LA TERCERA | EDICIÓN viernes 12 de marzo de 2010
Piñera acortó el almuerzo que tenía con los invitados internacionales al cambio de mando y partió a Rancagua, para analizar los efectos de los sismos de ayer. Posteriormente, visitó Constitución, donde debió suspender un cabildo ciudadano que estaba programado, para regresar a Santiago y reunirse con su gabinete.
Tres fueron los sismos que marcaron la antesala y el desarrollo de la asunción al poder de Sebastián Piñera. Mientras en las calles de Valparaíso sus habitantes enfilaban rumbo a los cerros a raíz de la alerta de tsunami, en el Congreso los invitados dividían su atención entre la inquietud por los sismos y los pormenores de cambio de mando. El nerviosismo se apoderó, sobre todo, de los extranjeros, como el colombiano Alvaro Uribe.
En su primera intervención desde los balcones de La Moneda, Sebastián Piñera ocupó la mayor parte del tiempo en alusiones a los personajes que se destacaron a lo largo de la historia chilena para enfatizar los dos grandes desafíos iniciales de su gobierno: "Levantar Chile" y celebrar los 200 años de independencia. Desafíos que sintetizó en varias ocasiones, señalando que asumía la Presidencia en un momento "dramático e histórico".
La actividad sísmica debiera continuar declinando y los sismólogos descartan un fenómeno de la magnitud del ocurrido el 27 de febrero. Pero advierten que se pueden producir sismos de similar o mayor intensidad al registrado ayer, que alcanzó 6,9 grados Richter y cuyo epicentro fue entre Litueche y Pichilemu, en la VI Región.