LA TERCERA EDICION IMPRESA | domingo 03 de abril de 2011
Un documento de 24 páginas para el Chile de 2030, entrevistas y reuniones despertaron suspicacias sobre qué busca Lagos. Por lo pronto, instalar una tesis ideada hace dos años por unos británicos y recogida en el libro The Spirit Level.
Escuela de formación política Michelle Bachelet. Esa fue la inauguración que realizó el sábado pasado Ricardo Lagos en Pudahuel, luego de una semana con una recargada agenda, en que reapareció en la arena local con un documento político y dando opiniones sobre distintas materias. El regreso del ex Presidente llevó incluso a algunos ministros a pensar que está pavimentando una candidatura para 2013.
Sus cercanos, sin embargo, dicen que su interés es convertirse en conductor del proceso de rearme de la oposición, luego de evidenciar el vacío de liderazgo que mantiene la Concertación. También señalan que pretende iniciar una discusión de ideas, conducir ese debate y, una vez que alcance un sitial de influencia, convertirse en una suerte de gran elector en la próxima elección. Esos son sus planes, al menos, hasta ahora.
La reaparición del ex Presidente también despertó suspicacias en La Moneda, donde confrontaron el documento Chile 2030: siete desafíos estratégicos y un imperativo de equidad, con los datos sobre la carga tributaria, pues Lagos critica que esta esté entre el 18% y el 26%. En la Segpres, de hecho, reclamaban que Lagos se equivocaba al decir que las empresas no tributan por utilidades devengadas (ganancias líquidas).
Lo certero es que para elaborar su documento de 24 páginas, que ha sido el eje de su discurso en estas semanas, el ex mandatario se inspiró en un libro publicado por primera vez en 2009 por dos epidemiólogos británicos. La fuente adjudicada a los cuatro gráficos que acompañan su "documento en proceso de elaboración", como él lo presenta, da la pista: The Spirit Level.
Los autores son Richard Wilkinson, ex profesor de la Universidad de Nottingham, y Kate Pickett, de la Universidad de York. Además de refrescar la data en una segunda edición de 2011, fundaron hace dos años la organización Equity Trust para promover sus ideas.
Las conclusiones de Wilkinson y Pickett cautivaron no sólo a Lagos. En 2009 el hoy primer ministro británico, el conservador David Cameron, dijo: "The Spirit Level mostró que entre los países ricos, son los más desiguales los que lo hacen peor de acuerdo a casi todos los indicadores de calidad de vida... El PGB per cápita es mucho menos significativo para la expectativa de vida de un país".
¿Cuáles son las ideas centrales que exponen los autores? Las mismas que muestra el ex mandatario en las primeras seis páginas de su texto: "Hoy, por primera vez, constatamos que en los 30 países más ricos (...) el crecimiento de la economía ya no implica, necesariamente, una mejora en los indicadores sociales, de salud o de educación". En el texto, Lagos continúa con que "claramente, la relación directa entre crecimiento económico y mejoramiento en los indicadores sociales es nítida en las primeras etapas de desarrollo, pero una vez que se alcanza el límite de 20 mil dólares de ingreso anual por habitante, lo central pasa a ser la distribución del ingreso. Es la distribución del ingreso la que explica los avances y retrocesos de los países ricos, no el ingreso por sí mismo".
Bastante similar a lo que señalan en The Spirit Level, donde respecto de la tesis central se dice: "Entre los países más pobres, la expectativa de vida aumenta rápidamente durante los estadios tempranos de desarrollo económico, pero luego, comenzando entre los países con ingresos medios, la tasa de mejoramiento se enlentece. A medida que crecen los estándares de vida y los países son más y más ricos, la relación entre crecimiento económico y expectativa de vida se debilita". Esto lo comprueban con los gráficos que replica Lagos, donde se ve que tanto la "felicidad" como "la expectativa de vida" no aumentan significativamente pasado un umbral. Wilkinson y Pickett, eso sí, fijan la cifra de ingreso per cápita sobre la cual ya no hay mayor beneficio en US$ 25 mil.
Establecido el fenómeno, se preguntan: "¿Las sociedades más o menos igualitarias llevan la misma carga de problemas sociales y de salud?". Para comprobarlo utilizan gran parte de las 400 páginas del libro, donde desarrollan la investigación que les lleva a afianzar su hipótesis (Lagos sólo replica la conclusión).
Para concluir que la equidad al interior de cada país es lo que marca la diferencia, los académicos realizaron un estudio comparativo en 23 países calificados como ricos y en 50 estados de EE.UU. Para todos ellos combinaron la distribución del ingreso (comparando cuántas veces más gana el 20% más rico de la población que el 20% más pobre) con indicadores como expectativa de vida, embarazo adolescente, obesidad, enfermedades mentales, homicidios, educación, entre otras.
Japón, Finlandia, Noruega y Suecia estarían entre los países ricos más igualitarios y también entre los que tienen menos enfermedades mentales, menor abuso de drogas y mejores índices de bienestar infantil. En el otro extremo: Singapur y EE.UU., donde el 20% más rico gana entre ocho y nueve veces más que el 20% más pobre, a diferencia de Japón, donde la diferencia es de cuatro veces. Los autores también entregan su receta para mejorar estos indicadores: nivelar la distribución del ingreso, no poner más recursos en cada área.