lunes 15 de noviembre de 2010
Seis tipos buscan en Santiago bicicletas abandonadas. Quieren que sean manejadas por gente cuyo bolsillo no le permite comprar una. Al grupo Recicleta ya le han donado 70 ejemplares. 40 ya están de nuevo en circulación.
Iba a heredar la bicicleta roja de su hermana Mikaela a los ocho años, pero una hipokalemia (déficit de potasio en la sangre), producida por el defectuoso suplemento alimenticio ADN Nutricomp, lo mandó a la tumba a los siete. El futuro juguete de Maximiliano Trey se quedó haciendo pucheros en el patio trasero de la casa desde el 10 de enero de 2008. Pero hace un mes, una buena causa la devolvió a la calle.
Los responsables de que esa bicicleta se haya puesto en marcha son seis hombres, de entre 30 y 57 años, que conforman Recicleta, una agrupación sin fines de lucro que hace seis meses recorre Santiago reclutando estos vehículos en desuso para entregárselos gratuitamente a personas de escasos recursos.
Conserjes, jardineros o colectiveros de San Bernardo, Pedro Aguirre Cerda, El Bosque o Quilicura han recibido una, gracias a la iniciativa de estos amigos que se conocieron en encuentros como los que organiza Bicicultura, los cuales contemplan cicletadas por el Cerro San Cristóbal o el Parque Metropolitano.
Soñando con una ciudad más saludable, la idea de formar Recicleta se le ocurrió a Alejandro Vera, un ingeniero informático que tras enterarse por las noticias de que el 75% de los hogares chilenos tenía uno de estos vehículos, quedó con una duda. No le calzaba la cifra hasta que bajó al estacionamiento de su edificio de Providencia. "Había como 40 bicis, algunas oxidadas, porque sus dueños se habían comprado un auto. Hacía tiempo que no las usaban, porque se les había pinchado una rueda y no las habían llevado al taller. Desde estacionamientos o bodegas como la mía hemos reciclado varias. Para eso, hablamos con sus dueños y si quieren entregarlas gratis, las vamos a buscar, las arreglamos y las vamos a dejar a la casa de un nuevo conductor", revela Vera.
Habitualmente, se juntan en un café con vista al Parque Forestal. Ahí es donde Recicleta se reúne cada semana, para informarse sobre quiénes están dispuestos a regalar sus bicicletas, cuánta mantención requieren y quiénes podrían ser sus nuevos destinatarios.
Los repuestos, generalmente asientos, piolas de cambio o pedales, son costeados por su propio bolsillo ($ 5.000 en promedio gastan por cada ejemplar). Aunque han recibido también aportes privados como Oxford.
Como un secreto a voces, hasta hoy los muchachos de Recicleta han recibido 70 bicis de ciudadanos anónimos. De ellas, 40 están de nuevo en circulación. El resto será reparado por ellos mismos (dos de sus miembros son ingenieros mecánicos) y luego trasladado a un nuevo hogar. "Nos llegan varios pedidos de gente que quiere una bicicleta por internet (www.recicleta.cl), pero preferimos la recomendación de quienes las donan. Todos sabemos de alguien que necesita una bici. Nuestra propia nana por ejemplo. En el fondo, buscamos gente que no tiene la posibilidad de ir a una tienda y comprarse una porque el presupuesto no les alcanza", explica Pablo, otro de los integrantes de Recicleta, sobre la elección de los beneficiados.
Paralelamente "y para que la gente no piense que andamos comercializando bicis, cada una de las entregas de estos vehículos es fotografiada y expuesta en nuestra página", agregan los responsables de Recicleta sobre un registro que sirve para captar donantes y probar la seriedad de su labor.
Dentro de las bicicletas recicladas figura la del fallecido Trey. "El día en que mi corazón esté preparado para desprenderme de las cosas que quería Maxito vendrá la persona indicada y éstas harán felices a otros", recuerda que se dijo Alejandra Pérez (47), tras perder a su hijo.
Entonces apareció Christopher Recabal: el chico que le vende el diario y a la vez es miembro de Recicleta. "Les conté lo que hacíamos e inmediatamente quisieron ayudar", expresa emocionado Recabal, quien se encargó de llevar la rojita de Max a Carlos Martínez (4), pequeño que es enfermo crónico. "Tiene cerrado el pulmón derecho y necesita de inhalador permanente. Pero andar por San Bernardo con su juguete nuevo lo ha hecho muy feliz", cuenta riendo su padre.
El hombre trabaja 16 horas diarias arriba de un colectivo que transita por la Población Dávila para pagar el tratamiento de su hijo, pero sin embargo, ya había entregado gratis una bicicleta. A ésta le faltaban los forros, pero Recicleta la arregló y le buscó un nuevo chofer.
El mismo proceso vivirá el vehículo que regaló Elizabeth Salazar (40), de Vitacura. "Me acordé de que a mi hijo le había quedado chica la suya y no dudé en pasárselas. En la vida uno tiene que ser agradecida y dar", cuenta Salazar sobre la bici que llegará a un hogar por definir. "Las bicis de niños son las que están en mejor estado, por el poco uso, y las que más felices hacen a los que las reciben. Queremos que llegue para navidad, porque es el regalo que todos los niños quieren", cuenta Vera.
Pero no sólo bicicletas infantiles ha recibido la agrupación amparada por la CUCH (Ciclistas Unidos de Chile). Es el caso de la que recibió Daudelina (51), la recicladora de El Bosque que Recicleta conoció durante un taller de bici que ofrecieron junto al grupo Macleta (Mujeres arriba de la bicicleta) en la comuna.
"Antes, el único transporte de ella era un pesado triciclo con el que recolectaba cartones y metales", dice Felipe (otro miembro) sobre la mujer que recibió un ejemplar de montaña que bautizó como La Panchita. Chocha, ahora se mueve en ella a la feria o al municipio, ahorrándose $ 30.000 al mes. "La bici se ha vuelto esencial en mi vida. Además, tiro pinta", reconoce mientras incentiva a sus vecinos a apoyar la iniciativa.
Las tiendas Benetton lanzaron el proyecto "La bici é vita". Durante tres meses esta marca tendrá 30 bicicletas gratuitas a disposición del público en los locales de Isidora Goyenechea, Alonso de Córdova y Luis Pasteur. Sólo hay que presentar la cédula de identidad y un documento que acredite residencia en Chile. El servicio es por dos horas y el usuario podrá dejar la bicicleta en cualquiera de los tres puntos.
La campaña "La bici é vita" funciona en el siguiente horario: de lunes a viernes, de 10 a 20 horas, y los sábados, de 10 a 17 horas. Cualquier persona puede usar las bicicletas adornadas con vistosos triángulos de colores y banderines (en la foto). No es necesario comprar en la tienda para acceder al beneficio. Si usted vive cerca de alguna de las tiendas o si visita el sector, aproveche y disfrute del gusto de pedalear. De paso, ayudará a que Santiago se trasforme en una ciudad con menos autos.