LA TERCERA EDICION IMPRESA | jueves 29 de septiembre de 2011
La débil respuesta política a la recesión ha hecho que pequeños conglomerados se beneficien del malestar popular.
El buen resultado del casi desconocido Partido Pirata en las elecciones locales de Berlín -donde sacó un 9%- no sorprendió a políticos ni a analistas. Y la razón la entrega uno de los propios congresistas electos de ese movimiento: "El paisaje político está tan malo que los votantes buscaron algo nuevo, aire fresco. Nuestro resultado hizo que los otros partidos comiencen a reflexionar y ese es nuestro éxito", dijo Gerhard Anger, electricista berlinés y nuevo miembro del Parlamento local.
Según el diario español El País, la débil respuesta política a la crisis y los 23 millones de personas sin trabajo que ha dejado la recesión en cuatro años en el Viejo Continente, han hecho que los movimientos antieuropeístas, alternativos y también xenófobos ganen terreno en un contexto de desempleo, recortes sociales y creciente malestar hacia la clase política.
Por ejemplo, el descontento popular tiene al Partido Pirata de Alemania, que aboga por las libertades individuales y poner fin a los derechos de autor, al borde de ingresar al Parlamento Federal, con una base del 7% de apoyo a nivel nacional, según la encuesta Forsa. Hace dos años, ese respaldo llegaba apenas al 2%. Un dato no menor es que el 90% de los electores que votaron por los piratas en Berlín lo hizo sólo para manifestar su indignación con el modelo de política tradicional. Según una encuesta de la revista Der Spiegel, el 66% de los alemanes no está de acuerdo en que el país ayude a las economías en problemas como la griega, una medida que apoyan los dos partidos mayoritarios: la gobernante CDU y el opositor SPD.
En 2010, en Holanda y Bélgica, dos partidos pequeños lograron considerables victorias. En los Países Bajos, el Partido de la Libertad consiguió el 15,5% de los votos, transformándose en la tercera fuerza política. En 2006 había logrado el 5,8%. Este movimiento xenófobo aboga por el registro de los ciudadanos por grupos étnicos y la restricción de los inmigrantes. Mientras, en Bélgica, el partido independentista flamenco Nueva Alianza Flamenca (N-VA) subió del 13% de 2009 al 30% en 2010 y de paso, desató una crisis política sin precedentes, que dejó al país sin gobierno por 15 meses.
Otro que ha experimentado un alza considerable es el partido xenófobo Verdaderos Finlandeses, que llegó al 19% de los votos en abril pasado. Además, se convirtió en la tercera fuerza política de Finlandia. Hace cinco años apenas llegaba al 3%.
En Suecia se ha vivido un fenómeno parecido. El ultraderechista Demócratas de Suecia pasó del 3,3% al 5,7% de 2009 a 2010, logrando representación parlamentaria por primera vez.