sábado 23 de octubre de 2010
En el hospital local se realiza este proceso natural, que tiene a 82 inscritas este año. Hay programas similares en el sur e Isla de Pascua.
El suministro de infusiones tradicionales, la utilización de mantas andinas y una partera que realiza masajes a la madre son algunos de los elementos característicos en un parto aimara, una modalidad que se ha transformado en opción no sólo de las madres de los pueblos rurales del norte, sino también de mujeres que ven en este proceso una forma natural de dar a luz.
Así está ocurriendo en la Región de Tarapacá. La iniciativa se desarrolla al interior del Hospital Ernesto Torres Galdames de Iquique, donde tras un estudio realizado en localidades rurales de esa provincia se demostrara que un 40% de las mujeres daba a luz en sus hogares.
Por ello, se decidió aplicar ese método en la ciudad. Para la iniciativa, que pertenece al Programa Especial Salud Pueblos Indígenas (Pespi) del Servicio de Salud de Iquique y a la maternidad del hospital regional, se implementó una sala acondicionada con las comodidades necesarias para acoger a las madres de las localidades rurales, a través de lo cual se busca acercar las técnicas ancestrales a la medicina moderna y, a la vez, bajar las tasas de mortalidad infantil en los pueblos originarios.
¿Cómo es el proceso?
Las embarazadas que ingresan al Programa Parto Integral con enfoque Intercultural se inscriben a través del Hospital Comunitario de Salud Familiar y el Consultorio Pedro Pulgar de Alto Hospicio, donde reside un alto número de mujeres indígenas.
El ginecólogo Patricio Miranda, asesor médico del programa, cuenta que recibe a sus pacientes junto a la partera Inés Challada. "Ambos llevamos el control prenatal intercultural. Veo las ecografías y luego la partera ve otros aspectos con la paciente. Las mujeres de comunidades originarias prefieren el método natural para tener a sus hijos", explica.
En los partos tradicionales las usuarias pueden optar a la oferta de la red asistencial, que incluye el suministro de anestesia y camilla en posición horizontal. La opción intercultural da la opción de diferentes ubicaciones.
Dentro de esto, destaca el uso de mantas, con las cuales entre dos personas levantan a la mujer -que está recostada sobre el tejido- y la mueven en el aire, con el objetivo de acomodar la posición de la guagua que está por nacer. En el proceso, la madre está acompañada en todo momento por el familiar que ella elija. En la sala permanece la partera, la matrona y el equipo médico atento a cualquier complicación. El recinto cuenta con vajilla y sopas para recuperar a la paciente una vez terminado este proceso.
El encargado de la unidad de Salud Rural del Servicio de Salud de Iquique, Dante Sanhueza, asegura que las mujeres aimaras pueden optar por la posición que más les acomode para tener a su bebé. "Pueden estar paradas, sentadas en banquillos especiales o recostadas en la cama".
Hace cinco años, cuando se inició el programa, 55 mujeres usaron esta modalidad. Durante este año, 82 se han inscrito en el programa, lo que representa un aumento de 49%. En el recinto explican que ello se debe a que este año se dio un nuevo énfasis al programa y se ha realizado un trabajo permanente en las localidades rurales y en los recintos asistenciales de Alto Hospicio. Aunque todavía es poco, pues en el Hospital de Iquique hay en promedio 300 partos mensuales, en total.
Patricia Castro Challapa, originaria de la localidad de Enquelga, al interior de Colchane, tendrá su tercer hijo de esta forma. "El bebé se recibe con mantas tibias. Todo el proceso ayuda a relajarse y a disminuir el dolor. Acomodan con masajes la posición correcta en que debe estar la guagua, lo que alivia las molestias. Me interesé mucho cuando supe de este proyecto que buscaba rescatar nuestras tradiciones ancestrales", cuenta.