2010 fueron 1.036.

Este año, los registros de Aduanas indican que, entre enero y septiembre, 735 chilenos regresaron al país tras una larga permanencia en el extranjero: en igual período de 2007, lo habían hecho 288 personas (en 2006 fueron 261). Es decir, casi se triplicó (155% más) en cinco años.

Otro dato: de acuerdo a los registros de la PDI, entre enero y septiembre de 2011, el ingreso de chilenos provenientes de Europa creció 125% respecto de igual período en 2010. Es decir, si hace un año volvían 45.480 personas, este año ya van 102.132. Y, según registros de Sernatur, los viajes por turismo no crecieron más de un 15% entre un año y otro.

La falta de trabajo y las pocas posibilidades de encontrarlo ha gatillado la ola de retorno de los chilenos que viven en el extranjero. Según la OEA, la tasa de desempleo de los inmigrantes latinoamericanos, tanto en Europa como en EE.UU., pasó de 5,3% en 2006 a 12% en 2010. Y sigue subiendo. Miguel Berríos (42) y Mariela Espíndola (38) son parte de ese grupo. Tras vivir nueve años en Madrid, hoy sólo quieren regresar con sus hijos a Chile. Sus suegros ya lo hicieron en 2008, a través del programa de Retorno Voluntario del gobierno español, que costea a los inmigrantes con problemas económicos los pasajes de regreso a sus países. Ellos han intentado desde el año pasado hacer lo mismo, pero ya no hay cupos. "Estamos realmente desesperados por volver, pero no tenemos dinero para los pasajes", reconoce Miguel, quien es parte del 32% de los trabajadores inmigrantes desempleados en España, país que hoy tiene a un 21% de su población cesante: 4.978.300.

Según cifras de la Cruz Roja española, encargada de coordinar el programa de retorno, mientras en 2010 125 chilenos se acogieron a este beneficio, este año a la fecha ya van 150 casos. Aunque la mayoría vuelve por sus propios medios. La colonia chilena en ese país ha crecido de 6.000 chilenos documentados en 1999 a 24 mil personas registradas en el Censo de Chilenos en el Exterior de 2005. Esto, sin contar a los indocumentados. "Cifras no tenemos, debido a que los chilenos retornados no pasan por el consulado. Aunque sí se advierte que hay muchas personas que llevaban ocho o 15 años en España y están volviendo a Chile", dice Ricardo Herrera, cónsul general de Chile en Madrid, donde, según el gobierno de la ciudad, los extranjeros han disminuido en 40 mil personas en los últimos seis meses. "Los chilenos están tomando el camino a casa al ver que es difícil que algún día se recupere el estado de bienestar que teníamos hace cuatro o cinco años", dice Víctor Sáez, vicepresidente de la Asociación Violeta Parra, una de las principales agrupaciones de nacionales en este país. Mientras que Soledad Yáñez, presidenta de la Asociación de Chilenos en España (Aches), calcula que en el último año un 40% de la comunidad chilena en España ha retornado.

El fenómeno también se ve en otros países. En Italia, el 8% de cesantía tiene a Alejandra Solís (26) convencida de regresar a Chile junto a su familia, tras ocho años viviendo en Roma. "Queremos trabajar seis meses, ahorrar y volver. La situación está muy mala acá, y en Chile puedo quedarme donde mis papás y encontrar trabajo", dice. Por mientras, su marido trata de recuperar la estabilidad laboral perdida hace tres años, trabajando en lo que sea, mientras ella recibe ayuda de la Iglesia, que le entrega leche, comida y pañales para los niños.

En EE.UU. las cosas no van mejor. Y un buen barómetro es lo que está pasando en el restorán Sabores Chilenos, punto de reunión de la comunidad nacional en Miami desde hace 15 años. No sólo su clientela era chilena, sino también sus empleados. Ahora, Ingrid Encina, su dueña, ha debido contratar cubanos y nicaragüenses, porque los chilenos se están devolviendo. "Ya no encuentro chilenos para trabajar", explica desde Miami, ciudad que registra una tasa de desempleo de un 13%. "Mirando mi clientela puedo decir que la comunidad ha disminuido en un 30%, al menos", calcula. Karina Berríos (31), hermana de Ingrid, es una de los chilenos que decidieron regresar tras 20 años en ese país. Las deudas y la inestabilidad laboral de su marido la hicieron volver junto sus dos hijos. No se arrepiente de la decisión. Ya consiguió trabajo y se siente más tranquila.

La misma sensación tienen Cristián Reyes y Andrea Gayoso, quienes en 2008 se fueron a vivir a Grecia, motivados por el buen pasar de familiares establecidos allá. Pero en marzo de este año todo cambió. De un empleo de 1.500 euros (un millón de pesos) pasaron a los recortes salariales y luego a la cesantía. La única opción era volver. "Pero no teníamos plata ni para comer, soportamos esos meses gracias a la ayuda de la Iglesia. Fue angustiante", recuerda hoy Reyes desde su nuevo hogar en San Fernando, a donde llegó gracias al dinero que le prestó un amigo y que le permitió viajar a Finlandia, país que finalmente financió sus pasajes de retorno. "En ninguna parte podríamos estar mejor que acá", dice, mientras espera conseguir trabajo como prevencionista de riesgo o en lo que sea. Total, lo peor ya pasó.

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