LA TERCERA EDICION IMPRESA | martes 05 de abril de 2011
El viernes se estrenó en el Festival E Tudo Verdade de Sao Paulo el filme Locas mujeres, que explora en el vínculo amoroso entre ambas.
"Te quiero más y más y más y más y más". Las palabras de puño y letra de Doris Dana que recoge el documental Locas mujeres, de María Elena Wood, son una muestra de que por lo menos a nivel epistolar la estadounidense era mucho más directa en sus declaraciones de cariño que la propia Gabriela Mistral.
La película que acaba de estrenarse en el Festival de Cine Documental Tudo e Verdade de Sao Paulo y Río de Janeiro rastrea con bastante detalle la relación entre ambas, poniendo sobre la mesa el vínculo homosexual soslayado por mucho tiempo entre los expertos chilenos. Sus fuentes no son sólo las cartas y la imágenes ya conocidas, sino que cintas de video casero y grabaciones fonográficas realizadas por la propia Doris Dana.
Ya en el año 2007, cuando se conocieron por primera vez varios de los textos escritos entre ambas, existió un particular recato para palpar este tema. Pedro Pablo Zegers, jefe del Archivo del Escritor de la Dibam, decía, por ejemplo: "A mi no me interesa el lesbianismo de Gabriela Mistral, pero tampoco creo que exista".
Hoy y aunque no ha visto el documental de María Elena Wood, el experto mistraliano concede: "Con la mentalidad y el temperamento tradicional que tenemos los chilenos nos negamos en su momento a conocer a una Gabriela Mistral diferente". Y, a continuación dice a título personal: "A mí me costó aceptarla de esta otra forma, pero es por la formación conservadora que uno tiene. Es curioso, porque en el extranjero se ríen de esto y los gringos o los europeos no tienen problemas en aceptar las relaciones de mujer a mujer o de hombre a hombre".
Una lesbiana subterránea
Con la experiencia que le da haber estado en Estados Unidos en el momento en que se hallaron los documentos resguardados por Doris Atkinson (sobrina y albacea de Doris Dana), el académico e investigador Luis Vargas Saavedra estima que la relación de Mistral con Dana es síntoma además de cómo la Premio Nobel reprimía sus propias inclinaciones.
"Ella no era una lesbiana prototípica y por eso sería triste que se usara su figura como ejemplo en las minorías sexuales. Era más bien una lesbiana reprimida y eso es interesante en la medida que los autores que ocultan demasiado algunos sentimientos tienden a tener explosiones de creatividad en su obra", explica el responsable de la edición de Almácigo, obra con más de 250 poemas inéditos de Mistral que habían quedado en poder de Doris Dana.
El especialista mistraliano decía en el año 2007 a La Tercera que "el lesbianismo de Mistral era tan importante para estudiar su obra como saber que tenía una dolencia hepática". Hoy reconoce que la autora de Desolación era homosexual. Eso sí, aclara: "Pero no me consta que haya sido homosexual en forma física, sino que más bien emocional". Y explica: "En Chile siempre se la tachó de rara. Y esto se debía a que fumaba, se cortaba el pelo de otra forma, no era femenina en el vestir. Para colmo, fue objeto de una gran cantidad de ataques por lo mismo. Entre los archivos que encontramos en Estados Unidos, había una carpeta completa plagada de insultos groseros, espantosos y brutales".
Desde un universo más literario, el escritor Jaime Quezada aún cree que el vínculo entre Mistral y Dana ronda más el mundo platónico que el de carne y hueso.
"Fue una relación fundamental entre una mujer mayor y muy sola como Mistral y Doris Dana, que es en principio su amiga. Y, por lo demás, Mistral siempre tuvo secretarias, aunque casi nunca terminó muy bien con ellas", dice el presidente de la Fundación Gabriela Mistral.
Sin embargo, Quezada apunta: "Claro que hay algo más íntimo que lo literario. Sabemos que Mistral se desesperaba cuando no veía por mucho tiempo a Doris Dana. Por eso hay que aceptar que Dana sí era lesbiana y que Gabriela Mistral la aceptaba a ella".
La relación en la obra
Aunque la poestisa chilena conoce a Doris Dana en 1948 (nueve años antes de morir y habiendo publicado el grueso de su obra, que le valió el Nobel en 1945), algunos estiman que la condición sexual de Mistral se puede rastrear en todos sus escritos.
"Ella ya está consolidada como autora cuando conoce a Doris, pero aún así yo creo que no se puede separar su obra de su condicón de lesbiana. Hay una subjetividad particular de una mujer homosexual que atraviesa sus textos. No se los puede ver como si hubieran sido escritos por una mujer heterosexual", dice Raquel Olea, investigadora de la obra de Mistral.