LA TERCERA EDICION IMPRESA | viernes 15 de julio de 2011
Estudio revisó 17 investigaciones, concluyendo que el hábito genera tasas más bajas de bulimia, anorexia y obesidad.
En retiro. Eso está pasando en los últimos años en Chile con la costumbre de sentarse a comer en familia. Según los expertos, el hábito se ha ido diluyendo por el ritmo de la vida moderna, al punto de que para muchos jóvenes la clásica escena de la familia compartiendo en torno a la mesa no se compara con la comodidad de las bandejas en sus piezas.
Pero un nuevo estudio de la Universidad de Illinois (EE.UU.), corroboró que los hijos que comen junto a su familia tienen menos riesgos de sufrir trastornos alimenticios.
La investigación -que revisó 17 estudios sobre patrones de alimentación y nutrición de 200 mil niños y adolescentes- mostró que quienes comen en familia presentan tasas más bajas de bulimia y anorexia, menos índices de comidas omitidas y menores índices de tabaquismo. "Los padres pueden no ser capaces de reunir a sus familias en la mesa siete días a la semana, pero sí pueden programar tres comidas en familia a la semana para salvaguardar la salud de sus hijos de forma significativa", dijo Barbara Fiese, investigadora del estudio en un comunicado de la universidad.
El informe mostró que los adolescentes que comen tres comidas a la semana en familia son un 12% menos propensos a tener sobrepeso.
Es más. Quienes lograron hacerlo cinco veces a la semana, demostraron ser un 35% menos propensos a tener desórdenes alimenticios que quienes no lo hacen, y un 24% más favorables a formar hábitos saludables de alimentación.
Por trastornos de alimentación, la investigación publicada en la revista Pediatrics, definió grandes atracones de comida, seguidos por vómitos -conducta bulímica-, el consumo de pastillas para adelgazar o laxantes, saltarse comidas, comer poco y fumar para controlar el peso.
Para Marcela Paredes, jefa de Pediatría de Clínica Santa María, el estudio sirve para recordar la importancia de la mesa familiar, "costumbre que permite a los niños, además, mejorar su lenguaje, confianza, habilidades para comunicarse y conocimiento de la contingencia, y que además los ayuda a que sean menos individualistas e intolerantes", dice.
Alejandro Maturana, siquiatra de Clínica Las Condes, concuerda, señalando que, además, de conseguir una mejor alimentación "comer en familia ayuda a desarrollar habilidades sociales que después se ponen en práctica en la vida".
1)Mejora vocabulario.
Un estudio de la U. de Harvard mostró que de cada dos mil palabras nuevas que los niños aprenden en edad preescolar, el 50% son aprendidas en la mesa familiar.
2)Más felices.
Un estudio de la U. de Minessota reveló que los jóvenes que no cenan en familia tienen más posibilidades de sufrir baja autoestima y síntomas de depresión.
3)Menos consumo de drogas.
Un estudio de la U. de Columbia indicó que cinco cenas familiares a la semana reducen las probabilidades de consumo de drogas y alcohol.
4)Mejores notas.
Un informe del gobierno de EE.UU. reveló que al 91% de los niños que comen en familia les va mejor en el colegio.
5)Desarrollan el paladar.
Un estudio de la U. College London mostró que la cena familiar expone a los hijos a una mayor variedad de alimentos, expandiendo sus gustos.