domingo 19 de diciembre de 2010
La editora Andrea Palet, la diseñora Piedad Rivadeneira y el librero Juan Carlos Fau forman la editorial.
La idea los rondaba hace tiempo. Es el sueño de todo editor y acaso de cualquier librero innovador: hacer sus propios libros. Juan Carlos Fau, dueño de las librerías Qué Leo, se lo propuso a la editora Andrea Palet: "Hagamos una editorial", le dijo. A ella le gustaba la idea, pero no se sentía capaz. "No puedo, soy una imbécil con los números", le respondió. "Yo me encargo", la tranquilizó él. "Ya, pero yo no hago nada sin mi amiga", cuenta entre risas Andrea Palet y se mira con la diseñora Piedad Rivadeneira.
Es viernes en Qué Leo de Providencia. Andrea Palet, Piedad Rivadeneira y Juan Carlos Fau hablan del sello que acaban de lanzar, Los Libros Que Leo. Sobre el mesón de novedades se lucen los dos títulos que inauguran la colección: The chilean way, un volumen de crónicas del columnista británico Neil Davidson, y Chilenos todos, una selección de frases, discursos y salidas de madre de personajes chilenos en los últimos 200 años .
Con el espíritu revoltoso de los sellos independientes y la elegancia de las casas boutiques, Los Libros Que Leo reúne a tres destacados profesionales del medio: Fau, librero emprendedor e informado; Palet, una editora sagaz y atrevida, y Rivadeneira, directora de arte de la desaparecida revista Fibra, entre otros proyectos. La editorial sigue el modelo de sellos que nacieron entre los estantes de una librería, como City Lights en San Francisco o la desaparecida Nascimento en Chile. "Partió de constatar que hay muchos libros que se pasan", dice Fau. "Libros que podrían tener una buena venta, pero que no son editados. Porque no entran en los planes de las grandes editoriales o porque no era el momento.. En fin".
Andrea Palet, ex editora Ediciones B y actual directora del magíster en edición UDP, cuenta que también hay algo personal: "Están las ganas de sacarnos las frustraciones profesionales que uno acumula, por muchas razones, de cosas que uno nunca ha podido hacer. Aquí no importan tanto los temas, puede no haber una linea clara de autores, pero sí que sean tan bonitos y tan bien hechos que la gente los coleccione. Estos libros no cuestan más plata, pero tienen mucho más trabajo y tiempo, cabeza, dedicación".
Con un diseño que juega con las tipografías antiguas y una cuidada composición, los dos primeros títulos destacan por su diseño, salpicado de guiños y pequeños detalles gráficos. "Teníamos que crear una identidad de colección y de editorial. Los formatos son diferentes, porque cada contenido es diferente. Los tres tenemos amor por los libros", subraya Rivadeneira. "El rollo es que cada uno de ellos sea imperdible", acota Fau.
Por ahora no hay una política editorial rígida. "No tenemos restricción de géneros. Tenemos restricción de latas. Y de autores que busquen éxito rápido. Este no es el lugar", indica Palet. "Hay una frase hecha en el mundo editorial que es 'cuidar al autor'. Y eso significa, idealmente, acogerlo, invitarlo a almorzar, escuchar sus problemas y tratarlo muy bien para que no se vaya a otra editorial. Nosotros vamos a cuidar el trabajo del autor... Ya somos grandes y nuestro foco de verdad es el lector", agrega.
Chilean way ofrece una mirada fresca y traspasada de humor de un extranjero en el país. Chilenos todos recoge frases desde J.M. Carrera a Daniel Vilches. Por el mismo camino quieren seguir. En carpeta tienen un volumen con diálogos célebres del cine y libros visuales. La dedicación por cada título se nota hasta en la última página. Allí se lee:"No copie ni robe este libro: costó hacerlo".