lunes 18 de octubre de 2010
Evitó respaldar a Argentina en la antesala de su cita con David Cameron y la reina Isabel.
Al mediodía de ayer, Sebastián Piñera recorrió la ribera del Támesis. Con la sede del Parlamento de fondo, recordó a Winston Churchill y anunció regalos especiales para el primer ministro David Cameron y la reina Isabel, con quienes se reunirá hoy: piedras de la mina San José y una réplica del Beagle, a bordo del cual Charles Darwin hizo su recorrido por parte de Chile y el mundo.
Además, Piñera reforzará la invitación que hizo a Cameron en 2009, cuando lo visitó en Londres durante la campaña presidencial de Chile, para que viaje al parque Tantauco. Aunque sería una invitación "informal", apunta a que Cameron sea el segundo primer ministro británico en llegar a Santiago, tras Gordon Brown.
En ese contexto, en la delegación chilena hubo inquietud ayer, ante la posibilidad de que se colara en la agenda la histórica disputa entre Argentina e Inglaterra sobre las Malvinas. Esto, ante una pregunta de la prensa sobre la protesta de Buenos Aires, la semana pasada, ante Londres, por ejercicios militares en la zona.
Consultado por el tema, Piñera sólo dijo que "Chile siempre ha tenido una amistad histórica con Inglaterra, desde los tiempos de la independencia", mencionando a Bernardo O'Higgins y Thomas Cochrane. "Amistad que tiene raíces históricas y proyecciones de futuro", agregó el Mandatario, dando por cerrada la rueda de prensa con un "muchas gracias", cuando le insistieron con la pregunta.
Pese a que la postura de Chile ha sido respaldar la demanda argentina, Piñera optó ayer por el silencio. Según fuentes chilenas, relevar este planteamiento habría gatillado un inmediato conflicto con Cameron. "La postura tradicional de Chile se mantiene, pero no la levantaremos aquí", se dijo.
Agenda francesa
El miércoles, Piñera llegará a París para visitar a Nicolas Sarkozy, otro de sus referentes liberales a nivel mundial. Uno de los temas -además de la cooperación en energía nuclear y renovable- será la coordinación de ambos como líderes de bloques internacionales: Sarkozy asumirá pronto la jefatura del G-20, que reúne a los países más desarrollados, y Piñera ostenta la presidencia pro témpore del Grupo de Río, que incluye a América Latina y el Caribe.
Así, Piñera buscará relanzar la alianza que habían zanjado en marzo en Madrid. Ahí, Sarkozy comprometió gestiones para que Piñera fuera invitado como expositor a la cita de noviembre próximo del G-20 en Corea del Sur, como líder del Grupo de Río. Pese al respaldo galo, dicho bloque no concretó la convocatoria.
Ahora, dicen fuentes chilenas, está descontado que Sarkozy incluirá a Piñera en la cita del G-20 de 2011 en París. En el intertanto, Piñera apuesta por coordinar posturas en temas internacionales e impulsar un funcionamiento más "ejecutivo" de ambos bloques. Para que luego ambos asuman un rol clave en la cumbre de América Latina y Europa, el 2012 en Santiago.
En ese marco, en la delegación insistieron ayer en que no sería tema de la cita con Sarkozy el polémico episodio de la central termoeléctrica en Barrancones, proyecto frenado luego de que Piñera pidiera relocalizarlo para no afectar el sector de Punta de Choros. La iniciativa era realizada por Suez Energy, firma multinacional con capitales franceses.
Una distendida reunión con el entrenador del Manchester United, sir Alex Ferguson, tuvo ayer el Presidente Piñera.
En la oportunidad, el técnico le regaló camisetas firmadas para él y su esposa, Cecilia Morel, e hizo una invitación a los 33 mineros rescatados de la mina San José a ver un partido en el Old Trafford, estadio de su equipo. Además, el Mandatario comparó los valores del rescate, como el coraje y el trabajo en equipo, con la actitud del Manchester tras un accidente aéreo en 1958, en que murieron ocho de sus jugadores.
La cita coincidió con una relajada agenda del Presidente. Por la mañana, Piñera y su comitiva visitaron el Churchill War Rooms.
Ahí, la nieta del ex primer ministro les permitió pasar a secciones restringidas. Y Piñera ocupó el escritorio del líder inglés, se tendió en su cama y se sentó en la mesa del gabinete que usó durante la Segunda Guerra, rodeado de los parlamentarios chilenos, con quienes bromeó dirigiendo una supuesta reunión y pidiendo aprobaciones inmediatas para el presupuesto chileno, en trámite en el Congreso.