Carlos Iturra: "Me encantaría que la gente no terminara de leer nunca este libro"

El escritor lanza La paranoia de Dios, volumen con 84 cuentos cortos de todo género.

por Roberto Careaga
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En el cuento El encargo, de Carlos Iturra, una mujer busca un editor que se haga cargo de los inéditos de Remigio Benavente, oscuro novelista fallecido hace 50 años. Busca que alguien ordene sus papeles, lo reedite y lo saque del olvido. No encuentra a nadie. El narrador del cuento recibe a la señora, la escucha con atención, pero termina rechazando la oferta. A Iturra no le ha pasado nada parecido, ni siquiera se ha imaginado en una situación similar. Pero sabe algo: con gusto se haría cargo de los inéditos que hoy produce Mariana Callejas.

Sería tiempo de dejar el tema a un lado, pero es difícil: Iturra es el único escritor que no renegará jamás de su cercanía con Callejas. No es fácil: escritora y ex agente de la Dina, desde el año pasado cumple una condena de cinco años de libertad vigilada, como cómplice en el del asesinato del general Carlos Prats, en Argentina. "Una gran escritora", dice Iturra.

El autor conoció a Callejas en los años de las legendarias veladas literarias en Lo Curro, a fines de los 70. Con los años, ha logrado escamotear la sombra de su apoyo al gobierno militar -y a Callejas- y hacerse un espacio entre los cuentistas chilenos: sus libros Pretérito presente (2005) y Crimen y perdón (2009) recibieron tanto el premio del Consejo del Libro como el Municipal de Santiago. Ahora regresa con más cuentos, muchos más: La paranoia de Dios tiene 84 relatos.

Recién publicado por editorial Catalonia, el volumen está formado por cuentos cortos que pocas veces superan las dos páginas. Es el trabajo de dos años de acelerada producción: "Me angustio cuando no estoy escribiendo, constantemente estoy ideando un próximo cuento", dice Iturra en su departamento del barrio Bellas Artes.

Los cuentos de La paranoia de Dios van de todo: desde la historia de ciencia ficción del planeta Afra, al sacrificio terrorista de dramáticas consecuencias de una mujer en Israel, pasando por parodias de la escena literaria, reflexiones filosóficas, notas morales, intrigas, escenas románticas, relatos gay, dudas religiosas, traiciones familiares, etc. Al final, dice Iturra, pasa casi siempre lo mismo: "Alguien abre los ojos".

Otros prefieren cerrarlos. En el cuento Reservas de fondo, un periodista ligado a la dictadura se cuestiona sus lealtades estando en España, como agregado cultural. Cuando decide distanciarse del régimen militar por las denuncias internacionales, recibe un llamado de Pinochet: le ofrece ayuda en los gastos del tratamiento médico de uno de sus hijos. "¿No te parece suficiente para quedarte callado?", pregunta el periodista.

Entonces, ¿nada deliberado une a estos cuentos?

Un día me di cuenta que tenía un lote de cuentos breves, más de 100. Hice lo posible porque no hubiera ninguna articulación temática. Me encantaría que la gente no terminara nunca de leerlo. Que siempre creyera que le queda algún cuento.

¿No te interesa la novela?

Tengo una novela corta de unas 120 páginas y otra de 80, ambas de temática gay. Tengo una carpeta de cuentos impublicables; no me atrevo a borrarlos. Algunos subidos de tono. Tengo para la segunda y tercera parte de Paisaje masculino.

¿Fue complicado asumir la condición gay y escribir sobre temas homosexuales?

Yo no he reconocido nada. Mi vida íntima no viene al caso.

Pero sí es parte de tu vida personal tu amistad con Mariana Callejas...

Sí, la Mariana es amiga mía. La veo normalmente. Ella siempre está escribiendo.

¿Sabes si quiere publicar?

El último libro que publicó es magnífico. Nadie lo comentó y no se vendió un ejemplar. Sólo sirve para dejar testimonio de la injusticia de sus contemporáneos.

¿Te harás cargo de sus obras póstumas?

Hay gente más adecuada que yo. Pero me honraría mucho. Guardaría a salvo sus textos, después de muerta será leída con avidez.

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