LA TERCERA EDICION IMPRESA | lunes 14 de marzo de 2011
Según informe norteamericano, los niños que reciben colaciones estatales comen, en promedio, 40 calorías más al día y pueden ganar un kilo después de seis meses.
Los escolares que reciben colaciones en el colegio son más obesos que quienes llevan comida desde sus casas. Es una de las conclusiones de una investigación del Instituto de Investigación de Políticas de la Northwestern University, de EE.UU.
El informe realizó un seguimiento de 15 mil escolares, de mil establecimientos, desde kinder hasta quinto básico. Los resultados: los niños beneficiarios de los programas estatales son más propensos a ser obesos que quienes traen comida desde sus casas, aun cuando entraron en kinder con el mismo peso. Al final de quinto año básico, los primeros tenían 4,5 puntos porcentuales más de probabilidades de ser obesos que los segundos y 6,7 puntos más de probabilidades de tener sobrepeso.
Según el reporte, los niños que reciben comidas estatales consumen, en promedio, 40 calorías extras por día y un máximo de 120 calorías extras que quienes traen comida desde su casa. Una dieta normal de un niño de quinto básico debería tener dos mil calorías, según explica Juliana Kain, experta en obesidad infantil del Instituto de Nutrición de Tecnología de los Alimentos de la U. de Chile (INTA). Como consecuencia, un niño podría subir un kilo después de recibir durante seis meses la comida escolar con 40 kilos adicionales. "Si recibe 120 calorías extra, puede ganar un kilo después de 63 días o dos meses de clases", señala Paty Anderson, coautora del estudio norteamericano.
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Según explica Patrick McEwan, investigador de Wellesley College, los programas de comidas escolares fueron diseñados hace décadas, partiendo del principio de suplir la comida que no reciben en su hogar los niños vulnerables. Así, de forma indirecta, estos programas buscan mejorar el rendimiento de los niños, logrando, por un lado, que los niños asistan a clases y mejorando sus capacidades cognitivas, a través de los nutrientes adicionales. De hecho, el programa de Junaeb entrega mil calorías a los niños más vulnerables y 700 a los de menor vulnerabilidad.
Sin embargo, una investigación que Mc Ewan desarrolló en las aulas chilenas, no encontró que los niños asistieran más a clases motivados por las colaciones que entrega Junaeb. Tampoco halló que los niños que recibían las colaciones más calóricas -de mil calorías- tuviesen un mejor o peor rendimiento en el Simce que el resto, aunque otras investigaciones sí han encontrado efectos (ver recuadro).
La explicación es simple: los niños chilenos, como los de la mayoría de los países desarrollados que tienen estas políticas de alimentación, no tienen una base de desnutrición, sino todo lo contrario. Coincide María Teresa Ross, directora de Junaeb: "Ante las políticas públicas de alimentación estaban enfocadas en la desnutrición, pero los estilos de vida han cambiado y los niños de más vulnerabilidad tienen las mismas posibilidades de obtener grasas que el resto".
Pero, según los expertos, la cantidad de sal y grasa en las comidas escolares no es la única causa de la obesidad. Según el estudio de la U. de Northwestern, los niños vulnerables también son los que tienen estilos de vida menos saludables: más sedentarismo y acceso a comidas rápidas. Algo que también sucede en Chile. "El niño promedio chileno come más de 40 calorías extra, ya que nuestra gastronomía popular incluye sopaipillas, hot dogs y empanadas, que contribuyen a un aumento de peso rápido", comenta Kain.
Por eso, la Junaeb reformulará las colaciones escolares a partir del próximo año, disminuyendo la cantidad de grasas, azúcares y sal. Su directora informa que llamarán a una licitación a las empresas que actualmente les prestan servicios. "Realizaremos diversos programas piloto en colegios para probar qué alimentos nutritivos y sanos tienen más aceptación entre los niños", afirma.
Un estudio realizado por la Universidad de Northwestern encontró que los niños obesos tienen peores resultados en las pruebas de contenidos en cuatro áreas: lectura, escritura, matemáticas y ciencias. Los escolares obesos tuvieron 19 puntos menos en lectura que los con sobrepeso, 40 puntos menos que los sanos y 39 puntos menos que los que estaban bajo peso. Lo mismo pasó en matemáticas, donde los estudiantes obesos obtuvieron 25 puntos menos que los con sobrepeso, 42 menos que los sanos y 65 que los bajo peso.
Después de controlar por nivel socioeconómico, los investigadores encontraron que las diferencias de rendimiento entre unos y otros se redujeron, pero continuaron siendo significativas.
Entre las posibles hipótesis, los autores del estudio señalan que los niños obesos pierden más días de clases, que su autoestima es menor y que los docentes tendrían ciertos prejuicios hacia ellos.
"La comida otorgada por los colegios suele contener mucha grasa y sal"
Patty Anderson
Investigadora U. Northwestern
"Es posible que las colaciones exacerben el estilo de vida de los niños vulnerables"
Patrick Mc Ewan
investigador Wellesley College
"La alimentación en Chile hace que los niños sean obesos antes de tiempo"
Juliana Kain
Experta en obesidad infantil