LA TERCERA EDICION IMPRESA | miércoles 22 de junio de 2011
Señor director:
Las críticas a la educación que el movimiento estudiantil expone hacen alusión a temas que hemos escuchado una y otra vez, una educación de baja calidad e inequitativa. Esto puede deberse a que los diferentes movimientos sociales y las respuestas de la sociedad se han centrado en soluciones predefinidas, pero parciales, que en lo concreto se han traducido en discusiones respecto de los medios y no de los fines, reduciéndose a unas pocas acciones que se critican y negocian como fines en sí mismos, y no en su rol para lograr la meta educativa. Así, los esfuerzos pierden fuerza y terminan diluyéndose con el tiempo.
Cumplir estas peticiones, ¿resolvería el problema?, ¿qué es lo esencial del deseo de una educación pública?, ¿asegura la calidad?
Este fuerte movimiento de los jóvenes nos lleva a enfrentar el insólito hecho de que ellos mismos tengan que exigir a la sociedad que les entregue el derecho a una educación de calidad. Independientemente de que la forma y sus demandas se puedan discutir, es un claro indicador (o recordatorio) de un profundo problema educativo.
Ojalá que esta vez la discusión no se quede en el petitorio específico, pues no podemos seguir planteando e implementando soluciones parciales para pensar después el siguiente paso. El análisis debe trazar el camino completo e implementarlo paso a paso, bajo el permanente cuestionamiento de cómo cada estrategia y todas en su conjunto permitirán alcanzar la educación de calidad y para todos.
Catalina García
Facultad de Psicología
Universidad del Desarrollo