Al menos 80 mil personas coparon la Alameda en marcha por la educación

Bailes, malabaristas, obras de teatro y música en vivo fueron las actividades que realizaron los asistentes en su camino.

por Tamara Meruane
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10.27 El Encuentro

Desde el Metro Baquedano emergen cientos de estudiantes secundarios a la superficie. Mientras avanzan por las escaleras mecánicas soplan pitos, golpetean sus panderos y cantan fuerte. Se mueven rápido para participar en la movilización anunciada por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) y el Colegio de Profesores.

Ya arriba, en el frontis del Teatro de la Universidad de Chile, se buscan, se llaman por celular, se ubican y se saludan. Ya no se ven los clásicos pañuelos de tipo palestino rojiblancos. Ahora se usa el mismo diseño en calipso, morado o verde brillante. Y zapatillas de marcas y peinados con mohicano, mechas de colores y chaquetas de cuero, aunque sea sobre el uniforme escolar.

En medio de eso, un estudiante recibe a otro, cruzando el semáforo de Bustamante con Providencia. Uno le dice a otro: "Buenos días, señor director". "Buenos días, querido alumno", responde irónicamente su compañero.

Pasados 20 minutos del encuentro, se instala un muñeco de cartón de cuatro metros de altura. Su rostro es una caricatura del ministro de Educación, Joaquín Lavín, que en el pecho tiene pegado un cartel que dice: "Ministro de cartón".

11.10 Todos al paro

En la marcha no sólo los secundarios se pasean con pancartas. Muchos profesores hacen lo mismo, mientras otros apoyan en silencio y observando. Daniel Frías es uno de ellos. Es profesor y director de investigación de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación y cuenta que es primera vez que viene a una de la marchas, pero "hay que acompañar a los muchachos".

También hay secundarios de colegios particulares. Como Dominga Carmona, de segundo medio del Huelquén Montessori, de Lo Barnechea, que vino a apoyar junto a cinco compañeras: rubias, de ojos claros y con parkas de nieve para paliar el frío.

A las 11.30, la vereda sur de la Alameda ya está llena. Miles de personas la repletan. Hay gente mirando hasta sobre los paraderos del Transantiago. En la calle, comienza una de las tantas batucadas que habrá a lo largo de la marcha. Banderas del Instituto Nacional, de la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (Anef) y de los profesores, entre otras, comienzan a moverse.

Les siguen los estudiantes del Colegio Lorenzo Sazié, de Santiago, que se vistieron con trajes de espartanos confeccionados en cartón, "porque las armas que nos da la educación son de este mismo material".

Más adelante, unos 50 alumnos de la Escuela de Artes de la Universidad de Humanismo Cristiano bailan pintados como muertos, mientras una pequeña de gorro rosado los mira. Mueve un papel en su mano que dice: "Re-nacionalizar el cobre para una educación pública". La niña es hija de Mónica Méndez, quien también vino con sus hijos de básica y media, para que "aprendan educación cívica", dice. No es la única familia que participa. También una tía que acompaña a sus sobrinos de seis, ocho y nueve años, de la escuela básica Benjamín Vicuña Mackenna.

¿Partidos políticos?... Sólo se ven cinco banderas del Partido Radical.

13.20 Final violento

A eso de las 12.00, estudiantes de Diseño Gráfico y Geografía de la Universidad de Chile se instalan a un costado de la Casa Central de la UC. Con trompetas, trombones, platillos, tambores y con decenas de alumnos bailando vestidos con máscaras de papel maché, arman una gran murga. Les acompañan figuras de papel que reproducen al Presidente Sebastián Piñera, a Joaquín Lavín y a Michelle Bachelet, todos con cachos rojos y secundados por una figura del demonio que viaja sobre una Combi.

Los de Arte de la Finis Terrae también hacen lo suyo. A la altura de la Alameda con San Ignacio, cerca de las 12.45, montan una obra de teatro en la que la educación se casa con el Estado, pero el mercado se opone. Los farmacéuticos de Cruz Verde, que ya tienen sus rejas abajo, salen a mirar.

De lejos se oye lo que pasa en el escenario de la Alameda con Los Héroes. El grupo de nueva cumbia Villa Cariño hace cantar un par de canciones a los manifestantes. Luego, suben al escenario representantes de secundarios, de universitarios, como Giorgio Jackson y Camila Vallejo, y de los profesores. Dos niños de séptimo básico leen un discurso y todos terminan cantando el Pueblo Unido con un lienzo atrás que dice: "Por Chile y por la educación: ¡Nueva Constitución!".

A las 13.17 bajan los líderes del escenario. Tres minutos después comienzan los disturbios, una cuadra hacia el oriente, frente a la Torre Entel.

La manifestación, que según la Intendencia logró convocar a 80.000 personas, y a 150.000 según la Confech, nuevamente terminaría en desmanes y destrozos.

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