Nigella: habla la cocinera de TV más popular de Inglaterra

"Odio que me digan chef", dice a La Tercera la periodista autora de nueve libros y conductora de una docena de programas.

por Cristina Alzate
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Tiene a su nombre nueve libros de recetas, una docena de programas televisivos y es la cocinera más popular de Inglaterra, pero aunque sus credenciales sean tradicionales, en el atiborrado mapa de los chef televisivos, la historia de Nigella Lawson es atípica. Porque no partió cocinando o lavando platos en un restaurante, o con un diploma de instituto culinario bajo el brazo, sino que comenzó como una periodista y crítica gastronómica que escribió un libro de cocina. Acto seguido, se tropezó con una carrera como "diosa doméstica", etiqueta salida del título de su segundo texto y que la ha perseguido, para bien y para mal.

"Es mi culpa, porque lo acuñé (en el libro, de 2000, se titulaba How to be a domestic godess), pero era irónico. Siempre me he sentido como una impostora cuando me llaman así", cuenta Lawson a La Tercera, sobre la frase que una década después todavía se utiliza para referirse a ella, tanto para burlarse como para halagarla. "Por otro lado, sirve como una manera de hablar de alguien que valora la esfera doméstica. No me tomo el término en serio. Lo que odio es que me digan chef. Prefiero cualquier nombre, menos chef", agrega.

La cocinera, que se puede ver en el cable por Fox Life (29 de VTR y 505 de Movistar), reconoce que ha sentido el rechazo de algunos chefs por su falta de estudios culinarios. "Algunos se han mostrado sencillamente escandalizados, diciendo que con qué derecho lo hago, pero en realidad no me molesta. Si necesitaras un diploma para poder cocinar, la raza humana se habría extinguido hace siglos", opina. Y remata: "Admiro a los chefs, pero lo que ellos hacen es teatro, no tiene nada que ver con la comida que la gente cocina".

Según Lawson, parte de su popularidad se debe a su estilo descomplicado y cercano, con recetas fáciles de concretar. Pero, acota, "no lo hago por eso. Lo hago porque no tengo ni la paciencia ni la energía ni la información o la habilidad para hacer comida complicada. Si lo hiciera intencionalmente sencillo, no funcionaría, porque sería condescendiente. Sólo resulta porque es la comida que yo realmente cocino". Además, asegura, eso hace que la gente sepa que "no es un ejercicio de marketing, que me pueden creer. Y eso es importante. Que confíen en lo que les digo sobre recetas".

Ella dice que, en general, ve con buenos ojos el boom de la cocina en televisión y, sobre todo, de los reality de comida. "Me gusta, porque lo normaliza. De pronto, los chefs pueden ser más intimidantes que inspiradores", apunta.

Una de las características del estilo de Lawson, además de una cierta sensualidad a la hora de describir los platos, es que todos sus programas giran en torno a su vida doméstica y familiar, incluso mostrando a sus dos hijos en pantalla, y que no tienen guiones. Pero eso le ha pasado la cuenta, como cuando fue criticada por haberse casado por segunda vez con un millonario coleccionista de arte, sólo nueve meses después de la muerte de su primer marido, o cuando dio que hablar por haber subido de peso durante un programa. "Soy yo misma y no puedo cambiar", resume sobre su estilo.

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