LA TERCERA EDICION IMPRESA | domingo 18 de septiembre de 2011
Senador enfrenta ofensiva por reformular el bloque y emplaza a sus socios a definir antes del 5 de octubre si permanecerán o no en él. "Están con un pie forzado, los vemos a contrapelo con lo que es la coalición", dice.
"Ha llegado el momento de las definiciones", repetía Ignacio Walker el miércoles 15, durante la cita de parlamentarios DC a la que convocó para analizar el debate por el eventual fin de la Concertación. Tras el apoyo recibido, incluso de los sectores internos más disidentes, el líder de la colectividad resolvió pasar a la ofensiva y salir a emplazar a sus socios del PPD y el PRSD.
Un par de días después de ese encuentro, el dirigente hace una férrea defensa de la marca Concertación y llama a definir, antes del próximo aniversario del No, quiénes seguirán formando parte de ella con miras a las elecciones municipales, parlamentarias y presidenciales.
¿Cuál es la diferencia entre esta crisis y las anteriores que le ha tocado vivir a la Concertación?
Como coalición no escapamos a la crisis que vive la política y, efectivamente, esta crisis puede y debe ser una oportunidad. Nuestra frase el lunes fue que hay que pasar de las propuestas a las definiciones políticas, y la primera definición es ¿estamos o no estamos?, y ¿en qué estamos? La respuesta de la DC es unánime, casi sin matices: nuestra política de alianza es la Concertación de Partidos por la Democracia, y dentro de ella constatamos una cada vez más fuerte afinidad con el PS. Nosotros no estamos dispuestos a renegar de los últimos 20 años, aunque nuestra mirada sea hacia los próximos 20 años.
¿Qué significa ese llamado al sinceramiento que hacen al resto de los partidos?, ¿cree que no todos comparten la vocación de coalición?
Parto de la base que los partidos y las coaliciones son asociaciones voluntarias. Nadie puede estar obligado y hemos sentido, durante este año, que en ciertos episodios, los amigos del PR y el PPD han estado con pie forzado. Los vemos, a veces, crecientemente a contrapelo con lo que es la Concertación y no es que nosotros estemos defendiendo el statu quo, porque obviamente no podemos ofrecer más de lo mismo, ese es un lugar común. El punto es que nosotros tenemos un objetivo político que es ser gobierno el 2013, eso es lo que ordena. Tenemos vocación de gobierno y no de oposición, de ahí que esta referencia a la Convergencia Opositora es equivocada.
¿Qué pasa si luego de este proceso de reflexión el 5 de octubre algunos deciden romper con la Concertación?
Están en su derecho. No queremos forzar a nadie tampoco a estar.
¿Y la Concertación es capaz de subsistir sin el PPD y el PRSD?
Absolutamente. La base de esto es lo que nosotros llamamos democracia cristiana y socialismo democrático.
¿Cree de verdad que la sola alianza entre socialistas y decés basta para proyectar una coalición?
Pero cuál es el problema, si esto es una asociación voluntaria como coalición y como partido. Si algún partido llega a la conclusión de que quiere hacer otra cosa, que esto está superado y que no da el ancho y hay que crear otra coalición, sin tener claro a qué bote se sube, porque muchos dan por superada la Concertación y no tienen idea al bote al cual se están subiendo. El mismo senador José Antonio Gómez, que en el documento de enero dio por superada la Concertación y habla de un frente amplio de oposición, ¿sabe si el PC está dispuesto a entrar a esa coalición?, ellos han dicho que no. ¿El PRO está dispuesto a entrar a esas coaliciones? Ha dicho que no hasta el cansancio. ¿EL PRI es de gobierno o de oposición? Podría ser el MAS, pero creo que ellos van a llegar a un acuerdo con el PS, entonces de qué estamos hablando, ¿dónde está la alternativa? ¡Que alguien lo diga!
Usted dice que la Concertación puede perfectamente subsistir sin el PPD y los radicales, ¿cree que ellos saldrán a formar su propia coalición?
Ellos tendrán que decidir, yo no soy su vocero. Les tengo mucho afecto, hemos recorrido un camino juntos, pero no quiero que nadie se sienta con pie forzado en la Concertación. Y lo que uno constata, qué fue lo que ocurrió el último mes, que el PR decidió ir legítimamente con su lista de concejales, el PPD a las dos semanas decide ir en lista de concejales solo. Esas son decisiones autónomas que respetamos. Ahora, esto no es por descarte, porque si DC y PS construimos una lista común, que tiene que ser también con independientes, bueno, obviamente que vamos a ir bajo la marca de la Concertación. Ya tengo el título para esa alianza: La Concertación.
¿Y cómo harán para enfrentar el complejo escenario en que está la oposición sin sus aliados históricos?
Sobre esto no hay dos opiniones dentro de la DC. Sabemos que la gente coquetea con el camino propio más por descarte que por opción, y entonces ante la pregunta ¿qué pasa si nos quedamos solos?, tenemos que demostrar fehacientemente y de manera creíble que somos partidos de la Concertación.
¿Le parece que una definición tan importante como la que plantea se logra antes del 5 de octubre?
No hay prórroga. Así lo hemos decidido. No hay prórroga.
Entonces, ¿se trata de que cada partido se pronuncie sobre si quiere seguir o no?
Es que esa es la primera definición. En qué están desde el punto de vista de la política de alianza. Hay algunos que han querido, legítimamente, dar por superada la Concertación, no es nuestra posición. Y, por lo tanto, no queremos contradicciones vitales ni complejos, porque son 23 años de nuestra historia, y 28 si sumamos la Alianza Democrática, que han dado lugar al momento más virtuoso de la historia política de Chile. No estamos dispuestos a tirar eso por la borda.
¿Cuál es el sentido de levantar hoy una defensa tan férrea como la que hace de la Concertación, en circunstancias de que se trata de un bloque que logra un 20% de apoyo?
Me pregunto, con la mano en el corazón, ¿alguien en Chile cree que la Concertación tiene el 17% del electorado? Eso sería no saber leer una encuesta. La Concertación no tiene un voto menos del 35%. La Concertación es más que la suma de sus partidos, hay un pueblo concertacionista y un electorado concertacionista que confió en nosotros 20 años. Ese electorado concertacionista se aprecia en las encuestas sobre las marcas políticas. Lejos la más valorada es la Concertación, con el 33%. ¿Vamos a desechar la marca de mayor prestigio en la política chilena?
En la última elección presidencial logró apenas 29%...
Efectivamente, eso es lo más bajo que uno puede imaginar. Pero pienso que no tenemos un voto menos del 35% como Concertación. En Chile hay una Coalición por el Cambio o una Alianza que no tiene un punto menos de 35%, y creo que también hay una coalición de oposición, que es la Concertación, que no tiene un punto menos de 35%. Ahí tenemos el 70%, la mayor concentración, entonces, el lugar por excelencia de los indignados, y que es un tema que hay que entender y descifrar, es el 30% restante, que está ajeno a estas dos coaliciones.
¿Usted cree, entonces, que el problema radica en las ganas de desentenderse de lo hecho por sus cuatro gobiernos?
Aquí hay un festival de mea culpas que es muy distinto a una necesaria autocrítica que tenemos que hacer, pero no estamos disponibles para que este festival de mea culpas continúe indefinidamente. Sí creemos necesario explicitar una cierta autocrítica, y por eso está el documento de educación que hicimos con 37 propuestas, que parte con la autocrítica. Eso es muy distinto a esta especie de autoflagelación, en que a veces caemos, como si realmente hubiéramos estado de brazos cruzados. El documento del PPD, por ejemplo, dice que no hemos hecho ninguna reforma profunda. Y qué pasa con la reforma tributaria y laboral del Presidente Aylwin con Foxley; la reforma del siglo en la justicia con Frei y Soledad Alvear; la reforma del Auge y la salud de Lagos, y la reforma previsional de la Presidenta Bachelet. ¡De qué estamos hablando!, ¿cómo podemos decir que no hemos hecho reformas profundas? La verdad es que aquí hubo una sobrerreacción en un sector de la Concertación que fue víctima de una crisis de pánico producto de las grandes movilizaciones sociales.
Los intereses del PS en un pacto con ustedes apuntan a proteger la opción de Bachelet, ¿qué opina de eso?
El PS sabe que tiene una candidata que está en la pole position. Hay que ser ciego y sordo para no darse cuenta. Pero eso no tiene por qué significar una renuncia a priori a la carrera por la Presidencia, que es el premio mayor. Por eso, siempre voy a promover que la DC lleve candidato o candidata sí o sí a esa primaria del pueblo concertacionista. Por supuesto que reconocemos que Michelle Bachelet no es sólo un capital de la Concertación, sino del país, pero no podemos agotar o subordinar la política a una persona.
¿Qué sentido tiene para la DC mantener una alianza con la izquierda si ni siquiera tienen la primera opción para la presidencial?
El mayor aporte que ha hecho la DC al país, en una perspectiva de gobernabilidad democrática y en un sentido estratégico, es ser parte de una coalición de centroizquierda, de ahí somos. Nosotros no estamos interesados en ser un partido de derecha, la DC nunca ha sido, nunca va a ser un partido de derecha, y nuestro lugar es la oposición, pero tampoco somos de izquierda. La historia nos ha llevado a construir un pacto de centroizquierda con el socialismo democrático, y esa es nuestra gran contribución. Es que como dice el senador Navarro, sin la DC la Concertación es la UP, y lo peor que le puede pasar a Chile es una reconstitución del eje socialista-comunista, eso es volver a fojas menos 8.
¿Decidió ya si repostulará por otro período en la presidencia de la DC?
Lo afirmo por primera vez: no voy a repostular a la presidencia de la DC.
¿Cuáles son los motivos?
El contrato social es por dos años. Esta pega es muy desgastadora, yo la hago con buen espíritu, pero no es para más de dos años.
¿Quién espera que sea su sucesor?
Hay muchos y, además, esto ha ido creciendo y construyendo una sólida mayoría. Casi todos los acuerdos en el último año en el consejo los hemos sacado por unanimidad, y la junta nacional de enero aprobó el voto por unanimidad.
Usted habla de unidad, pero ha debido enfrentar una férrea oposición interna…
Es que nunca he pensado que la crítica atente contra la unidad, al contrario, necesitamos crítica. Cuando surge una crítica yo no siento que se nos esté cayendo el naipe o que nos esté desestabilizando. Lo que sí digo y recuerdo es que cuando Juan Carlos Latorre fue presidente de la DC, nosotros, los que llegamos a conformar el Movimiento Amplio por la Renovación, nunca hicimos una crítica por un medio de comunicación.
¿Ahora es distinto?
Obvio. Pero no me quejo, esto es sin quejarse. Respeto a quienes quieran hacerlo públicamente, no creo que sea bueno para el partido.
¿Cuánto lo ha afectado en sus aspiraciones presidenciales su rol en la mesa?
Nunca he explicitado si tengo aspiraciones presidenciales, y no lo voy a hacer. Al margen de lo que yo pueda querer o pretender, la presidencia de un partido son más costos que beneficios para quien la ejerce.