Refuerzan plan de reinserción social para mujeres condenadas

Iniciativa de Gendarmería, fundación Mujer Levántate y privados ha permitido ayudar a más de 100 personas sentenciadas.

por Federico Stange, Santiago
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La reinserción de las personas condenadas ha sido planteada ya hace mucho tiempo como una de las principales soluciones para disminuir los índices de delincuencia. Sin embargo, la experiencia demuestra lo contrario: la cantidad de internos en las cárceles va en aumento.

Según el teniente coronel Christian Alveal, alcaide del Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín (CPF), señaló que "entre 1999 y 2009 la población penal creció cerca de un 70% a nivel país".

Añade que en el CPF "hace 12 años había 500 internas y hoy día 2.200", dice Alveal.

En la llamada cárcel de mujeres hay una serie de talleres, gestionados por Gendarmería y la empresa privada, a los que las reclusas pueden optar. Repostería, lavandería, armado de ventanas de aluminio e incluso peluquería, son algunos de los talleres que se efectúan en la cárcel.

Así, las condenadas e imputadas pueden optar a beneficios y una remuneración que la mayoría usa para apoyar a sus familias.

Si bien esta iniciativa es de gran ayuda, no es suficiente para llevar a cabo la difícil tarea de la reinserción social.

Esta es una de las misiones de la fundación Mujer Levántate, presidida por la hermana Nelly León, que es también capellán del CPF -único penal femenino de la región hasta ahora- (ver recuadro).

La entidad ofrece a las reclusas una serie de talleres dentro de la cárcel y cuando ya pueden salir de ella.

La religiosa explica que el primer paso es el compromiso de la persona. Luego un domicilio que permita demostrar arraigo en la región. A varias de las internas no les es posible cumplir con este requisito, porque "hay muchas que tienen sus familias contaminadas por el delito", dice la religiosa. Otros casos se dan con mujeres de regiones o extranjeras. Para estas mujeres, la fundación ofrece una casa de acogida donde pueden dormir.

La entidad también brinda apoyo psicológico, tutorías para acceder a programas sociales y talleres grupales orientados al desarrollo de habilidades laborales. "Este trabajo de acompañamiento se hace dentro, mientras tienen beneficios y cuando salen en libertad", señala León.

Juana Avalos es de Copiapó y actualmente cumple una condena de ocho años por robo. "He podido recibir a mis hijos, me he acercado más a mi familia. La fundación ha sido un gran apoyo", cuenta agradecida. "Es un incentivo y un premio para las que hacen conducta, y eso aquí es súper difícil", asegura.

A la fecha, más de 100 han sido reinsertadas gracias a la fundación, mientras que otras 120 están recibiendo apoyo directo.

San Miguel y nuevo centro para reclusas

La cárcel de San Miguel, lugar donde fallecieron 81 reos producto de un incendio, pasará a ser el segundo centro penitenciario femenino de la Región Metropolitana. Actualmente se están haciendo trabajos de reparación y remodelación para albergar a más de las primeras 600 internas que partirán hacia ese recinto.

Christian Alveal, alcaide del CPF, aseguró que esta medida logrará eliminar el problema del hacinamiento en el establecimiento, que "sobrepasa el 100%".

Se estima que el traslado se hará efectivo, a más tardar, durante el segundo semestre del próximo año.

De la misma manera, se implementará un Centro de Estudio y Trabajo (CET) semiabierto, inédito para la población penal femenina, en el que podrán trabajar hasta 200 mujeres.

El establecimiento se habilitará en antiguas dependencias del Poder Judicial, en calle Canadá con Llico, muy cerca del CPF. "Con tres lugares se hará más fácil la segmentación, facilitando el trabajo y aumentando las probabilidades de reinserción efectiva", señaló Alveal. Estimó su apertura para fines de este año.

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