Alberto Iturra Sicólogo de la Asociación Chilena de Seguridad:

"Los mineros son ejemplo de supervivencia, no modelos de vida"

El encargado de la estabilidad emocional de los mineros reclama que no se respetaron varios de los protocolos establecidos.

por Carlos Vergara e Ivonne Toro. Copiapó
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El sicólogo Alberto Iturra llegó a la mina San José el 12 de agosto, el día 7 de la tragedia, con una convicción marcada a sangre y fuego. A diferencia de muchos, asegura, él siempre tuvo la esperanza de encontrar a los 33 mineros con vida.

"¿Por qué? Los sicólogos no trabajamos con muertos. ¿Te contesto con eso?", aclara con tono desafiante. "Estoy al borde de la ternura. Me siento como un padre orgulloso", agrega, esta vez muy amablemente, el responsable de mantener la estabilidad emocional de los mineros.

¿Cuál fue su primera misión?

Uno de mis trabajos principales fue generar protocolos para el momento del encuentro. Qué pasaba si estaban todos vivos, si había sanos y enfermos. El primer contacto era: "Atento turno, aquí Pablo Ramírez, el jefe del turno alterno". Una voz conocida que les daba el primer mensaje y la primera recepción. No se hizo.

¿Se molestó por ese cambio?

No. Aprendí muy rápido que si me hacían la pega, mejor para mí. Trabajamos en miles de cosas así. Pero se empezó a generar una suerte de competencia por quién es quién, que metió mucho ruido. Se perdió la mística de este evento histórico por egos. En algún minuto se publicó que yo era el encargado de estar con los mineros y sus familias cuando se encontraran. De pronto me dijeron que no lo haría yo, sino la primera dama. Muy bien, me parece una persona muy digna para que lo hiciera.

¿Dónde estaba usted?

Antes de la primera conversación, yo estaba con la doctora (Liliana) Devia en un camión. Empezamos a tomar notas de las imágenes. Cuando llegó el papel "Estamos bien los 33" yo dije, éjale, a lo mejor no están los 33 y se trata de un pacto.

¿Y qué hizo después?

Después de la conversación de Golborne, cuando le pudimos quitar el teléfono, les mandamos una encuesta con una pregunta que me interesaba mucho. ¿Quién la lleva en el grupo, quién ordena las cosas? Todos dijeron Luis Urzúa. Fue una tremenda herramienta de diagnóstico. Resulta mucho más fácil trabajar con uno que con tres.

¿Por qué Yonni Barrios y Jimmy Sánchez dicen que el líder era Sepúlveda?

Yonni se sintió más cercano a Mario. Pero eran distintos tipos de liderazgo. Urzúa puso la estructura. Sepúlveda, como líder social y afectivo lo hizo fantástico, levantando a sus compañeros, siendo insoportablemente pintamonos. En algún minuto lo odiaron. Juan Illanes, un tremendo líder, cognitivo, ordenado en su discurso, pausado. José Henríquez, en la parte espiritual. Sin estructura, hubiera habido caos.

¿Cuál fue su primer diagnóstico?

Hice una evaluación sicológica sin hacer ni una pregunta. Más que lo que se dice es cómo se dice, cuán entera se escucha la voz. Todos hablaban con voz entera, sentías la vida fluyendo desde su guata. Nos hablaron con mucha tranquilidad sobre sus problemas: Tengo unos daños en la piel. Se me rompió un diente. Me cayó una piedra en la cabeza. Tengo tapados los oídos. Terminamos esa vuelta, nos miramos con el doctor Jorge Díaz y nos dijimos: ¡Están todos sanos! No había depresión ni manías. Respondían rápida y lógicamente a todo.

¿Hubo peleas entre los mineros?

Seguro. ¿Por qué no? Medié muchas veces entre las familias y algunos mineros. Abajo, tenían un sistema de resolver conflictos que resultó muy eficiente. Hubo diferencias sustanciales, incluso religiosas. Usaron un sistema en que nadie pierde, conversaban y conversaban hasta llegar a un acuerdo.

¿Algunos de ellos sufrían problemas de alcoholismo o drogas?

Probablemente los había en el pasado. Ahora llevan dos meses de abstinencia. ¿Que las primeras noches fuera de la mina algunos bebieron? Eso no es nada. Los que tenían alguna historia previa están absolutamente chantados. Están enfrentando su problema y solicitaron la ayuda respectiva.

¿Sufrieron de síndrome de abstinencia?

El síndrome de abstinencia no lo vimos. Ese síndrome se produce en los primeros 10 días. Ellos estaban tratando de salvar sus vidas. La abstinencia estaba muy abajo en su orden de prioridades. La estadística hablaba de 2% de encontrarlos con vida, de al menos un 50% con daños, de que alguno debió morir en el proceso de rehidratación. ¿Dónde está la estadística? ¿Dónde está la ciencia? Estos tipos no han respetado nada. Muchos debieran tener estrés postraumático y quedar marcados. Pero ellos lo enfrentaron con éxito.

¿Pensaron en el suicidio?

Todos hemos pensado en algún minuto que no vale la pena seguir viviendo porque el amor no fue correspondido, porque no nos valoraron, porque la carga es muy dura o porque no queremos seguir adelante. El día más jodido fue cuando la sonda pasó de largo.

¿Qué otros momentos complejos vivió?

Los mayores problemas que tuve fue de temas que metieron autoridades por hacer cosas sin consultarme. Trataron de modificarme los diseños, creyendo que sabían. Está comprobado que el exceso de entretención rompe el grupo. Sin embargo, alguien dio la orden de meter televisión todo el rato. De abajo nos pidieron que la sacáramos porque algunos ya no trabajaban. Alguien mandó música y eso los dividió, porque ya no conversaban. Había un diseño sicológico que hacer y que manejar. Querían que salieran los 33 marchando con banderas. Y eso yo no lo iba a permitir. Si se podían sacar en dos minutos, se debían sacar en dos minutos. El huinche pasaba de 2 a 2,4 y a 3,8 metros por segundos. Eso te daba 2,05 minutos de salida.

¿El héroe fue Golborne?

Los únicos héroes son los 33 mineros, ejemplos de sobrevivencia, pero no modelos de vida.

Mario Sepúlveda al teléfono

Como si se tratara de un guión perfecto, en medio de la entrevista, suena el teléfono celular de Alberto Iturra. Es Mario Sepúlveda.

-¡Marito! Supe que ayer estabas comiendo ostiones. Ustedes están matando en este minuto. Estoy como papá chocho, viendo cómo se están manejando (…). Qué bueno. Tú sabes que te queremos un montón. Pronto nos vamos a ver -dice Iturra, sonriente y feliz.

En tanto, el suplemento The Mail on Sunday, del diario británico Daily Mail, publicó una entrevista a Sepúlveda. El minero revela que el mensaje "Estamos bien en el refugio, los 33" fue escrito cuando ya no tenían esperanzas de que los encontraran. Recordó que pasaron 15 días sin sentir ruidos que indicaran un rescate, y que dos días después oyeron una perforación a la distancia, pero que se detuvo. Creyeron que se había dado por terminada la búsqueda y que morirían allí. Pero la perforación se reinició y comenzaron a caer algunas piedras, lo que provocó tanta alegría en el grupo que incluso comenzaron a bailar.

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