Una propuesta de hoja de ruta

por César Barros, Economista y presidente de SalmonChile
  • Compartir

EL MINISTERIO de Economía y la Subsecretaría de Pesca han entregado un memorando, u hoja de ruta, que sirva de base para una discusión sobre el futuro de la industria salmonera que, necesariamente, debe ser serena y reposada.
Se definen conceptos nuevos, como las agrupaciones de barrios (macrozonas) con mayor aislamiento, que darán un "cinturón de seguridad" más amplio en caso de problemas sanitarios. Da luces sobre el proceso de autorregulación al interior de los barrios y define la existencia de "cortafuegos" entre barrios. El ministro nos ha asegurado que descarta cualquier restricción cuantitativa a la producción o que suponga barreras a la entrada de nuevos actores al sector.
Se deja a cargo de un panel de expertos una serie de materias controversiales, y que a falta de ciencia dura zanjarían temas como densidades y capacidades de carga. Estos expertos jugarían un rol parecido al del Consejo del Banco Central. Además, se declara expresamente la intención de entregar nuevas Areas Aptas para la Acuicultura (AAA), a fin de compensar a quienes se verán afectados al definirse los cortafuegos: este tema deberá ser resuelto mucho antes de definir los lugares que serían desafectados, pues compromete patrimonialmente a los actores de la industria. También se define la "democracia de los barrios", para autoimponerse regulaciones que vayan más allá de las normas generales del sector, y define las bases para un "score" de riesgo para cada barrio.
Este conjunto de proposiciones, más los nuevos reglamentos sanitario y medioambiental prontos a dictarse, recogen casi todas -pero, lamentablemente, no todas- las sugerencias que SalmonChile impulsara hace más de un año, lo cual nos alegra y compromete. Y nos obliga a insistir en las que faltan. Pero la novel hoja de ruta también nos preocupa.
Nos preocupa que una mayor capacidad regulatoria no vaya aparejada con una institucionalidad más poderosa, con mayores medios y con criterios y doctrinas que no dejen lugar a discriminaciones o subjetividades a sus funcionarios. Nos preocupa el rol del panel de expertos, porque las experiencias con este tipo de institucionalidades no siempre han llenado las expectativas creadas en torno a ellas. Nos preocupa que el tema de las distancias entre concesiones haya capturado el imaginario del regulador más allá de lo razonable, pues lo más importante son las medidas de tipo sanitario, como los descansos, la prohibición de trasladar cualquier tipo de peces de un lugar a otro en el mar, la aplicación de vacunas y los planes sanitarios coordinados. Sin un buen cumplimiento de éstas, las distancias entre centros, entre barrios o entre macrozonas de nada valen. Menos aun en un espacio que es fundamentalmente un mar interior con fuertes corrientes y mareas.
Más allá de felicitarnos por ver a un gobierno interesado en resolver los problemas de un sector tan importante, pero tan lleno de externalidades, está la responsabilidad de las empresas por cumplir las normas y ser estrictas en el cumplimiento de sus deberes. Sobre todo, en ser prudentes, porque ninguna regulación podrá contener a un empresario irresponsable. Y, contrario sensu, si todos los empresarios fueran visionarios y sabios, no sería necesaria la regulación.

  • Sé el primero en comentar comentarios
     
SUPLEMENTOS Y REVISTAS

Opinión

Página 74

Otras noticias de la página