Cementerio de ballenas descubierto en Caldera es el más grande de Sudamérica

Hay 70 fósiles de cetáceos casi completos de hace siete millones de años. También hay restos de focas, perezosos, tiburones y delfines.

por Francisco Rodríguez
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Cuando en la década del 60 la Compañía de Trabajo del Ejército construía la actual Ruta 5 Norte, a la altura de Caldera aparecieron numerosos huesos de gran tamaño. Se trataba de fósiles de ballenas que habitaron esa zona hace siete millones de años, cuando el mar cubría lo que es hoy es el desierto de Atacama. Aunque en ese entonces la zona se bautizó informalmente como cuesta o cerro ballena y se rescataron algunos ejemplares hoy en el Museo de Caldera, el tiempo hizo que tanto el nombre como el tesoro que allí había fueran olvidados. Hasta el año pasado, cuando Mario Suárez, curador del Museo Paleontológico de Caldera comenzó a monitorear los trabajos de habilitación de la doble vía Copiapó-Caldera, consciente de que en la zona había restos paleontológicos de importancia. Sin embargo, no esperaba hallar lo que encontró: el yacimiento de ballenas fósiles más importante descubierto hasta ahora en Chile y en Sudamérica. "Sólo es comparable con el depósito de Ocucaje, en Pisco, Perú", explica Suárez.

Antiguos habitantes

En el sitio, ubicado dos kilómetros al norte del puerto de Caldera, se han encontrado desde mayo pasado 70 especies fósiles completas o semicompletas de cetáceos . De éstos, ya han sido reconocidos 30 individuos del período Mioceno y Plioceno, que son antiguos parientes prehistóricos de ballenas actuales, como la jorobada o el cachalote. No es todo: también se han descubierto fósiles de tiburones, peces óseos, delfines, focas, un perezoso y un posible manatí (sirénido).

Suárez dice que las evidencias geológicas indican que donde hoy está la Ruta 5 y el desierto, hace unos siete millones de años existía una gran bahía similar a lo que es hoy Bahía Inglesa, pero con una orientación geográfica diferente. La presencia de fósiles atribuibles a un manatí y a un perezoso adaptado a la vida marina sugiere, además, la presencia de praderas de algas en ese sector.

¿Por qué tantas ballenas en ese sitio? No se sabe, pero el curador del Museo de Caldera dice que no se trataría de una varazón, sino más bien el resultado de un evento geológico o paleoecológico que esperan develar en su trabajo.

Conservación del tesoro

Sin embargo, por ahora, otra cosa preocupa a los científicos: cómo preservar este tesoro único. Paleontólogos del Museo de Caldera, las universidades de Atacama y Chile, el Consejo de Monumentos Nacionales y del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) han trabajado durante ocho meses limpiando e identificando fósiles mientras las autoridades definen su destino final, algo que hasta la fecha no ocurre. El tema no es menor, ya que pese a que la mayoría de los ejemplares de ballena han sido protegidos con estructuras de yeso -que las estabilizan para su traslado-, los meses que han trascurrido son un factor negativo para la preservación de los fósiles, que hoy, al descubierto, podrían deteriorarse en el sitio.

Mientras las definiciones llegan, el jefe de paleontología del MNHN, David Rubilar y su equipo trabajan junto a los paleontólogos de Caldera y a expertos del Smithsonina Institution, de EE.UU, en un proyecto que busca rescatar la mayor cantidad de los fósiles encontrados.

Oscar Acuña, secretario ejecutivo del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN), dice que hay que buscar tanto recursos privados como públicos para difundir y exhibir a la comunidad este importante hallazgo. No hay estimación de cifras, pero está claro que no es barato. Sin embargo, todos comparten que vale la pena el gasto."Se producen hallazgos de este tipo comúnmente, pero ninguno de esta magnitud. Esto es un hecho de particular relevancia", dice Acuña. De hecho, el secretario ejecutivo del CMN cree que este descubrimiento va a abrir un proceso de investigación científica extraordinario. "Pensamos, a través de Conicyt u otros fondos, buscar un estudio más sistemático del lugar. La verdad es que la paleontología en Chile es una ciencia que está en desarrollo y nosotros aspiramos a que cada vez existan más expertos en el tema, porque Chile es un país particularmente rico en fósiles. Por lo que debemos desarrollar el capital humano de nuestros científicos para investigación, porque muchas veces nuestros bienes son investigados por expertos extranjeros".

Suárez, en tanto, espera que esta vez sí exista la debida protección y que el mayor depósito de ballenas del país y la región no termine destruido o saqueado por recolectores de fósiles, como en Coquimbo, Caleta Hornos y Puchuncaví.

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