Plan Regulador Metropolitano I

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Señor director:
La decisión de la Contraloría General de la República de rechazar el proyecto para aumentar en diez mil hectáreas la superficie urbana del Gran Santiago, me lleva a agradecer a dicha institución por la correcta decisión que tiende a salvar esta ciudad del aumento de la población urbana, sobrepasada de lo que le corresponde en relación con todo el país y a su misión de ciudad capital.
Los urbanistas actuales son fatalistas. Aceptan sin chistar que Santiago, con grave perjuicio para todos, aumente su tamaño y población en forma desmedida, cubriendo todo el valle central.
Las predicciones sobre el aumento de la población de Santiago nos indican que no sabemos conducir la ciudad con políticas urbanas que fomenten un aumento armónico y controlado en las áreas urbanas de todas las ciudades chilenas, pensando también, en la necesaria creación de nuevas ciudades donde se requieran.
Se cree que   por existir el automóvil, la ciudad debe bajar su densidad de habitantes y expandir su superficie hasta extremos inaceptables que dañan su relación con el campo, el clima y el medioambiente.
En Chile, no existe la idea de que el país debe desarrollarse en su totalidad, y se da prioridades a Santiago en cuanto a fomento de inversiones.
Esta errada política se agrava al constatar que no se construyen los equipamientos y servicios esenciales que la ciudad requiere para generar un lugar habitable con calidad y belleza.
Fernando Castillo Velasco
Arquitecto

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