domingo 01 de agosto de 2010
Apartir de hoy, La Tercera inicia una nueva etapa en sus estándares editoriales. Dentro de esta autoexigencia, ha considerado indispensable abrir sus páginas a su público a través de un Representante del Lector.
Instancia innovadora en el periodismo nacional -aunque común en la prensa de otros países-, el Representante del Lector defiende la voz del público, acoge cuestionamientos, críticas y objeciones y busca dar solución a los problemas que pueda originar la manera en que el diario presenta sus contenidos. Es una tarea que asumo y que me obliga a escuchar y atender a los lectores.
Editar un periódico no es tarea fácil. Un antiguo editor asegura que es una labor similar a escribir cada día un libro, bajo la presión de la hora de cierre, premura que expone a cometer equivocaciones.
A menudo, el periodismo se ensimisma en la búsqueda y difusión de las noticias y opiniones, lo que impide una mirada autocrítica. La Tercera pondrá al trasluz su quehacer periodístico, para que sus lectores conozcan esta labor necesaria y a menudo incomprendida.
Un diario, como es natural, no siempre satisface. A menudo, los lectores conocen más en profundidad los temas o éstos les afectan directamente y juzgan la calidad de la información sobre la base de esa experiencia. Esa opinión es la que desde hoy se quiere recibir y expresar. Los lectores requieren de un editor que los represente, que haga oír sus voces ante las distintas secciones del diario y que atienda sus quejas. Que actúe con independencia y libertad para dar a conocer esos cuestionamientos. Que garantice la defensa de puntos de vista contrapuestos y, en definitiva, la búsqueda de que la información que se difunde sea completa y cumpla con los niveles de rigurosidad, precisión y esclarecimiento que se autoexige La Tercera y que demanda la opinión pública.
Opinión
Página 46
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