Indignado en Wall St

Cientos de norteamericanos llevan tres semanas protestando contra el sistema financiero. Ocupan calles, puentes y parques en Nueva York. Seguimos a uno de ellos, TimPool, para entender qué piensan, cómo se mueven y qué sienten estos furiosos ciudadanos.

por José Manuel Simián
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Para protegerse de la lluvia de Wall Street, Tim Pool no tiene una carpa. Tiene un paraguas. "La lluvia es horrible", dice este joven de 25 años. Está a un costado de Zuccotti Park, la plaza situada a pocos metros de la Bolsa de Valores y que desde el 17 de septiembre se ha convertido en símbolo del descontento con el sistema financiero. "Antes tenía una esterilla para mi saco de dormir, pero alguien se la llevó".

Mientras Pool habla con voz calmada, a pocos pasos de donde se construye el nuevo World Trade Center, a su alrededor pasan turistas, policías y algunos de los cientos de manifestantes que participan en Occupy Wall Street. Mientras ellos marchan con tambores, disfraces y pancartas, Tim no parece tener apuro. Su historia es distinta a la de sus compañeros de armas, pero esa parece ser una de las constantes del movimiento: todos tienen razones distintas para haber llegado aquí. En su caso, fue un video que vio hace dos semanas, cuando la protesta iba en su cuarto día.

"Vi un video en que la policía arrastraba a un hombre por los pies, y cuando lo dieron vuelta, sus manos estaban sangrando. Eso me enfureció", dice. Pero las motivaciones de Pool para sumarse a la ocupación también pueden conectarse con su historia familiar. Creció en Chicago en una familia de cuatro hermanos, que en los últimos años pasó "de la clase media a la media baja". Su padre era bombero y su madre vendía autos. Pero la madre perdió el empleo y el dinero comenzó a faltar.

"Teníamos una casa, dos autos y comíamos como una familia estadounidense promedio: carne y puré de papas. Pero cuando las cosas comenzaron a ir mal, mis padres dejaron de pagar la hipoteca. Y luego no teníamos ni siquiera para comprar comida, el refrigerador estaba siempre vacío".

A pesar de que ese panorama de decadencia económica es una historia común en el Estados Unidos del siglo XXI, la de Pool tiene un rasgo más inusual. A los 14 años sus padres lo autorizaron a dejar la escuela. Junto a su hermano, se autoeducaron con libros que recibían por correspondencia. "Tener un sistema educacional que te dice que tienes que aprender algo en un plazo específico es absurdo. A gente como yo le puede tomar un día, pero a otros, dos semanas, y luego los castigamos por eso, por ser diferentes".

Pool no fue a la universidad, pero asegura tener una serie de habilidades -músico, skateboarder, videísta, capaz de montar sus propios computadores-. Está desempleado y viviendo de sus ahorros junto a su hermano en Newport, Virginia. Su último trabajo, recaudando fondos para una ONG, le reportaba US$ 33.000 (un salario modesto). Por eso, cuando vio el video, decidió que su tiempo iba a estar mejor empleado en Wall Street. "¿Que por qué estoy aquí? Porque algo está pasando en este lugar, aunque no sepamos bien qué es", dice. "Mucha gente está hastiada de vivir en un sistema injusto".

Pool confiesa que su vida en Newport era, a pesar del desempleo, bastante cómoda. "Vivo en un tráiler muy bonito con mi hermano, y con eso ahorramos en arriendo. Tengo una buena cama, una televisión pantalla plana conectada al cable y un XBox. Es difícil pasar de eso a dormir en el parque. Pero mucho más importante que las comodidades o divertirse es ser parte de la historia y ayudar a otros. Alguien dijo hace poco que aquí estamos haciendo 'cosas de Jesús'".

De las 12 noches que lleva siendo parte de Occupy Wall Street, la mitad las ha pasado durmiendo a la intemperie en el parque, y la otra mitad en casas de simpatizantes del movimiento. La noche del lunes fue una de esas noches: una amiga que hizo en la manifestación lo invitó a su departamento en Brooklyn. Había sido el final de un día largo para Pool, pero no distinto a cualquiera de los que ha pasado en Zuccotti Park. Por la mañana se despertó en la plaza y desayunó en la cocina común que los manifestantes han instalado. Luego estuvo "en discusiones políticas" y por la tarde filmó un video donde un manifestante hablaba sobre la protesta. El resto de la tarde, ambos la pasaron en un bar frente de la plaza ("tomamos agua, no cerveza, y comí papas fritas"), lidiando con un problema en su software de edición de videos. Cerca de las 6 volvieron a la plaza a comer, "seguir discutiendo de política" y participar de la asamblea general que se realiza todos los días a las 7. Después de eso partió a Brooklyn, donde se duchó y lavó ropa.

Pool no tiene una ideología política demasiado definida -y en eso coincide con la mayoría de los manifestantes-, pero sí ideas bastante claras sobre economía y política. Para comenzar, no cree que la culpa de la crisis económica sea del gobierno de Barack Obama (por quien no votó en 2008: lo hizo por el republicano libertario Ron Paul). "No culpo a Obama, para nada. Siempre trato de imaginarme qué haría yo si tuviera que manejar a un grupo de gente donde la mitad quiere una cosa, y la otra mitad otra. No creo que una sola persona tenga el poder para controlar este sistema gigantesco, esta economía global".

Para Pool, gran parte del problema radica en que el sistema político estadounidense ha sido capturado por las grandes compañías. "No podemos permitir que estas gigantescas compañías sigan inyectándole plata a nuestro sistema político", declama, subiendo la voz. "La política es para beneficiar a la gente. El gobierno es de la gente. Y cuando tienes a una empresa que sólo defiende sus propios intereses, permites que millones de dólares ahoguen las voluntades del pueblo. El lucro sólo beneficia a un grupo pequeño. Eso tiene que cambiar".

"No creo que esto vaya a durar para siempre", dice sobre el futuro de la ocupación, especialmente ahora que comienza el frío invierno neoyorquino. "Soy escéptico por naturaleza. El mejor resultado sería que salieran cambios legales, que elimináramos ciertas leyes y creáramos nuevas".

Antes de despedirnos, le pregunto qué titular le gustaría ver en la portada del New York Times. Después de todo, una de las grandes quejas de los manifestantes es que los medios no le han dado a la toma la cobertura que merece.

-¿Cualquier titular?- dice, abriendo los ojos, como un niño-. Esa es una pregunta muy difícil.

Y tras pensarlo un poco, responde:

-Que los humanos se han unido para encontrar un mañana mejor y van a comenzar a trabajar en ello lo antes posible.S

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