Las calles más singulares de Santiago

Alameda no es la calle más larga, pero sí la más ancha. La más corta sólo tiene una casa y está en Cerro Navia.

por Benjamín Blanco
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¿Cuál es la avenida más larga de Santiago? ¿La más empinada? ¿La más corta? Esas son algunas de las preguntas que un análisis de la web de referencia MapCity intentó resolver utilizando la información de su base de datos, la cual reúne toda la cartografía de la capital. "Como tenemos los datos georreferenciados, hicimos mediciones con distancias reales. Además, utilizamos imágenes de satélites incluidas en la licencia de Google Earth Pro, lo cual nos permitió comprobar los análisis", explica Cristián Araneda, country manager de MapCity. A continuación, los resultados.

Alameda, la más ancha

No es la Av. 9 de Julio de Buenos Aires, que con sus 14 pistas es la calle más ancha del mundo, pero la Alameda tiene el título de ser la vía de Santiago donde existe una mayor distancia entre sus dos veredas. Sin embargo, sólo es el trayecto que va desde calle Amunátegui hasta la Autopista Central -a la altura de la embajada de Brasil y la torre Entel- donde se encuentra la mayor anchura: 64 metros. La mitad de este espacio corresponde al bandejón central. "En ese sector se ensancha el parque que hay en la mitad de la Alameda, que en otras partes de la vía es mucho más angosto, especialmente en sus inicios, en Plaza Italia", explica Cristián Araneda, de MapCity. Cruzar desde una acera a la otra toma 50 segundos, cinco menos de lo que dura la luz verde. Por eso, quienes suelen andar por esa calle reconocen que en los últimos metros hay que apurar el tranco antes de que el semáforo cambie al rojo. "A veces, las micros se te vienen encima", cuenta un vecino que pasa todos los días por ahí.

Santa Rosa, la más larga

Históricamente se ha creído que la Alameda -con sus 7,77 km de extensión- es la calle más larga de Santiago. Pero ni siquiera sumando Av. Providencia (3,36 km) y Av. Apoquindo (6,17 km) logran superar los 21,34 km de Av. Santa Rosa, la vía más larga de la ciudad y que, además, es la que más comunas atraviesa: siete en total. Recorrerla entera, desde su inicio en Santiago centro hasta su fin en Puente Alto, toma 30 minutos. "Se puede andar hasta 60 km por hora, pero al existir tantos semáforos uno igual se demora", cuenta el taxista Antonio Moreira. Tradicionalmente, fue una ruta para llegar a las comunas del sector sur de la capital, pero con la apertura de la autopista Acceso Sur la congestión ha disminuido levemente. Sin embargo, el ingeniero en tránsito de la UDP Louis de Grange es crítico de este tipo de arterias. "Son accidentes urbanísticos producto de diseños improvisados o proyectos viales superpuestos. Bajo una planificación central y ordenada de ciudad no debieran existir", comenta.

Camino a Farellones, la más sinuosa

Dicen que muchos de los turistas brasileños que por primera vez visitan las canchas de esquí santiaguinas se marean en la curva 15 de la subida a Farellones. Esa es la más cerrada de las 40 que existen en el camino para llegar a la nieve. No es para menos, según el análisis de MapCity, es la calle más serpenteante de la ciudad y no hay ninguna que le dispute ese galardón. "Es un camino muy cerrado, casi el mismo que existe hace 60 años y que las mulas de los arrieros fueron aplanando. Desde la bifurcación de la mina Los Bronces, donde comienzan las curvas, es mejor avanzar a baja velocidad", comenta Pau Padros, administrador de la Posada Farellones, quien desde hace 10 años realiza este trayecto y lo ha hecho más de cien veces. "En las curvas más pronunciadas, muchos camiones deben hacer tres intentos para poder avanzar y en invierno el uso de cadenas es vital", agrega. Según Carabineros de Chile, las tres curvas más peligrosas del camino son la 15, la 16 y la 17.

Larraín, la más empinada

Marcos Mesa es profesor de música y trabaja en un colegio de La Reina ubicado en Alvaro Casanova. Dicta clases tres veces por semana y hasta su lugar de trabajo intenta llegar pedaleando en su bicicleta. Pero no siempre puede. En su ruta debe pasar por Av. Larraín, la calle más empinada de Santiago, que en el sector del Parque Mahuida tiene una inclinación de 33,3 grados. "Vivo en Plaza Egaña y la ciclovía que existe termina en Av. Las Perdices, donde comienza la subida de Av. Larraín. No me queda otra que bajarme e irme caminando. Ni a la bicicleta ni a mí nos da el cuero", dice riendo. Según Araneda, detectar la calle más empinada fue lo más complicado del análisis. "Lo que hicimos fue superponer la cartografía que tenemos con imágenes satelitales que permiten determinar las alturas de la tierra", explica. Mesa cuenta que muchas veces se ha topado con micros que simplemente no llegan hasta calle Alvaro Casanova y quedan "en pana". Ese sector de La Reina concentra la mayor cantidad de calles empinadas de Santiago. La segunda también está ahí: es Las Vicuñas, con 32 grados de inclinación.

Pasaje Tabor, la más corta

Aunque hace algunos años el cronista Roberto Merino describió la calle Irene Morales -que conecta Merced con la Alameda- como la más corta de Santiago, en los sectores periféricos de la ciudad abundan los pasajes de no más de 30 metros. El Pasaje Tabor, en Cerro Navia, es el más corto de ellos, con apenas 24 metros. De hecho, sólo existe una casa, la de Julio González y Carmela Lincopán, que colinda con dos casas esquina. En la vereda del frente se emplaza la parte posterior de un centro vecinal. "Es tan corta, que cuando pedimos gas, los repartidores se pierden, porque no dan con la calle", dice Lincopán. Pero ese no es el mayor problema que la pareja tiene por vivir en una calle tan chica. "Hace 35 años que estamos acá y como somos sólo una familia, recién hace seis años logramos que el Serviu nos pavimentara la calle", explica González. "Ahora, hace seis meses, se quemó la luz de uno de los dos focos que ilumina la calle, pero aún estamos esperando que la arreglen. Ya he ido a la municipalidad dos veces", se lamenta. La segunda calle más corta se llama Maite, está en la comuna de San Joaquín y mide 24,3 metros.

Quilín, la rotonda más grande

En Santiago existen cerca de 20 rotondas, aunque las más conocidas se concentran en el sector oriente. La Rotonda Quilín es la más grande de todas, con un perímetro de 793 metros, superando por lejos a la Rotonda Grecia, en el segundo lugar, con 535 metros. Quilín, donde pueden caber hasta seis canchas de fútbol, tiene cuatro salidas y cuatro entradas. Dar una vuelta completa por una de sus cuatro pistas toma exactamente 59 segundos. "Lo más complicado es esperar el momento justo para entrar en la rotonda. Eso te puede tomar bastante tiempo en los horarios punta", dice Ramiro Pérez, vecino del sector. Aunque hace seis años se remodeló -debido a la construcción de la Autopista Vespucio Sur y la Línea 4 del Metro-, el urbanista Louis de Grange estima que las rotondas sólo son efectivas para los sectores periféricos de la ciudad y que seguramente Quilín se acerca a su colapso. "En sectores céntricos y congestionados funcionan muy mal, como es el caso de la Pérez Zujovic", explica.

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