LA TERCERA | EDICIÓN sábado 24 de julio de 2010 | PAG: 10
El ex gerente de Telefónica e Iansa, que esta semana renunció a la presidencia de la Fundación Chile para dedicarse a sus directorios en el sector privado, hace una crítica a la pérdida de dinamismo económico sufrida por el país en los últimos años, al cual atribuye buena parte del cambio en la coalición de gobierno.
por Carlos Vergara
A pocos días de haber renunciado a la presidencia del directorio de la Fundación Chile (organismo público-privado dedicado a la innovación), Oscar Guillermo Garretón precisa que ello no responde a cuentas políticas, sino al fin de un ciclo y a una nueva apuesta personal por sus directorios privados. Si bien se confiesa alejado de la política activa, a la hora del balance, el economista pide no disociar la derrota de la Concertación de la pérdida de dinamismo productivo. "Hay una necesidad de abrir espacios a otra generación empresarial, más disruptiva, con mayor disposición al riesgo. Necesitamos cambios en el Estado, que es un desastre, también en la política, y dar una educación distinta a lo largo de toda la vida de las personas: desde las salas cuna hasta el trabajo. Le doy un dato: para el cultivo de una hectárea de uva fresca en Chile se requieren 307 horas-hombre. En California, 105. Y son braceros mexicanos, no gente que venga de Harvard. En el fondo, allá pueden pagarles tres veces el sueldo que se paga aquí a un trabajador y el costo por hectárea sigue siendo el mismo", explica. A su juicio, ¿en qué se ha fallado? El éxito económico de Chile durante estos 25 años tuvo tres motores: consensos en una economía de mercado abierta al mundo -que viene desde tiempos de Pinochet-, democracia y políticas de protección social. Se creó un clima social y político fuerte. Pero las señales de agotamiento son fuertes. Eso explica, en parte, el cambio de coalición. Hoy necesitamos cambios internos. Si no entienden esto, ni Piñera hará un buen gobierno ni la Concertación volverá al poder. ¿Qué cambios son los más urgentes? Necesitamos capital de riesgo, que traiga know how, tal como se trajo a los alemanes al sur en el siglo XIX. Hoy, con la crisis, hay mucho saber en el mundo con problemas de trabajo. Sé que ha habido recortes en los institutos franceses, alemanes y norteamericanos. En regiones, tenemos un déficit en la calidad de las universidades. Si la III Región será en el futuro la capital solar del mundo porque tiene una capacidad sin igual, ¿por qué no traemos expertos en ingeniería solar para que de la Universidad de Atacama salga gente capacitada en eso? ¿La Concertación no percibió esta desaceleración? La Concertación pasó de ser una alternativa de cambio, a convertirse en representante del statu quo. Ofreció seguir viviendo como estábamos y no vio la necesidad de cambiar. Perdió porque producía historia en vez de futuro. Hoy ha pasado bastante mejor el tránsito a la oposición de lo que yo pensaba. Esperaba una crisis muy fuerte, pero se ha mantenido razonablemente unida. Sus políticas sociales fueron cuestionadas después de la encuesta Casen. Hay que ver cuál es el pueblo que se engendró en estos 20 años. Si vemos los resultados de la elección, la Concertación no perdió porque el ABC1 se pasó a Piñera, sino porque el C3, que salió de la pobreza, pero que tenía nuevas expectativas, sintió que lo que le ofrecían no era lo adecuado. Se produjo un divorcio con una parte de la sociedad. Ahora, si no fuera por Camilo Escalona y por Andrés Velasco, la vida de Michelle Bachelet hubiera sido mucho más difícil. ¿Qué virtudes ha visto en el gobierno de Piñera? El avance en educación es positivo y es crítico que tenga éxito. La oposición debe ayudar a resolver ese tema. Es trágico para el país pensar que le podría ir bien a la Concertación si le va mal al gobierno. También me gusta lo que he visto en salud y seguridad ciudadana. ¿Qué cosas no le han gustado? El gobierno ha tenido dificultad para constituirse. El período de instalación ha sido muy largo. En eso han pesado varias cosas: la composición vocacional de la derecha tiene mucho menos contenido público que el de la Concertación. Una cosa es participar en los grupos Tantauco o de Libertad y Desarrollo e ir por la tarde a su trabajo en el sector privado, y otra es pasar al sector público en puestos con fecha de vencimiento. ¿Cree usted que no era esta la gente que necesitábamos? A ver, si yo coloco a Steve Jobs -presidente de Apple- y lo mando a Burundi a arreglar el problema de las tribus que se están matando, lo más probable es que no sea muy exitoso, pese a que es un monstruo de la digitalización. A veces, los buenos ejecutivos no sirven de mucho y sólo se angustian al ver que los sueños que traían no pueden ser cumplidos. Eso, suponiendo que los problemas eran porque el país había sido gobernado por ineptos, mediocres y corruptos y que ellos venían a salvar la patria. Si ese es el pensamiento, sospecho que están durmiendo mal. En otro tema, a usted que vivió en Cuba, ¿qué le sugiere la investigación cubana en contra de Max Marambio? Max pasó de ejemplo señero a bestia negra. A mí me huele a un ajuste de cuentas en la cúpula cubana, en medio de un fracaso muy profundo, huelgas de hambre y damas de blanco en las calles.
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