LA TERCERA EDICION IMPRESA | jueves 24 de febrero de 2011
Las sentencias de 2010 triplicaron las de 2005, cuando se obtuvieron los primeros dos mil dictámenes.
El 13 de febrero, Joselyn San Martín Muñoz (23) se aprestaba a festejar el Día de los Enamorados junto a su pareja, Manuel Sandoval Prado (27), en la casa que compartían en Temuco. Tras una fuerte discusión, según la fiscalía, él comenzó a golpearla brutalmente en la cabeza hasta dejarla inconsciente. Siete días después, el 20 de febrero, falleció por la gravedad de sus lesiones. El ataque, dicen sus cercanos, fue uno de los tantos que la mujer aguantó en silencio y por el cual se transformó en la cuarta víctima de femicidio en lo que va de 2011.
Casos como este inspiraron la promulgación de la ley que sanciona la violencia intrafamiliar (VIF) que, desde octubre de 2005, dispone condenas y prohibiciones contra los agresores, a fin de evitar que la violencia doméstica se transforme en femicidio.
Las estadísticas aportadas por el Registro Civil e Identificación revelaron que desde 2005 se han dictado más de 28 mil condenas por el delito de violencia intrafamiliar en todo el país. Y los dictámenes, que en su primer año de vigencia llegaron a 2.033, se triplicaron el año pasado, con más de 6.500 sentencias emitidas.
"Cada vez aumentan más las causas en materia penal y se mantienen o disminuyen las causas en tribunales de familia, donde era sólo una falta. Esto es bueno, porque significa que la sociedad chilena percibe la violencia intrafamiliar como un delito", dice Bernardita Prado, jefa de la unidad de VIF del Sernam.
En cuanto a las formas de agresión, la violencia física lidera las condenas en los últimos seis años. En 2005 fueron 65 personas las procesadas por este tipo de ataque, mientras que el año pasado más de 4.000 hombres y mujeres recibieron una penalización por el delito. En total, desde la entrada en vigencia de la ley se han emitido más de 14 mil sentencias por violencia física.
Secundan la estadística las agresiones sicológicas, que pasaron de 280 en 2005 a más de 1.400 el año pasado, bordeando, en total, casi siete mil dictámenes. En tanto, las sentencias emitidas por ambos ataques a una misma víctima superan los 2.300 casos.
Hombres agresores
En cuando a los atacantes, el año pasado más de 6.300 hombres obtuvieron una sentencia por ejercer violencia en su familia, en casi cuatro mil casos de manera física, y en otros 1.300, sicológica. Las mujeres penalizadas fueron sólo 207, con 153 ataques físicos y 31 sicológicos. "Un tercio de las causas terminan en suspensión condicional del procedimiento, porque las víctimas no prosperan o se arrepienten", dice Prado.
Las condenas de VIF incluyen la aplicación de multas y penas accesorias para proteger la integridad del denunciante y su núcleo familiar. La medida más frecuente es la prohibición de acercarse a la víctima o al domicilio, seguida por la obligación de abandonar el hogar, en caso que el atacante resida con la victima.