LA TERCERA EDICION IMPRESA | martes 22 de febrero de 2011
En Palacio dicen que una de las condiciones que se exigió para ratificar a la intendenta es introducir ajustes en la región.
Una treintena de simpatizantes, en su mayoría mujeres, esperó ayer en la mañana en las afueras del gobierno regional del Biobío el regreso de Jacqueline van Rysselberghe.
En el lugar las manifestantes la recibieron con gritos de apoyo y le entregaron flores a la intendenta, quien una hora después convocó a una conferencia para contestar las acusaciones en su contra.
"Apuesto a que me habían echado de menos", dijo en tono coqueto a los periodistas Van Rysselberghe, quien pasó algunos días en Brasil junto a su familia en medio de la polémica generada por la difusión de una grabación. En la cinta revelada por el senador Alejandro Navarro, ella afirma haber inventado una historia para conseguir subsidios a vecinos no damnificados por el terremoto.
Aunque la ex edil penquista calificó ayer como desafortunadas sus expresiones, dijo que había una campaña de calumnias y desprestigio.
El episodio generó un difícil dilema para Sebastián Piñera, quien pese a los costos políticos, decidió ratificarla en el cargo tras recibir un informe jurídico, en el que se descartaban irregularidades en la actuación de la jefa regional.
Con esos antecedentes, una de las exigencias que hizo La Moneda para ratificar a Van Rysselberghe, quien fue defendida por la directiva de la UDI, fue que corrigiera sus dichos. Sin embargo, la principal medida que promoverá Palacio será introducir ajustes en el equipo de autoridades regionales, en su mayoría personas de confianza o recomendados por la intendenta.
Según la versión que se ha transmitido desde La Moneda a la dirigencia de RN -donde siempre cuestionaron el estilo de Van Rysselberghe-, es que buscarán un mayor equilibrio de fuerzas políticas. Los cambios se concretarán en las próximas semanas.
"Nuestra relación con RN es buena, en las familias se generan tensiones (…) La idea es seguir trabajando hacia delante", dijo ayer la jefa regional del Biobío.
En RN apuestan a crear contrapesos al poder de la intendenta, quien se hizo rodear de funcionarios incondicionales que la acompañan desde que era alcaldesa.
Desde el gobierno señalan que una prueba de que no había confianza en los funcionarios locales fue que, en la investigación del caso, se envió a delegados desde Santiago. También recuerdan que no existe confianza entre la ministra de Vivienda, Magdalena Matte, y el seremi de esa cartera en la región.
Entre los más cercanos figura el gobernador de Concepción, Carlos González, quien fue su jefe de gabinete en la alcaldía. En la municipalidad también trabajó como arquitecto el actual seremi de Vivienda, Enrique Matuschka, cuestionado por su rol en el ofrecimiento de Van Rysselberghe a los vecinos de la Aurora de Chile. También cercanos son la gobernadora de Arauco, Flor Weisse; los seremis de Gobierno Francisco Ibieta y de Bienes Nacionales, Pilar Gutiérrez y la directora regional del Sename, Jéssica Flores, entre otros.
Además, Van Rysselberghe creó un equipo de 12 asesores llamados "territoriales", quienes recorren la región para programar actos y entregar reportes a la ex edil. En la oposición y RN acusan la existencia de una campaña encubierta para la opción senatorial de la intendenta.