Piñera hace gesto a empresarios tras molestia producida por cancelación de termoeléctrica

El Presidente invitó a almorzar a la plana mayor de la CPC, encabezada por Rafael Guilisasti.

por Paula Canales
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En la mesa número uno del almuerzo ofrecido ayer por Comunidad Mujer en Castillo Hidalgo, Sebastián Piñera quedó sentado frente a Rafael Guilisasti. Ahí, junto a otras autoridades, el Presidente y el timonel de la Confederación de la Producción y el Comercio conversaron animadamente durante la hora que duró el acto en que se premió a emprendedoras que han aportado a la reconstrucción del país tras el terremoto.

Mañana ambos se volverán a encontrar en un almuerzo, pero esta vez en el comedor principal de La Moneda, donde Piñera recibirá a la plana mayor de la CPC, encabezada por Guilisasti. Esta será la tercera vez que el gremio acude a Palacio, en seis meses de gobierno.

El gesto de Piñera al mundo privado se produce tras la molestia que causó en este sector la decisión de Piñera -anunciada el jueves pasado- de cancelar la construcción de la termoeléctrica Barrancones en Punta de Choros. La central estaba a cargo de la empresa franco-belga Suez, con la cual llegó a un acuerdo para su traslado.

La medida produjo cuestionamientos de empresarios, economistas y parlamentarios del oficialismo y oposición, quienes dijeron que generaba una mala señal para las inversiones del sector eléctrico. Además se dijo que Piñera actuó al margen de la institucionalidad.

En todo caso, los dirigentes gremiales optaron por no hacer pública su molestia.

"Esta es una decisión política frente a un procedimiento legal, donde se tenía a un inversionista que había cumplido con las tramitaciones correspondientes y que debe cambiar su proyecto por una intervención política", explicó el director de Systep y académico de la UC, Hugh Rudnick.

Una de las ministras más damnificadas con la decisión de Piñera fue la del Medio Ambiente, María Ignacia Benítez. La secretaria de Estado se había jugado con fuerza para sacar adelante el proyecto. Y pese a sus privilegiados contactos con el empresariado, el cambio de planes del Presidente terminó debilitando su posición.

La cumbre en Palacio se produce, además, en medio de una ola de críticas contra otras centrales eléctricas. Al respecto, Piñera afirmó el lunes en el comité político que Punta de Choros había sido una excepción. Incluso la mañana del jueves está convocada una marcha en Plaza Italia contra la central Castilla, en la Tercera Región.

Paralelamente, en el almuerzo se encontrarán por primera vez el presidente de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras, Hernán Somerville, quien renunció al cargo de embajador de Chile en China, después de haber sido nombrado, pero antes de asumir en sus funciones. Ello molestó al Presidente, ya que esta sede es considerada una de las principales para el gobierno.

Además trascendió que su salida se produjo después de que le negaron más recursos, lo que desmintió tajantemente.

El Presidente ha comentado que septiembre debe ser un mes de unidad, por lo cual no quiere flancos abiertos.

Respaldo a Benítez

Terminado el almuerzo con Comunidad Mujer, Piñera subió a su auto acompañado de la ministra Benítez y la vocera Ena von Baer. Junto a ambas visitó las obras de construcción de la bandera gigante que el gobierno instalará en el bandejón central de la Alameda, frente a Palacio, con motivo del Bicentenario.

Según señalaron en La Moneda, la presencia de Benítez buscaba generar una "señal de respaldo".

En la oportunidad, los trabajadores le hicieron entrega a Piñera de una bandera chilena para los mineros atrapados en el mineral San José.

Relación con gremios en primeros meses de gobierno ha sido distante

El jueves pasado, los dirigentes del empresariado chileno fueron sorprendidos desde La Moneda con una noticia que no les gustó: el Presidente Sebastián Piñera anunció que había pedido relocalizar la polémica planta Barrancones, cuya ubicación estaba prevista en Punta de Choros.

La decisión fue un tema obligado en la cena de esa noche de la Cámara Chilena de la Construcción, a la que asistieron los principales empresarios del país.

No era la primera vez que una decisión de Palacio irritaba a los gremios empresariales, quienes reconocen que la relación con el actual gobierno ha sido distante.

La primera y más conocida molestia entre el Ejecutivo y los gremios de empresarios se produjo en el proyecto de reconstrucción que incrementó del 17 al 20 por ciento el impuesto a las empresas y propuso un aumento del royalty minero. Si bien el contexto del terremoto fue un buen argumento para que los empresarios apoyaran la iniciativa, muchos lamentaron que La Moneda no sondeara otras posibilidades.

Desde ese momento, las cosas no han cambiado mucho y en el Consejo Minero advierten que para el nuevo proyecto de royalty nunca los han consultado.

A estos casos se ha sumado la preocupación del retail por la iniciativa para limitar el uso del multi-RUT que anunció el gobierno el 21 de mayo, las nuevas exigencias al sector minero que gatilló la tragedia de la mina San José y la indiferencia a la preocupación del sector exportador por el precio del dólar.

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