LA TERCERA | EDICIÓN domingo 09 de mayo de 2010 | PAG: 43
La prueba Inicia mostró la mala calidad de la formación docente, pero también dejó al descubierto las falencias del sistema de acreditación chileno y la falta de un organismo que monitoree a las instituciones que educan a docentes. Los mismos programas que forman profesores que escriben con faltas de ortografía y que no pudieron responder ni siquiera la mitad de las preguntas del test de matemáticas, fueron certificados.
por Beatriz Michell
La mayoría de los profesores recién egresados (89%) escribe con faltas de ortografía y no tiene buen vocabulario (94%). Los resultados de la prueba Inicia, dados a conocer el jueves por el Ministerio de Educación, demostraron que los docentes que forman las universidades e institutos profesionales no salen con las competencias necesarias para enseñarles a los niños chilenos. Sin embargo, el 96,7% de los programas de educación están certificados por la Comisión Nacional de Acreditación (CNA). Desde fines de 2008, las carreras de pedagogía tienen la obligación de someterse al proceso, condición que prometía ser un medidor de calidad para la formación docente, pero que -a la luz de los resultados- no lo ha sido. Actualmente, 276 programas de pedagogía han terminado el proceso de acreditación. De éstos, el 78,6% está acreditado por tres años o más, 18% por más de cinco años y 7,4% está certificado por seis o siete años. Sólo a nueve programas se les negó la acreditación. Cifras que contrastan con el promedio de respuestas correctas que obtuvieron los egresados en la prueba Inicia que se aplicó a fines de 2009: 49% en educación parvularia, 53% en educación generalista, 43% en lenguaje, 33% en matemáticas, 47% en naturaleza y 43% en sociedad. Incluso, en los mismos informes de la CNA sobre los distintos programas de pedagogía, se explicitan los graves problenas. La falta de barreras de ingreso para los estudiantes (como un puntaje mínimo en la PSU), escasez de académicos o poca orientación en las prácticas profesionales, son algunas de las falencias detectadas por la CNA, en carreras que fueron acreditadas. "En Chile tenemos un sistema de acreditación, pero no es un monitoreo de la calidad de la formación en sí misma. No hay ninguna regulación al respecto en este país", dice Beatrice Ávalos, coordinadora del Programa de Formación Inicial de Profesores del Mineduc. El sistema de acreditación actualmente mide la consistencia de la institución y de sus programas, según los planes que ella misma se plantea, y la compara con oferta universitaria nacional, pero no la calidad de la formación que entregan. "Dentro de la acreditación, hay que incluir elementos que tengan relación con la disciplina que se estudia (matemáticas, lenguaje, etc.) y pedagógica de los profesores (habilidades para enseñar). Enriquecer con una mirada más específica lo que se está formando", dice Carmen Sotomayor, investigadora del Centro de Investigación Avanzada en Educación de la U. de Chile (CIAE). Eugenio Díaz, presidente (s) de la CNA, explica que en este momento están trabajando con su par de Estados Unidos, el Middle States Commission on Higher Education, con miras de integrar estándares internacionales al sistema de acreditación chileno. Un mar de conocimientos Carmen Sotomayor está realizando una investigación sobre las mallas curriculares de las escuelas de pedagogía. En ella, muestra que los cursos de matemáticas no superan el 8%; y los de lenguaje, el 8,2%, del total de la malla de los estudiantes de educación básica. La investigadora cree que se deben aumentar los cursos disciplinarios y ofrecer menciones en las distintas materias, ya que en cuatro años es difícil que un profesor básico aprenda sobre ocho materias. Además, hay que considerar otro punto importante: quiénes ingresan a estudiar educación. El puntaje promedio PSU de los estudiantes evaluados en la prueba Inicia es de 485 y el 70% de ellos es primera generación de su familia en la universidad. "Son personas que tienen un problema de capital cultural, entonces es muy difícil que en cuatro años de universidad se logre revertir ese déficit. Yo creo que se le pide mucho a la universidad", explica Carmen Sotomayor.
La falta de un organismo que fije estándares y monitoree la formación docente es un problema. Así lo cree Lawrence Ingvarson, investigador del Australian Council for Educational Research (Acer).
En el examen internacional TEDS-M, que midió la formación de los docentes de matemáticas de 17 países, Chile obtuvo los peores resultados.
"Respecto a esos países, el sistema de aseguramiento de la calidad en Chile es uno de los más débiles en tres aspectos: regular la calidad de los que ingresan a estudiar pedagogía, la de los programas y la de los graduados de esos programas", indica Ingvarson.
Beatrice Ávalos agrega que la mayoría de los países tienen un instituto que regula las carreras de pedagogía. "Singapur, por ejemplo, controla quién entra, qué se enseña, cuántos entran, etcétera. Hay un apoyo constante. Acá falta un organismo que realice esas funciones", asegura.
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