LA TERCERA EDICION IMPRESA | domingo 16 de octubre de 2011
Por primera vez, el timonel comunista sincera que su partido está disponible para acordar un programa y un candidato presidencial único de la oposición.
En la oficina de la presidencia del Senado, en la sede del ex Congreso en Santiago, se dieron cita hace dos semanas las directivas del PPD y el Partido Comunista (PC).
El encuentro se produjo en medio del intenso y acalorado debate que se dio al interior de la Concertación tras la irrupción de una propuesta de la tienda que dirige Carolina Tohá, cuyo principal objetivo era dar por superado al conglomerado y abrir sus puertas a la creación de un referente amplio de oposición.
De hecho, la cita con el PC tenía ese propósito: explorar la disposición y voluntad de conversar sobre una eventual nueva coalición que aspire a volver a La Moneda en 2014.
Pero la idea tensionó a tal punto las relaciones al interior de la Concertación, que finalmente los timoneles acordaron postergar el debate. En medio de las conversaciones con la oposición y, por primera vez, el presidente del PC, Guillermo Teillier, da un paso más y admite que su partido está disponible para integrar una alianza política con la Concertación.
Para cerrar un acuerdo con la Concertación, el PC debe superar el histórico veto de la DC. ¿Usted cree que en la falange están las condiciones para superar sus temores?
Los hechos determinan. Hasta hace un tiempo nadie hubiera imaginado que nosotros nos hubiéramos reunido con la comisión política de la DC, cuando estaba de presidenta Soledad Alvear. Sirvió para conocernos mejor y comprobar si eran justos los vetos de la DC hacia nosotros y, también, los vetos que nosotros habíamos levantado a la DC. Eso abrió paso al pacto por omisión en el caso de los alcaldes y luego abrió paso al pacto instrumental. Permitió que nosotros en segunda vuelta apoyáramos a Frei. Entonces, me pregunto: ¿Se puede mantener un veto con los parámetros de la guerra fría? Hoy, me parece absurdo. Es como si nosotros dijéramos que tenemos que mantener un recelo absoluto con la DC, lo que también me parece absurdo. Creo que nunca vamos a estar de acuerdo en todo con la DC, es muy difícil. Pero es evidente que se ha avanzado en cuanto a determinar aspectos en los que podemos estar de acuerdo.
¿El PC está disponible para negociar un acuerdo programático con la DC en el que necesariamente va a tener que moderar algunas de sus propuestas?
Cuando fueron candidatos a la presidencia Radomiro Tomic y Salvador Allende, había una coincidencia programática. A lo mejor, si en esa época hubieran sido más perspicaces nuestros dirigentes políticos, no hubiera habido ni golpe de Estado. Se hubieran dado cuenta de que los objetivos eran muy precisos. Pero ¿estaba toda la DC de acuerdo con ese programa de Tomic? No lo sé. Hoy estamos disponibles. Ahora, si vamos a llegar a un consenso, eso es otra cosa. Puede que también podamos llegar a acuerdo si hay aspectos que son suficientes para plantear transformaciones de fondo, como cambiar la Constitución, cambiar el sistema electoral, una reforma tributaria, soberanía económica, que son los pilares donde hoy en día descansan las peticiones de la ciudadanía.
¿Entonces, hoy en día el PC está dispuesto a integrar junto a la Concertación una misma coalición que postule a La Moneda, con un programa y un candidato presidencial único?
En el pasado nos excluyeron y posteriormente no quisimos estar en una coalición de gobierno. Ahora, el primer programa de la Concertación, cuando se eligió a Aylwin, sí nos representaba y votamos por él. Pero ese programa quedó bajo la alfombra y eso ha tenido consecuencias políticas hasta hoy. Todo partido tiene que aspirar a una parte del poder, si no, ¿cómo realiza los objetivos que le propone al pueblo? Considero legítimo que aspiremos a formar parte de una coalición de gobierno. No de cualquier gobierno, indudablemente.
Entonces, ¿existen hoy las condiciones para que la Concertación y el PC superen la relación meramente instrumental que han tenido en los últimos 20 años?
Ellos saben perfectamente que nosotros no estamos por ingresar a la Concertación y lo primero que hemos acordado es tratar de ver qué temas podemos tratar en conjunto en el Parlamento. Si se forma una coalición nueva, un referente, todos los que formen parte debieran tener derecho a participar del nuevo gobierno. De lo contrario, se daría la lógica del apoyo en primera y segunda vuelta, como lo que nos ha pasado en las últimas elecciones: "En la segunda vuelta apóyame y hasta luego". Nos parece que la lógica del pacto instrumental con la Concertación no da para más.
O sea que existen condiciones...
Hay muchas más condiciones, por múltiples razones. Porque evidentemente que hoy nos necesitamos todos, estamos todos en la oposición. El PC se ha fortalecido en su incidencia social y somos un actor político importante, lo merecemos por todo nuestro sacrificio y porque hemos demostrado que podemos ser confiables. Con lo que hemos aportado al desarrollo de la democracia, creo que sí, tenemos derecho.
Conflicto estudiantil
El movimiento estudiantil trajo una suerte de generación de recambio en el PC tras la aparición de Camila Vallejo y Camilo Ballesteros. ¿Qué planes tiene el partido para su futuro político?
Los únicos planes que tenemos hasta ahora es que ellos puedan conducir exitosamente el movimiento estudiantil. No tenemos ningún otro plan. Mucha gente nos pregunta, incluso aparecieron unos rayados en Cerro Navia a favor de Camila Vallejo, y en una primera reacción pensé que podía ser una acción ciudadana. Pero después me di cuenta que puede ser una maniobra política. Encuentro sospechoso que el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, haya emplazado a Camila a decidirse entre dedicarse a la política o ser dirigente estudiantil. Es medio sospechosa la simultaneidad entre ambas acciones.
¿El objetivo de esta supuesta maniobra de gobierno busca desacreditar el liderazgo de Vallejo?
Puede ser, así como han hecho maniobras para hacer fracasar las mesas de diálogo, impidiendo las marchas, reprimiendo. Justo antes de que el diálogo pueda cristalizarse, siempre ocurre algo que casi de antemano lo da por fenecido.
En el gobierno han acusado intransigencia de los dirigentes estudiantiles...
Entiendo a los estudiantes. Días antes de que se instalara la mesa, como oposición fuimos a hablar con el ministro de Educación, Felipe Bulnes, para expresarle nuestra preocupación porque ya iban cuatro meses de este conflicto y el gobierno seguía sin dar una salida, sin abrirse al diálogo. El ministro se enojó un poco, pero nosotros salimos muy preocupados de esa reunión, porque el diálogo no iba a tener buen fin. Además, porque el ministro no nos dijo nada.
Entonces, se veía que no había intención de dar un paso. Si el ministro llegó en esa actitud con los estudiantes era obvio que no iba a resultar. De lo que yo supe, los estudiantes estuvieron hablando cinco horas y el ministro lo único que hizo fue cerrar la cortina. Dicen que no les dieron ni café, entonces así no se puede hacer un diálogo.
En algún minuto el gobierno abrió conversaciones informales con el PC para solucionar la crisis. Sin embargo, los "ultras" terminaron por doblegar la aspiración de los líderes comunistas en favor del diálogo e impusieron sus términos para bajarse de la mesa...
A lo mejor los que se pararon primero fueron los llamados más "ultras", que no lo son tanto, a mí también me han calificado como "ultra". Nosotros, los comunistas, somos proclives al diálogo, pero parte de este ánimo es que al Parlamento lleguen proyectos que han sido conversados con los estudiantes. Tiene que haber garantías y flexibilidad. Los estudiantes que se pararon tenían razón. Si el gobierno mostró esa intransigencia, puede ser "ultra" o no, pero nadie le iba a aceptar ese tipo de diálogo. Hablé con nuestros dirigentes y nos dicen que no había cómo quedarse, el ministro era muy inflexible.
¿No cree que la pérdida del año escolar es un costo demasiado alto ante el peligro evidente de que no exista una salida clara al conflicto?
El principal responsable de que se pierda el año escolar es el gobierno. Hay elementos y mecanismos para que no se pierda. No sé si existirá la voluntad, porque el gobierno lo que ha hecho es jugar a que se divida el movimiento entre los comunistas y los "ultras". Se ha equivocado, porque ambos sectores tienen los mismos planteamientos. El gobierno ha jugado a que se genere la violencia, prohibiendo las marchas. Incluso, ha enviado una ley para criminalizar y apañar el movimiento. El gobierno ha perdido en todas las líneas. Se está perdiendo una posibilidad histórica, de ser más proactivo, proclive al diálogo, que dé garantías, que sea más acogedor incluso. No puede ofrecer diálogo un día y al otro día ofrecer palos.