Jóvenes emprendedores instalan carros de comida en universidades

En un establecimiento privado de San Carlos de Apoquindo venden tacos y sándwiches gourmet.

por Evelyn Briceño
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Comida chatarra, pero más sana. Ese es el concepto que movió a un grupo de jóvenes para instalar un par de carritos en los patios de la Universidad del Desarrollo (UDD), en San Carlos de Apoquindo.

Desde hace tres meses, uno de ellos, Washington Espinoza, administra estos locales con alternativas nuevas para los estudiantes. El primero de los carros es de tacos, preparación en que se mezclan las proteínas de la carne o el pollo con ingredientes más light, como verduras salteadas, lechuga y tomate.

Sus socios, Francisca Neumann y Claudio Zúñiga, pusieron el capital (el carro cuesta $ 1.500.000), y Washington y su hermana Daniela aportaron el concepto y las ganas de ofrecer algo novedoso, inspirados en las experiencias que a ellos mismos les tocó vivir no hace mucho, en su época de estudiantes: "Por plata y por tiempo, cuando estás en la universidad, irremediablemente te tientas con las hamburguesas, las papas fritas o las salchipapas. Te alimentas mal, y por eso me interesó esto de brindar un buen producto, para que los jóvenes se alimenten un poco mejor", explica Washington, quien estudió Publicidad en la Universidad de Las Américas.

Siempre le ha interesado el tema de la gastronomía -incluso tuvo un restaurante de sushi en Maitencillo- y derivó en este negocio buscando alianzas y un lugar apropiado para rentabilizar. "Cuando una universidad está alejada de otros locales de alimentación hace que los jóvenes tengan pocas opciones cercanas. Instalarnos aquí ha sido un buen negocio", dice.

Para Washington, un carro bien administrado puede dar un sueldo de más de $ 600.000 mensuales.

Es por eso que hace poco más de una semana se unió con su amigo Alí Uthman para emplazar otro local móvil en los patios de la UDD: The Bakery, especialista en sándwiches gourmet, con ingredientes de base como jamón de pavo, pechuga de pollo y rosbif, y vegetales frescos como tomate, choclo, cebolla caramelizada y zahanoria como complemento.

Los clientes están felices por tener estas alternativas. "Te permite variar un poco, pero sin chanchear demasiado, porque ensaladas todos los días igual cansa", dice Camila, estudiante de Ingeniería Comercial.

Alí estudió Gastronomía en la Universidad Santo Tomás, una profesión que es mal remunerada para los recién egresados, según cuenta. Para él, la opción de atender este carro le dio la oportunidad de desarrollarse en lo suyo, porque muchas de las ideas culinarias le pertenecen. Eso, además de tener una jornada laboral con horarios fijos: de 11 a.m. a 5 p.m.

Alí asegura que les aporta a los estudiantes con esta propuesta de comida rápida, pero saludable. "Y gano más de lo que me pagarían en otro lado. Con esto puedo ahorrar y el próximo año estudiar Administración o Prevención de Riesgos".

El plan de Washington, en tanto, es invertir en mayor equipamiento, como un horno, para así poder ampliar el menú y ofrecer empanadas, pizzas u otros platos rápidos calientes. Pronto, además, instalará otro carro en otra sede universitaria, que reúna los requisitos de lejanía como la UDD de San Carlos de Apoquindo.

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