LA TERCERA EDICION IMPRESA | miércoles 04 de mayo de 2011
Una nueva edición de Lo mejor de Ernesto Sabato y una lectura de su obra celebran su centenario.
Salió del laboratorio y dejó la física para conjurar en sus libros los demonios del alma. Rodeado de una leyenda que él mismo alimentó, Ernesto Sabato murió el sábado en Santos Lugares, a los 99 años. Pero la vida de su obra se alarga a través de homenajes y nuevas ediciones.
Editorial Seix Barral anunció que pondrá en librerías la única antología de textos realizada por el mismo escritor, publicada en 1989 y titulada Lo mejor de Ernesto Sabato. El volumen recoge fragmentos de El túnel, Sobre héroes y tumbas y Abaddón el exterminador, así como ensayos, un texto escrito a la muerte de Borges y el prólogo para el libro Nunca más, conocido como Informe Sabato: las conclusiones de la comisión que investigó las violaciones a los DDHH por los militares en Argentina.
Además, se reeditará la biografía Sabato, el hombre, de Julia Constenla. En declaraciones al diario Clarín, el agente del escritor, Guillermo Schavelzon, sostuvo que "su obra se reimprime siempre y está publicada en 35 idiomas. Hace unos meses fue incorporado a la serie Penguin Classics, en la que sólo se publican los clásicos de la literatura".
Nacido el 24 de junio de 1911, Sabato estaba por cumplir 100 años. La fundación que lleva su nombre anunció que conmemorará el aniversario con una lectura continuada de fragmentos de Sobre héroes y tumbas, en ciudades como Madrid, Nueva York, Berlín y Buenos Aires.
La sombra
Publicada en 1961, Sobre héroes y tumbas fue la novela que consagró a Sabato. "En esta obra caudalosa, casi oceánica, se logra la difícil combinación que hace de ella una novela íntimamente argentina y latinoamericana, pero también un texto que pone en cuestión las bases de la cultura occidental y exhibe al ser humano desnudo frente a la intemperie de la vida y el horror del mundo, aunque, asimismo, capaz de una esperanza tan absurda como irrenunciable", dice la argentina María Rosa Lojo, quien coordinó la edición crítica de la novela para la Unesco en 2008.
Especialista en Sabato, María Rosa Lojo (1954) cuenta a La Tercera que conoció al autor de El túnel hace más de 30 años. Y le dedicó 10 a la edición crítica de Sobre héroes y tumbas, que este año cumple medio siglo.
"Después de la generación de Borges y de la vanguardia liderada por la revista Martín Fierro, Sabato introduce una literatura de corte existencialista, que apela a otra vanguardia: el surrealismo, y recoge la herencia de los románticos y su concepción de la 'novela total'", subraya. Sabato, dice, está más próximo a Dostoievski, como Roberto Arlt. "Ambos trazan grandes frescos urbanos y replantean, con diversos matices, el lugar del mal y la búsqueda de Dios, a través de personajes que sufren todas las agonías de la desolación".
La gran sombra que acechó a Sabato, y acabó por opacarlo, fue Borges. "Sabato siempre admiró a Borges como gran maestro de la prosa y dotado poeta. Pero no comparte su desdén por la novela. A él le interesaba crear personajes de complicadas sicologías y también dar un testimonio de la realidad social de su tiempo. Encontraba a Borges, además, demasiado preciosista para su gusto. Y siempre le objetó la falta de compromiso político". Sin embargo, hoy, "Borges ocupa un lugar de universalidad indiscutible".
¿Cuál fue su aporte a la literatura latinoamericana?
Sabato, que no tenía nada contra Gabriel García Márquez, se resistió a que todos los latinoamericanos termináramos rotulados bajo los clichés de un "realismo mágico for export". Sostuvo el derecho de hacer literatura representativa también desde el escenario de una gran ciudad, como Buenos Aires.
¿Su figura pública opacó en parte su obra?
Sabato tuvo por años una altísima visibilidad. Fue un personaje polémico, amado por unos, odiado por otros. La valoración de su obra fue, en buena parte, obturada por el personaje. Ojalá su muerte abra paso a nuevas y mejores lecturas.