El futuro del movimiento educacional

por Juan Manuel Zolezzi, Rector de la Usach
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Estamos en una etapa crucial de una movilización estudiantil que ya completa cuatro meses de paralización, y que se halla entrampada en el frustrado inicio de una mesa de diálogo entre el gobierno y los estudiantes.
Hace algunos días sostuve que el movimiento estudiantil había perdido la oportunidad de aprovechar el "peak" de apoyo ciudadano para concretar algunas de sus importantes demandas, afirmación que causó revuelo mediático, pues se entendió que subvaloraba el trabajo de los jóvenes. Por el contrario, volverá a darse otro punto culminante y ojalá lo sepamos aprovechar. Subestimar el movimiento estudiantil es un error de marca mayor, y apostar a su desgaste es no entender que este conflicto requiere para una pronta solución de una habilidad política que por estas semanas ha estado ausente.
Es imprescindible que el gobierno otorgue las garantías para iniciar cuanto antes el diálogo para reformar la educación. Por su parte, los estudiantes deben flexibilizar sus posturas -no abandonarlas- y permitir a las universidades realizar importantes ajustes que permitan su funcionamiento y evitar un inminente descalabro institucional, cuyos daños pueden tornarse irreversibles.
Es necesario recordar que gracias al movimiento estudiantil se está logrando la creación de una Superintendencia de Educación Superior para fiscalizar las irregularidades del sector (una de ellas el lucro de las universidades privadas), aportes basales para las universidades del Estado, un fondo de revitalización y aumento de los aportes basales para las universidades públicas, incremento de las becas y ayudas estudiantiles, rebaja significativa del costo del financiamiento de los créditos estudiantiles, políticas de equidad en el acceso mediante el ranking de notas y programas propedéuticos, por detallar algunos.
Si bien se trata de medidas instrumentales atribuibles al movimiento, necesariamente existirá una nueva fase donde se planteen los cambios estructurales y de fondo a todo el sistema educacional, los que van a requerir de otros plazos. En esta perspectiva, debemos iniciar una nueva etapa de discusión y lograr compromisos de parte del Poder Ejecutivo y Legislativo.
Como ciudadano, rector y  presidente del Consorcio de Universidades del Estado, deseo que los planteamientos del movimiento estudiantil se mantengan vigentes durante el tiempo por venir. Se debe avanzar asumiendo que hay puntos que no se van a resolver en el corto plazo. Hay posturas ideológicas muy contrapuestas, como el lucro, que van a requerir debates y definiciones de largo aliento, y que probablemente serán dirimidas en el Congreso. Es por ello que insto al gobierno a que no se paralice, a no temer al fantasma del cogobierno. Igualmente, exhorto a la dirigencia estudiantil a dirigir y a liderar. A ambos actores los invito a constituir en el breve plazo, la que seguramente será la mesa de diálogo más importante de nuestra historia reciente y que marcará el inicio de una gran reforma educacional para el país.
Lo he  dicho y lo reitero: la fuerza que puede tener  el Cruch con la Confech ante el gobierno y el Congreso es incontrarrestable.

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