LA TERCERA EDICION IMPRESA | lunes 21 de marzo de 2011
Francotiradores, 400 efectivos militares y policiales y un vehículo blindado del Ejército resguardaron la seguridad del Presidente de EEUU en su visita a Ciudad de Dios.
A las 11.30 de ayer, el Presidente Barack Obama llegó junto a su esposa, Michelle, y a sus hijas, Sasha y Malia, a la favela Ciudad de Dios, en Río de Janeiro.
La visita del mandatario de EEUU a la favela, que en 2002 fue inmortalizada por el director Fernando Meirelles en la película que lleva el nombre de esa barriada carioca, se concretó bajo un masivo despliegue de seguridad, que movilizó a cerca de 400 efectivos policiales y militares, además de francotiradores que se apostaron en techos de algunas casas y un vehículo blindado del Ejército.
El jefe de Estado visitó la Fundación Infancia y Adolescencia, donde presenció una presentación de capoeira y percusión, realizada por niños de la favela, que desde 2009 está bajo el sistema de Unidades de Policía Pacificadora.
El fuerte despliegue de policías tensionó la visita. El viernes, la principal entidad social del lugar se negó a organizar una cita de la comunidad con Obama. Tras la visita del mandatario, vecinos declararon que se restringió el libre tránsito de los pobladores y que su paso por la favela fue "decepcionante".
Según el diario Correio Braziliense, dos ministros del gabinete de la Presidenta Dilma Rousseff, Antonio Palocci y Guido Mantega, se mostraron visiblemente molestos por las medidas de seguridad desplegadas el sábado en medio de las autoridades brasileñas.
Pese a que no estaba previsto, Obama de todos modos se acercó a los vecinos que, contenidos por un cordón policial a más de 100 metros, llegaron a saludarlo entre gritos.
Luego, Obama se dirigió al Teatro Municipal de Río de Janeiro, donde dio un discurso de cerca de 15 minutos a un auditorio de más de dos mil personas, que lo aplaudieron de pie. Comenzó su discurso con un saludo típico en portugués: "Aló Cidade Maravilhosa", dijo, y recordó un episodio de su niñez en el que, junto a su madre, vio la película brasileña Orfeo negro. "Mi madre se ha ido, pero nunca hubiera imaginado que el primer viaje de su hijo a Brasil sería como Presidente de EE.UU.", dijo.
El mandatario destacó la democracia del país, para luego mencionar el conflicto que enfrenta Libia.
Obama también aludió a las diferencias que tuvo con el ex Presidente Lula da Silva, luego de que el brasileño patrocinara un acuerdo sobre el programa nuclear de Irán, que Washington rechazó.
El distanciamiento se hizo patente el sábado, con la ausencia de Lula al almuerzo que Obama y la Presidenta Dilma Rousseff tuvieron con los ex mandatarios del país (ver página 7). "Nuestros países no han estado siempre de acuerdo en todo y, al igual que muchas naciones, vamos a tener diferencias de opinión en el futuro", dijo en el auditorio.
Pese a ello, durante su discurso en el Teatro Municipal, el presidente de EEUU hizo un gesto a Da Silva, al destacar los beneficios de la democracia. "Brasil es un lugar donde las personas son libres de expresar su opinión y elegir a sus líderes, donde un niño de Pernambuco puede resucitar de entre los pisos de una fábrica de cobre, para asumir el cargo más alto en Brasil", señaló, en referencia al origen humilde del ex presidente. También destacó la historia de Rousseff.
En medio de su alocución, Obama desató risas entre los presentes, al referirse al triunfo de Río de Janeiro para albergar los Juegos Olímpicos de 2016. "Como ustedes saben, Río de Janeiro no era mi primera opción (...), si no puede ser Chicago, no puedo pensar en una mejor sede para los JJ.OO. que Río de Janeiro", dijo, y prometió volver para la ocasión.
Horas después, el mandatario llegó en helicópetro hasta el centro de entrenamiento de Flamengo, donde recibió una camiseta del equipo con su nombre, de manos de la presidenta del club, Patricia Amorim.
Una de las últimas actividades de Obama fue una visita al Cristo Redentor, en el cerro Corcovado, uno de los lugares más tradicionales de la ciudad. El paseo estaba agendado, pero el mandatario había optado por aplazarlo. Si bien no hubo una explicación oficial, trascendió que el mandatario debía recibir información sobre los acontecimientos en Libia. El conflicto lo monitoreó durante toda la jornada.
11.30 horas Obama llegó a la favela Ciudad de Dios acompañado por su esposa e hijas. Ahí, rodeado de un fuerte dispositivo de seguridad, asistió a una presentación de samba, axé y capoeira de estudiantes de la favela.
20.00 horas Obama y su familia concretaron una visita al Cristo Redentor, en el cerro Corcovado. Originalmente, el periplo estaba contemplado para ayer en la mañana.
14.00 horas Luego de almorzar en el hotel Marriott con un grupo de empresarios, el presidente de EE.UU. arribó al Teatro Municipal de la ciudad. En el lugar dio un discurso marcado por gestos de reconocimiento a la cultura y democracia brasileñas.
"EE.UU. y Brasil son dos de las economías más grandes y de las mayores democracias".
Michelle Obama
Primera dama EE.UU.
"Brasil muestra que una dictadura puede convertirse en una democracia próspera".
"Nuestros países no han estado siempre de acuerdo en todo (...) y habrá diferencias".
"Hemos visto a la gente de Libia adoptar una postura valiente".
Barack Obama
Presidente de EE.UU.