domingo 09 de enero de 2011
Los llamados netlabels son la más reciente plataforma virtual para que los creadores difundan su trabajo.
Lo pensaron un jueves y el lunes el disco ya estaba "arriba". Diego Sepúlveda, director audiovisual, y Cristóbal Briceño, cantante de los Fother Muckers y de Los Mil Jinetes, venían de golpear mil puertas y ya estaban hartos de las leoninas condiciones de la industria convencional. Así es que inspirados en lo que ya venían haciendo Pueblo Nuevo y Jacobino Discos, pioneros en este formato, demoraron exactos tres días en crear el sello Cazador, que debutó en la web el 31 de enero de 2008. Fue el atajo perfecto para publicar en tiempo récord el primer álbum de Mil Jinetes (Andate cabrita), pero fue también el punto en que estos dos declararon un principio renovador: ese que cruza a todas las etiquetas que han decidido que su exclusiva plataforma de difusión está en internet.
Se trata de los netlabels (cuya traducción literal es sello en red) y que asoman como el soporte ideal para que los creadores independientes puedan poner su música gratis en la web. No son portales de venta digital ni extensiones virtuales de los sellos tradicionales: son etiquetas que trabajan al margen de las grandes empresas y que, a punta de autogestión, permiten la descarga gratuita de sus grabaciones desde la red.
No existe un cálculo concreto de cuántos netlabels operan en el país, pero se estima que son más de 25 los sellos digitales que mediante licencias autorales permiten el uso gratuito de las obras de los músicos fichados. Michita Rex, Impar, Modismo, Glued, Epa Sonidos y Discos Pegaos, además de los ya mencionados, son algunas de las etiquetas que operan legalmente en Chile bajo un esquema tan legal como directo. Claudio Ruiz es abogado y gestor de la organización no gubernamental Derechos Digitales, que es la ONG que inició en Chile el uso de las licencias Creative Commons. A través de esos tratos, muchos de estos sellos permiten bajar sin costo el trabajo de artistas nacionales y con resultados cada vez más auspiciosos.
"Muchas veces se intenta asociar los netlabels como espacios marginales, pero tanto su labor como la producción exceden con creces dicha asociación", cuenta Ruiz, quien calcula que durante 2010 se editaron en Chile 70 discos de artistas nacionales y sólo dos de ellos a través de multinacionales. "Los netlabels no sólo representan un fenómeno novedoso de distribución. Tambien son un movimiento que apuesta a darle espacio a propuestas más arriesgadas que las que ofrecen los sellos tradicionales y que ve en internet, y en las nuevas tecnologías, un aliado y no una fuente de piratería".
Lo mismo pensó Pamela Sepúlveda, arquitecta y cantante conocida como Fakuta, que fundó Michita Rex hacia fines de 2009 con la idea de difundir a bandas de amigos y conocidos. Primero consagrado a la electrónica y hoy volcado hacia el mundo del pop, el sello suma ocho discos publicados en la web de gente como My First Sony, De Janeiros y Dadalú. "Siento que es una buena forma de rebelarse frente a una industria que nunca consideró otras opciones", cuenta Sepúlveda, en sintonía con Ariel Altamirano (Dj Mentira) que el 1 de enero recién pasado estrenó Discos Pegaos, sello digital enfocado en productores de música electrónica. "Es la plataforma perfecta para géneros específicos como el de nosotros y lo mejor es que, eventualmente, te permite llegar más lejos de lo que pudiste haber pensado en un comienzo".
Diego Sepúlveda, director de Cazador, tiene el registro de ese alcance. La medición minuciosa de las descargas de sus discos publicados en la web, le ha permitido concluir que Protistas, por ejemplo, son muy "bajados" en Estados Unidos, dinámica que se repite para Fother Muckers, en Brasil, y Dënver, en España. "Esa es nuestra verdadera ganancia: que la gente conozca sin restricciones la música de estos grupos y solistas", explica. "Siempre he pensado que ser independiente no significa ser precario y trabajar en estos espacios también te permite profesionalizar tu trabajo. No es sano que la única aspiración de muchas bandas nuevas sea quitarle el puesto a Los Bunkers o cualquier otro grupo que esté fuerte en la industria. Soy un convencido de que con los netlabels, que para mí representan la profesionalización de la llamada 'vía independiente', también puedes vivir de la música".
El tema de las ventajas en relación con la industria tradicional varía según el juicio de los involucrados (Cazador, por ejemplo, sí publica físicamente los discos cuando estos superan las cinco mil descargas), pero nadie está dispuesto a hipotecar la libertad editorial que da internet. "Muchos músicos utilizan los netlabels como apuestas para una mejor distribución, otros como una manera de producir música que no va a tener cabida en las disqueras tradicionales y, por último, también existe una opción política, de utilizar internet de una manera creativa, distinta y más provechosa", explica. "Pero mientras la industria del disco y las sociedades de gestión colectiva suelen esgrimir estudios, cifras y estadísticas sobre cómo afecta la piratería al negocio, al mismo tiempo, tenemos una ebullición de músicos y artistas que generan cultura de una manera distinta". Y en eso los netlabels tienen mucho que decir.