Las claves para entender el conflicto universitario

Lavín anunció becas para técnicos, pero los alumnos buscan que se asegure primero la calidad y que los beneficios se reajusten.

por C. Palma y E. Simonsen
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Dieciséis universidades tomadas o en paro; más de 20 mil alumnos en la movilización más grande desde el regreso a la democracia; cuatro rectores marchando. Son los números del movimiento universitario, que tomó fuerza esta semana y que a muchos les recuerda la revolución pingüina de 2006. ¿Qué hay detrás? La Tercera conversó con rectores, estudiantes y analistas del sector educación, para entender el fenómeno de fondo.

Becas reajustadas y para los tres primeros quintiles.

Según la OECD, Chile tiene uno de los aranceles más altos en términos relativos y es el país donde las familias pagan más dinero de sus bolsillos para financiar la educación (hasta el 80%). No es todo. Pese a que los recursos para becas y créditos han aumentado, las becas y ayudas estatales se han desvalorizado, pues se calculan en pesos y no consideran mecanismos de reajuste. La única beca que considera cierto reajuste es la Bicentenario -destinada a los alumnos de escasos recursos de Ues. tradicionales- y que se calcula según el arancel de referencia. Por eso, los alumnos piden que se reajusten y que se aseguren becas para todos los alumnos de los tres primeros quintiles.

El gobierno anunció que su idea es llegar a las cien mil becas para estudiantes de centros técnicos e institutos al 2013 y crear la beca de excelencia para los mejores egresados de la educación técnico-profesional. Si bien los estudiantes no se oponen a la medida, consideran que primero debe velarse por la calidad de las instituciones (ver punto siguiente).

Reformar el sistema de acreditación.

De los puntos que propuso Lavín, el que está programado para ser enviado más tarde para su discusión al Congreso -el segundo semestre de 2012- es el que reforma el sistema de acreditación para garantizar la calidad de las instituciones. Según los alumnos, éste debiese ser el primer punto antes, incluso, de hablar de aumento de becas.

Ello, considerando que las universidades que más han crecido en los últimos años (81% de alza) son las privadas que tienen menos de tres años de acreditación. Los estudiantes aseguran que no sólo debe garantizarse que los alumnos -especialmente los que reciben fondos públicos- estudien en establecimientos de calidad, sino que explican que si todo el aumento presupuestario para educación superior viene por el lado de las becas, cambia la estructura de financiamiento del sistema. De un modelo enfocado en la oferta, se pasa a uno que subsidia la demanda. ¿El resultado? "Si el financiamiento varía todos los años y depende de cuántos alumnos captes, le quitas la perspectiva a la universidad y en vez de mirar a 10 años, centrará todas sus energías en captar estudiantes en el corto plazo", dice Giorgio Jackson, presidente de la Feuc. Una tendencia que, en todo caso, ya se produce. En el año 2000, según el Banco Mundial, el 33,7% del financiamiento del sistema era a través de los estudiantes; para 2007, la cifra llegaba a casi la mitad de los recursos que el Estado inyecta en el sector.

Aumento del Aporte Fiscal Directo.

Según varios cercanos al gobierno, es la gran pelea de fondo: cuánto y cómo aumentan los recursos. Los rectores y estudiantes piden derechamente que se aumente el Aporte Fiscal Directo, la única vía de financiamiento fijo para los planteles tradicionales y que representa, en promedio, el 34% de sus ingresos. Este ha caído en términos comparativos: según Harald Beyer, del CEP, en 1992 llegaba a $ 720 mil por alumno, en pesos actuales; mientras que en 2009 había caído a $ 460 mil. Además, debido a la fórmula de asignación -95% basado en criterios históricos y 5% según indicadores de matrícula y profesores con posgrado, entre otros-, se ha favorecido más a los planteles pequeños que a los grandes. Por ejemplo, en 1990 la U. de Chile recibía el 25% del AFD. En 2009, tenía el 20%. "Hemos perdido más de $ 100 millones en 15 años y se siente: cada vez cuesta más hacer investigación", dice Alvaro Rojas, rector de la U. de Talca.

El gobierno propuso aumentar la fórmula del 5% al 10%, incorporando más variables de investigación. El detalle aún se analiza, pero los rectores no están dispuestos a que sólo se distribuyan los montos, sin incrementarlos. Respecto del rediseño del AFD, tampoco hay consenso dentro del Cruch. Los de regiones no están dispuestos a que se incremente sin cambiar el mecanismo de cálculo. Mientras cinco instituciones de la Región Metropolitana concentran al 40% de los estudiantes y captan casi la mitad del ADF, las 20 instituciones regionales, que atienden al 62% del alumnado, captan el 52% de los recursos.

La educación superior, el sector olvidado.

¿Por qué ahora? Para Harald Beyer, del CEP, parte del fenómeno se explica porque el foco de los últimos gobiernos había estado puesto en la educación básica, media o parvularia por diversas razones. Pese a que el gobierno de Bachelet convocó a la Comisión Asesora Presidencial de Educación Superior, sus conclusiones quedaron guardadas en algún cajón. Cuando el gobierno anunció que este año sería el de la educación superior, aumentaron las expectativas. "No es la primera vez que hay conflictos. La diferencia es que el gobierno ha hablado de que este es el año de la educación superior. Por eso se presiona por anuncios que se han hecho y no avanzan o no se cumplen", dice Juan Manuel Zolezzi, rector de la Usach.

Además, varias de las propuestas de Lavín deben generar proyectos de ley que están ad portas de ser enviados al Congreso, como todo lo que tiene que ver con financiamiento estudiantil (reprogramación de crédito del Fondo Solidario y nuevas becas, entre otras). Según varios analistas, las movilizaciones son medidas de fuerza ante la inminencia de los anuncios.

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