Fragilidad del sistema eléctrico

por María Isabel González, Energética S.A. y Boris Muñoz, Sysred S.A.
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UNA VEZ más se pone en tela de juicio la seguridad de nuestro principal sistema eléctrico a raíz del corte de suministro del sábado, situación que afectó a 10 millones de personas desde Coquimbo a Linares, provocando pérdidas económicas por varias decenas de millones de dólares.
La autoridad aún no tiene clara una respuesta concreta de sus causas. Sólo ha indicado que hubo un problema en la subestación Ancoa, en las cercanías de Linares, perteneciente a la empresa de transmisión Transelec. Tal como se ha señalado hace tiempo, el sistema se encuentra en un estado de fragilidad que tiene orígenes diversos.
Por una parte, la geografía del país es compleja en lo que a transmisión eléctrica se refiere. Y, por otra, la generación se concentra en algunos puntos. La hidráulica que se inyecta en las subestaciones Ancoa y Colbún (ubicada cerca de Linares), y Charrúa (localizada frente a Concepción), y las térmicas en la zona norte de Santiago que inyectan energía a la subestación Polpaico.
El otro gran problema es que la planificación del sistema de transmisión (es decir, cómo se desarrollarán los sistemas) ha sido marginalista, privilegiando la mínima inversión y centrado en las líneas de transmisión. Sin embargo, una adecuada planificación de un sistema eléctrico debe considerar los estudios de flujos de potencia, estabilidad transitoria y permanente, bajo todas las condiciones de falla de instalaciones con independencia de su probabilidad. Lo que hemos visto con la ocurrida el sábado es que, por improbables que sean, pueden llegar a tener gran impacto y, por lo tanto, es necesario detectarlas con suficiente antelación para adoptar acciones correctivas.
No se puede concebir la planificación de los sistemas cada cuatro años como está previsto en la legislación actual, dado que los sistemas eléctricos, y particularmente el SIC, son muy dinámicos y cambian permanentemente, porque se incorporan nueva generación y nuevos consumos. La autoridad ha comprendido este dilema y está realizando modificaciones, tal como decretar la licitación de un sistema en 500 kV desde Polpaico hasta Cardones que permitirá contar con una "carretera" de gran capacidad y confiabilidad para abastecer los crecimientos de consumo e inyectar la nueva generación de la zona del norte chico.
Sin embargo, falta mucho por hacer. Chile debiera seguir el camino de otros países que han creado agencias especializadas de carácter técnico en la planificación de los sistemas eléctricos, permanente y con capacidad resolutiva para proponer obras. Esta agencia definiría el diseño de largo plazo del sistema eléctrico y su estándar de seguridad, lo que daría certeza de capacidad para conectar nuevas generaciones y consumos, y sobre todo confiabilidad. Además, incrementaría la competencia, asunto que es motivo de otra crónica.
Sería saludable para el sector eléctrico que se dejaran de lado los criterios puramente económicos y de corto plazo en la planificación de los sistemas eléctricos, que a la larga sólo provocan mayores costos y menor confiabilidad de suministro para todos los clientes del país.

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