LA TERCERA | EDICIÓN martes 15 de junio de 2010 | PAG: 35
Por primera vez, investigadores pudieron construir un hígado injertando células hepáticas sanas en la estructura de un hígado dañado. No sólo eso: también lograron implantarlo y hacerlo funcionar con éxito en ratones. Los científicos esperan replicar luego la experiencia en humanos.
por Alexis de Ponson M.
La ingeniería no sólo sirve para levantar edificios, puentes y caminos. También sirve para construir órganos humanos. Así lo demostró un equipo de investigadores del Hospital General de Massachussets en Estados Unidos, el cual logró, por primera vez, desarrollar un hígado en laboratorio, utilizando complejas técnicas para que el órgano alcanzara las mismas características que uno original. En tres dimensiones Uno de los principales problemas que ha enfrentado el desarrollo de tejidos humanos y animales en laboratorio es la imposibilidad de crear estructuras con volumen. Para sortear esta barrera los investigadores tomaron el hígado de un ratón de laboratorio y lo limpiaron, es decir, extrajeron todas las células hepáticas y dejaron sólo una estructura translúcida, compuesta por fibras de colágeno y vasos sanguíneos. Esta fue utilizada como andamio para ordenar a las células que constituyen el hígado manufacturado y darle forma tridimensional al órgano. Korkut Uygun, autor principal de la investigación, explica a La Tercera que en este procedimiento no se utilizaron células madre, sino células hepáticas adultas extraídas de otros ratones. En total, 200 millones de hepatocitos fueron utilizados como verdaderos ladrillos para construir el nuevo hígado. Opción de trasplante Una vez que los investigadores tuvieron un hígado sintético con el aspecto y las funciones de uno natural, procedieron a testear su desempeño. Para esto, lo implantaron en otro ratón de laboratorio. El órgano no produjo rechazo en el ratón y, más aún, logró funcionar durante ocho horas al interior de su cuerpo. Luego los científicos lo hicieron funcionar 24 horas más afuera para estudiar su comportamiento. Así, el experimento sorteó otra barrera que había enfrentado pruebas similares en el pasado: la falta de una adecuada irrigación de los nuevos tejidos. Gracias que el andamio conservó los vasos sanguíneos antiguos, las nuevas células recibieron el oxígeno y nutrientes necesarios para no morir de manera inminente como ocurrió en desarrollos anteriores, indica el estudio publicado en la revista Nature. "El próximo paso es asegurarnos que los vasos sanguíneos funcionan razonablemente bien dentro del hígado de laboratorio", explica Uygun, quien agrega que esa prueba será clave para realizar, aún de manera experimental, trasplantes que duren días e incluso semanas. "Entonces podremos ver si es que estos hígados pueden ser utilizados para tratar enfermedades hepáticas", concluye.
Procesando mensajes...
#{date} | #{author}

OTRAS NOTICIAS DE LA PAGINA 35:
- Recuperan cápsula japonesa con restos de un asteroide