LA TERCERA | EDICIÓN viernes 12 de marzo de 2010
A las 11.39 de ayer, el traspaso de la banda presidencial se convirtió en una ceremonia mucho más singular de lo que estaba previsto desde la catástrofe del 27 de febrero, cuando Sebastián Piñera optó por reducir al mínimo los eventos de su toma de posesión. A esa hora, un terremoto de 6,9 grados (Richter) sacudió al país y al Congreso. Y corroboró que la gran agenda del nuevo gobierno será la de la reconstrucción. Tras la fuerte réplica -que tuvo como epicentro Litueche, en la VI Región-, los sismólogos no descartan que ocurran nuevos movimientos de similar magnitud. Sin embargo, existe consenso en que la actividad sísmica debiera seguir declinando y de que ninguna réplica volverá a tener la intensidad del sismo y tsunami que enlutaron al país el penúltimo día de febrero.
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Tres fueron los sismos que marcaron la antesala y el desarrollo de la asunción al poder de Sebastián Piñera. Mientras en las calles de Valparaíso sus habitantes enfilaban rumbo a los cerros a raíz de la alerta de tsunami, en el Congreso los invitados dividían su atención entre la inquietud por los sismos y los pormenores de cambio de mando. El nerviosismo se apoderó, sobre todo, de los extranjeros, como el colombiano Alvaro Uribe.
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Tres temblores sorprendieron ayer, en el salón de honor del Congreso, a los invitados al traspaso de mando. Entre los parlamentarios, ministros y mandatarios extranjeros hubo consenso cuando, a las 11.39, la primera de las réplicas sacudió el edificio: todos miraron preocupados los focos que pendían del techo.
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La actividad sísmica debiera continuar declinando y los sismólogos descartan un fenómeno de la magnitud del ocurrido el 27 de febrero. Pero advierten que se pueden producir sismos de similar o mayor intensidad al registrado ayer, que alcanzó 6,9 grados Richter y cuyo epicentro fue entre Litueche y Pichilemu, en la VI Región.
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Piñera acortó el almuerzo que tenía con los invitados internacionales al cambio de mando y partió a Rancagua, para analizar los efectos de los sismos de ayer. Posteriormente, visitó Constitución, donde debió suspender un cabildo ciudadano que estaba programado, para regresar a Santiago y reunirse con su gabinete.
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En una visita a Constitución, una de las más afectadas por el tsunami, Piñera anunció el envío al Congreso del proyecto de ley del "bono de marzo", una de sus promesas de campaña que beneficiará a más de 4 millones de personas y costará poco más de US$ 310 millones.
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Minutos después del sismo de 6,9 grados Richter de ayer, los habitantes de Valparaíso corrieron alarmados hacia los cerros. Unas mil 500 personas estaban agolpadas esperando el cambio de mando a esa hora frente al Congreso Nacional, y fueron dirigidas por la autoridad hacia zonas en alturas luego de la alerta por tsunami. En total, 90.000 personas de la Región de Valparaíso fueron evacuadas. En Rancagua y Pichilemu, en la VI Región, dos comunas cercanas al epicentro del movimiento telúrico, también se vivieron escenas de temor. En ese balneario también hubo estampidas hacia el cerro La Cruz, donde los vecinos formaron un campamento para refugiarse.
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Tras los sismos de la mañana, en oficinas y colegios se paralizaron las actividades, e incluso, en algunos casos se suspendieron. En tanto, en edificaciones nuevas que habían resultado con serios daños tras el terremoto del pasado 27 de febrero, los vecinos y propietarios señalaron que éstos sufrieron nuevas inclinaciones y que negocian con constructoras para una reparación económica por los daños causados. Tras el susto del mediodía, la actividad en la ciudad se redujo por la tarde.
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Tras la señal de alerta de tsunami entre la IV y X Región emitida por la Onemi, las localidades costeras del país iniciaron la evacuación preventiva y se refugiaron en cerros y zonas altas. Los habitantes de Constitución fueron los primeros en escapar, mientras que en Talcahuano los pobladores salieron de las zonas de riesgo de manera tranquila. En Chillán, en cambio, hubo momentos de nerviosismo entre los habitantes. Y a pesar de que en Iquique no había alerta de tsunami, la Oremi de la ciudad inició una evacuación de colegios y oficinas, y los habitantes se refugiaron en las zonas de seguridad establecidas con anterioridad.
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