Mesera que estudió Derecho para sacar a su hermano de la cárcel inspira a Hollywood

Betty Waters consiguió que Kenny fuera liberado, tras ser acusado de un crimen que no cometió.

por Cristina Cifuentes
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Cuando en 1983 Kenneth Waters fue encarcelado de por vida por un asesinato que no cometió en la ciudad estadounidense de Ayer, en el estado de Massachusetts, su hermana, Betty Anne Waters, le prometió que estudiaría Derecho para poder revertir la sentencia y sacarlo así de prisión. La mujer, que trabajaba como mesera en un bar y ni siquiera había terminado la enseñanza media, consideraba que la promesa era "una locura". "Recuerdo que le dije que, incluso aunque lo lograra, iba a tardar muchos años en conseguirlo. Pero él me respondió que no le importaba, que le daba igual, siempre y cuando mantuviera la determinación y lo sacara de prisión. Al final me convenció y realizamos una promesa mutua. Ambos lucharíamos por el mismo objetivo", dijo Betty Anne al diario español El País.

Esta determinación, lealtad y esfuerzo, finalmente, dieron buenos frutos, cuando consiguieron que Kenny -como le decía cariñosamente- fue liberado en 2001. Esta historia sirvió de inspiración a Hollywood para la realización de la película Conviction (Condena), estrenada a fines del año pasado en Estados Unidos y que aún no se muestra en Chile. El filme es protagonizado por Hilary Swank, en el papel de Betty Anne, y Sam Rockwell, quien interpretó a Kenneth.

La historia comienza en mayo de 1980, cuando una mujer en Ayer fue apuñalada en su casa, con más de 30 cuchilladas en el cuerpo. La policía comenzó una investigación sin encontrar ninguna prueba concluyente. Kenny, que vivía en una casa cercana, fue uno de los sospechosos interrogados por la policía, debido a que tenía antecedentes por una pelea sin mucha importancia. Sin embargo, tenía una buena coartada, ya que la mañana del asesinato se encontraba en el juzgado. De hecho, un oficial de policía "lo vio allí", según explicó su hermana a El País. Dos años después, el crimen aún no se resolvía y una agente de policía recibió información de la pareja sentimental de la ex novia de Kenny, sobre la participación de éste en el crimen, por lo que fue detenido y acusado de asesinato. Esta situación le provocó al hombre una gran depresión, que lo llevó a intentar suicidarse en varias oportunidades. Es por eso que le pidió a su hermana, en ese entonces de 29 años, que se convirtiera en abogada. Fue así como Betty comenzó a asistir a la Escuela de Leyes de la Universidad Roger Williams, al tiempo que cuidaba a sus dos hijos.

Con el tiempo se unió a la organización The Innocence Project, que se encarga de ayudar a personas condenadas injustamente, que le prestaron asistencia para resolver el caso mediante pruebas de ADN, las que determinaron que la sangre de su hermano no correspondía con la del asesino. "Siempre creí que a la cárcel sólo van los culpables. Pero no es así en Estados Unidos", dijo.

Pese a su esfuerzo, Kenneth falleció seis meses después de que fue liberado, cuando se cayó y se golpeó la la cabeza accidentalmente cerca de su casa. "Kenny tuvo los mejores seis meses de su vida. Después de muchos años tras las rejas, el mundo era nuevo para él", dijo Betty al diario The New York Times. La mujer ya no trabaja como abogada, sino que en un bar, en Rhode Island.

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