Venta de seguidores de Twitter y Facebook: el nuevo negocio en la red que llega a Chile

A través de anuncios en la red, ofrecen miles de usuarios en paquetes para convertir una cuenta nueva en una popular en días.

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Rodrigo Vásquez es mexicano (25) y dedica su vida al diseño y el marketing digital. Pero, a partir de este año, comenzó a dedicarse a una nueva rama de negocios en la web: la venta de seguidores de redes sociales.

Por unos 20 mil pesos chilenos, él asegura que en una semana, una cuenta de Twitter aumentará su número de seguidores en 500 personas. En sus palabras, ha ayudado a varias marcas para posicionarse e, incluso, a personas para ser conocidas. Por supuesto, se reserva los nombres, ya que el pilar del negocio es la confidencialidad. No es el único. La creciente influencia de las redes sociales hizo surgir este novedoso, pero oscuro negocio dentro de internet que ya llegó a Chile, donde se usa especialmente para captar seguidores de Facebook, la red social con más usuarios en nuestro país.

El camino corto

El negocio de la venta de seguidores comenzó a hacerse famoso en 2009, luego de la muerte de Michael Jackson, cuando Twitter no era tan masivo como ahora, pero la muerte del astro se tomó la agenda del sitio. Así es como la familia decidió crear una cuenta oficial para el artista, pero querían comenzar a lo grande. Y tal como relata la empresa australiana USocial, ellos se acercaron para pedir que se hicieran cargo de conseguir fans. El pedido fue por 25 mil seguidores, desembolsando casi 422 mil pesos. Hoy, la cuenta no supera los 400 mil seguidores.

Horacio Garay, experto en redes sociales de la agencia Media Interactive, dice que quienes más utilizan estas cuentas son personas no muy hábiles en el mundo de internet, o bien, marcas o personas que no están tan seguras de su éxito en el sistema.

La técnica usada en nuestro país para captar los seguidores (que luego se venderán sin que lo sepan) es engancharlos a través de un "me gusta" en Facebook. Una persona crea un grupo con alguna consigna popular, como "Yo creo en la Roja", y cuando el grupo alcanza un cierto número de usuarios, se le cambia el nombre, el logo y se vende al mejor postor.

Aunque Facebook siempre envía un aviso cuando las páginas a las que alguien se ha suscrito cambian de nombre, estos son parte de la masa de mensajes enviados por el sistema, por lo que la mayoría de los usuarios suele no enterarse del engaño.

Quienes sí lo hacen son, justamente, los que evidencian que el "negocio" está instalado en Chile. Es lo que le pasó a Ana Guajardo (24 ), quien se inscribió en un grupo de Facebook para que una conocida cafetería norteamericana abriera un negocio en Viña del Mar. "Grande fue mi sorpresa cuando me di cuenta de que habían cambiado el nombre del sitio y que éste ahora apoyaba a un político. Por supuesto, me salí", afirma.

En Twitter, la técnica es diferente. Garay dice que si bien muchos operan con grandes bases de datos de usuarios, que tienen separadas por áreas de interés, también usan estrategias parecidas al spam."Suelen enviar mailings masivos imitando, por ejemplo, un concurso que requiere inscribirse en Twitter, y sin quererlo, terminas seguiendo una nueva cuenta", explica.

Tal vez por lo mismo es tan difícil encontrarlos. Suelen estar disponibles en sitios de ventas por internet, como Mercado Libre o eBay, aunque su oferta dura poco, porque la venta de bases de datos con fines comerciales está prohibida en estos sitios.

Pese a todo, funciona. Así, por ejemplo, si un nuevo cantante quiere sumar seguidores a su cuenta de Twitter que den cuenta de "lo popular" que es, sólo debe contactarse con alguno de los oferentes virtuales y optar por comprar un grupo de seguidores normales o de nicho (en este caso, que gusten de la música). Obviamente, los segundos son más caros que los primeros. El pago se hace vía tarjeta de crédito, tras el cual el cliente sumará, en un par de días, la cantidad de seguidores pagados. Para captarlos, los vendedores recurren, en este tipo de casos, a grandes bases de datos. La idea es enviar solicitudes de seguimiento a cientos de miles de personas en la red social, pues una "gran redada" asegura la captura. De 100 mil solicitudes, al menos mil (o más) dirán que sí.

¿Por cuánto tiempo se aseguran los seguidores? En realidad, los servicios sólo se preocupan de llegar hasta el número acordado. Lo que pasa después es responsabilidad del usuario.

La fórmula seduce y funciona. La empresa norteamericana Twitter 1K, que capta seguidores del microblogging para "propietarios de pequeños negocios, marketing en internet, músicos, artistas, bloggers, incluso algunas de las principales compañías del Fortune 500", dice a La Tercera que el interés ha crecido exponencialmente en el último año, lo que se refleja en un aumento mensual de 20% en el tráfico de su sitio. ¿Por qué? Nadie que desee ser popular puede estar fuera de las redes sociales o contar con pocos seguidores. Por eso, no son pocos los que están dispuestos a pagar por ellos. "Acude a nosotros todo tipo de personas que quieren promover su trabajo o negocio en la red. También, grandes empresas que buscan correr la voz acerca de sus productos, para lo que necesitan llegar a miles de personas. La cantidad es lo que los motiva a comprar, dice Twitter 1K.

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