Los hallazgos que revela la más reciente expedición al Titanic

El líder de la misión y dos científicos conversaron con La Tercera del mapa en 3D del hundimiento y del deterioro de la nave.

por Axel Christiansen
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El 15 de abril de 1912, hace casi 100 años, el hasta entonces invencible Titanic culminaba de la forma más trágica su primer viaje tripulado. Tras entrar a una helada zona del Atlántico, su cubierta de acero comenzó a debilitarse producto del intenso frío. Al contrario de lo que se vio en la película, el hundimiento comenzó antes de impactar contra el iceberg.

Se estima que casi 15 mil litros de agua por minuto ingresaban a la nave por fisuras en la cubierta. Cuando impactó el iceberg, ya estaba lo suficientemente debilitado: fue como partir un trozo de madera, dice el equipo que lleva 23 años investigando el sitio de la tragedia.

Hoy el barco se encuentra a 3.820 metros de profundidad, partido en dos y en pleno proceso de desaparición. Gran parte de sus objetos ya han sido recuperados, pero eso no impide que el interés por la nave desaparezca. En septiembre se realizó la última expedición al Titanic, de la cual surgieron, por primera vez, imágenes en 3D del barco, así como el mapeo completo del sitio donde ocurrió uno de los mayores desastres navales de la historia. Dos científicos y el líder de la expedición detallan a La Tercera los hallazgos de esta travesía y adelantan parte del material fotográfico y audiovisual que será exhibido en Londres el próximo 4 de noviembre.

Rescate virtual

Paul-Henry Nargeolet , un comandante retirado de la marina francesa, ha liderado cinco de las ocho expediciones que se han realizado al Titanic, se ha sumergido 30 veces en la zona del hundimiento y ha supervisado la recuperación de más de cinco mil artefactos desde el fondo marino. Esta vez, se subió junto a 36 personas y científicos a bordo del Jean Charcot para liderar la primera expedición al Titanic desde 2004. Tras 23 días de trabajo en la zona, no duda al ser consultado por el mayor logro de la expedición: haber obtenido, por primera vez, un mapa completo del sitio de la tragedia. Un área con escombros de 85 kilómetros cuadrados, el doble de lo que se pensaba antes. Y todo en 3D.

"Estuvimos todos los días viendo la transmisión en directo en tres dimensiones y pudimos observar con ella detalles que no eran visibles con la grabación en 2D", dice Nargeolet. Las mejores imágenes jamás logradas del hundimiento, dice. Tanto así que asegura que al comparalas con las veces en que pudo ver el Titanic a través de la escotilla de un submarino, se queda con las fotos. "Mostrar esto en público será una experiencia increíble y mucho más detallada que lo que yo vi cuando me sumergí", dice el líder.

La importancia del mapeo en 3D lo ejemplifica el arqueólogo marino James Delgado, quien ha participado en dos expediciones al Titanic. "Si antes se conocía la calle en la que estaba el Titanic, ahora se conoce la ciudad entera". Esto fue posible gracias a la nueva tecnología que incorporó esta misión: cámaras de alta resolución para tomar fotos, videos con una claridad inédita, una cámara 3D y un sonar capaz de detectar objetos del tamaño del puño de una mano.

Reciclaje natural

Para Delgado, el fondo marino es el museo más grande del mundo, y además uno muy especial, ya que "congela en el tiempo la historia de un suceso que nos habla sobre la naturaleza de las personas".

El tiempo ha pasado y lejos de la opulencia y esplendor con el que surcó los mares, hoy el Titanic se encuentra partido en dos en el fondo del mar y con gran parte de su estructura cubierta de carámbanos de óxido, una especie de estalactitas creadas por microbios que se alimentan de los materiales con los que fue creado el barco. Una especie de reciclaje natural, donde la madera ha sido la primera víctima.

Roy Cullimore, microbiólogo, formó parte del equipo de investigación con el fin de explicar de qué forma actúa la flora bacteriana en condiciones extremas.

Su conclusión tras la última expedición es que al menos el 70% de la nave está cubierta por estas colonias de seres que han hecho de la nave su nuevo hogar. No es todo: a través de comparaciones hechas con imágenes de las anteriores siete expediciones, estima que para el 2030 podrían comenzar a desaparecer algunas partes, como la cubierta o la proa. "El Titanic está haciendo el acto de desaparición más sorprendente del mundo", dice Cullimore.

Por eso, Nargeolet espera que una orden judicial les permita sacar los últimos objetos del fondo marino antes de que la estructura colapse. "Esperamos que el juez nos dé el permiso para hacerlo pronto y antes de que sea demasiado tarde". Por lo mismo, en esta ocasión, no recuperaron artefactos como perfumes, cartas, billetes o joyas de la época, como en otras misiones. Todas piezas que hoy son parte de Titanic Exhibition, una muestra itinerante que se presentará en Londres en dos semanas, junto a las nuevas imágenes tomadas en esta expedición y que incluyen, entre otras cosas, tomas del baño del capitán de la nave, bancas usadas por los pasajeros para ver el océano desde cubierta y soperas de plata.

Inspiración centenaria

Nargeolet cuenta que pese a que el ánimo en la cubierta fue bueno, la acción de los huracanes Danielle e Igor impidieron que se tomara toda la información que alguna vez se quiso. Esto permitirá que el próximo año se realice una nueva expedición, o bien, que se sume una extra a la que se está planeando realizar en 2012, para el centenario de la tragedia.

Y aunque se espera que la nave comience a colapsar, permanecerá viva al menos 200 años más, por lo que exploraciones a la nave habrá de sobra. Delgado piensa que cada país conoce de algún hundimiento con el cual inspirarse, por lo que la exploración a la nave seguirá en el futuro.

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