Las nuevas tendencias en el negocio del café

Algunos santiaguinos que están emprendiendo en el negocio de vender café están sumando servicios extras.

por Jeannette Labrín
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Vilma Díaz, diseñadora y paisajista, vive hace muchos años en la comuna de La Florida. Enviudó hace poco y tuvo que hacerse cargo del jardín que tiene desde hace cinco años en la calle Rojas Magallanes. Luego de un viaje de un mes Australia, incorporó a su negocio de plantas, el del café. Así, mientras sus clientes eligen entre papiros, helechos, orejas de oso e hibiscos, o piden asesorías sobre riego de cada especie, disfrutan de un café en acogedores rincones con mesas (tienen 10). Café Rincón Verde, dice Vilma, es sólo una muestra de lo que ella conoció en Australia. "Allá el concepto de cafetería-jardín está masificado", dice. El lugar fue inaugurado en marzo de este año, no sólo cuenta con café italiano, sino con distintas variedades de pasteles y sándwiches. Está abierto desde las 10 de la mañana hasta las 9 de la noche.

No es el único. En Lo Barnechea existe un lugar parecido. En noviembre del año pasado, Lucía Cortés, una amante de las plantas, inauguró Arbol Café. Antes vendía diferentes especies en su casa, pero desde que vio una casona antigua en La Dehesa, decidió instalar un negocio de café y jardinería ahí, en plena Av. Raúl Labbé. "Las mesas están en el jardín, pero en invierno voy a encarpar, porque nos ha ido muy bien. Es que, además, tengo muffins de distintos tipos, brownies, galletas y una torta de chocolate que se ha hecho famosa", cuenta Lucía. No sólo hay café -cortado, capucino, caramel-, sino diferentes tipos de té y hierbas que ella misma cultiva en su jardín. "A algunos sándwiches les echo los condimentos que están ahí mismo".

Para "pedaleros"

Cristián Pérez es arquitecto de la U. de Chile y director ejecutivo de Global+Nomad -una organización privada sin fines de lucro dedicada a idear, diseñar y promover estrategias sustentables y fomentar la creación en Chile-y explica que el café se ha convertido en un punto estratégico a escala barrial, pero "también es el termómetro de la evolución cívica. Es un punto dentro de la ciudad que refleja la salud social de la comunidad".

Fue en EE.UU. donde vio este tipo de negocios. "Estados Unidos se puede conocer de norte a sur y de este a oeste con solo entrar a un local donde vendan café, porque permiten analizar la idiosincrasia de cada lugar".

Alberto Bravo y Romina Valdés, un joven matrimonio amante del café y del "pedaleo", optaron por combinar sus dos pasiones. Arrendaron una casa con patio en Av. Simón Bolívar, en Ñuñoa, e instalaron el Café La Bicicleta. ¿La gracia? Mientras se disfruta de un muffin y un café, alguien arregla la bicileta del cliente. "Hasta se arma una nueva a gusto del cliente", cuenta Bravo.

En este lugar los ciclistas estacionan su vehículo al interior de la cafetería y con taza en mano vitrinean accesorios. "Nos importa, eso sí, que todo sea a pequeña escala", dice sobre el lugar, que está abierto de 12 PM a 9 PM.

Pérez asegura que hay mucho por hacer en Santiago para lograr espacios que enriquezcan la interacción urbana. "Y el café es un importante catalizador a escala humana", asegura.

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